Portal Misionero de la Diócesis de Morón

Con María: ¡Todos discípulos misioneros!

Rosario de María Reina de las misiones y de los discípulos misioneros en el espíritu de Aparecida

Pasito @ paso

Hacia el Congreso Misionero Diocesano

CO.MI.DI. 2010

(Se adjunta texto en WORD)

 

Algunos de de los misterios que se proponen en este Rosario son tomados de los misterios gloriosos. Otros, son misterios de la Iglesia naciente (Libro de los Hechos de los Apóstoles) que ponemos en el candelero para meditar y para que ellos nos inspiren como modelo de una Iglesia que, en la gracia de Pentecostés, asumió con fe, valentía y entrega el encargo de dar a conocer la Buena Noticia de la salvación de Cristo vivo y resucitado, para que creyendo en Él todos tengan vida.

Este Rosario tiene siete misterios en honor al Santo Espíritu esposo de nuestra Madre Santísima.

 

“El discípulo experimenta que la vinculación íntima con Jesús en el grupo de los suyos es participación de la Vida salida de las entrañas del Padre, es formarse para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones, correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer nuevas todas las cosas”. (Aparecida 131)

 

Nos confiamos en nuestra Madre la Virgen , Nuestra Señora del Buen Viaje, para que Ella, la primera discípula misionera de Su Hijo Jesucristo de Nasaret y de la Iglesia, nos acompañe con su bendición, nos anime con su ejemplo y nos sostenga con su intercesión en esta hora de heroicidad misionera.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén

 

Señal de la cruz

Pedido de perdón : Yo confieso

 

Oración:
María, Reina de las Misiones

María, Reina de las Misiones, soberana del mundo entero, Virgen purísima escogida entre millares, mírame con ojos piadosos postrado a tus pies para implorar tu maternal ternura tu auxilio eficaz en favor de millones de hombres y mujeres que no conocen a tu Hijo, a quienes Él nos ha enviado a proclamar la Buena Noticia. Están sumidos en la impiedad e idolatría y gimen y lloran envueltos en las garras de la cultura de la muerte. Mira como sus almas sufren por no conocer al Dios Verdadero.

¡Madre mía! No conocen a Jesús, tu Hijo divino. No saben que por salvarlos, derramó toda su sangre redentora. No saben que, por mejor esperarlos, sigue allí clavado, extendidos sus brazos divinos, abierto el costado y sangrando el Corazón, mientras les dice: "¡Vengan a mi Corazón todos!".

¡Reina y Madre mía! Intercede por ellos ante tu divino Hijo, y alcanza con tu inmenso poder que la luz del Evangelio se derrame por el mundo entero. Que no haya religión, ni pueblo, ni hogar, ni siquiera un corazón que no adore a Cristo, fruto bendito de tus purísimas entrañas, y que no le honre como a su Rey y Señor.

Mírame, Madre amada, Reina de las Misiones, postrado ante tus benditas plantas. Y no te olvides también de mí. Miserable soy y pequeño, y no tengo otro refugio ni otra ayuda que la tuya. Amén.

 

1er Misterio del rosario de Maria Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros

Contemplamos el Icono (cuadro) de Jesús, que resucitado, asciende a los Cielos encargando a los apóstoles y a todos los discípulos misioneros la gran tarea de evangelizar el mundo entero.

Mateo 28

16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.

17 Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.

18 Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el Cielo y en la tierra.

19 Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

20 y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo».

 

“ La Iglesia peregrinante es misionera por naturaleza, porque toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio del Padre. Por eso, el impulso misionero es fruto necesario de la vida que la Trinidad comunica a los discípulos”. (Aparecida 347)

 

Padre nuestro- 10 Ave Maria- Gloria

 

Señor Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre, enciende en nuestros corazones el amor al Padre que está en el Cielo y la alegría de ser cristianos.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén

 

2do Misterio del rosario de Maria Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros 

Contemplamos el Icono (cuadro) de Maria nuestra Madre y los discípulos misioneros en oración en el Cenáculo de Jerusalén en la espera del Espíritu 

Hechos 1

12 Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado.

13 Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago.

14 Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

 

María Madre nuestra (…) “Perseverando junto a los apóstoles a la espera del Espíritu, cooperó con el nacimiento de la Iglesia misionera, imprimiéndole un sello mariano que la identifica hondamente. Como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten una familia, la familia de Dios.” (Aparecida 284)

Padre nuestro- 10 Ave María- Gloria

 

Señor: Danos siempre el fuego de tu Santo Espíritu, que ilumine nuestras mentes y despierte entre nosotros el deseo de contemplarte, el amor a los hermanos, sobre todo a los afligidos, y el ardor por anunciarte al inicio de este siglo.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén.

 

3er Misterio del rosario de María Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros

Contemplamos el Icono (cuadro) de Maria nuestra Madre y los discípulos misioneros recibiendo el Espíritu en Pentecostés y anunciando a todos el Evangelio de la Vida nueva.

Hechos 2

1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.

2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.

3 Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.

4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.

6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.

7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?

8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?

9 Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor,

10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica , los peregrinos de Roma,

11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

 

“El Espíritu Santo, que actúa en Jesucristo, es también enviado a todos en cuanto miembros de la comunidad, porque su acción no se limita al ámbito individual, sino que abre siempre a las comunidades a la tarea misionera, así como ocurrió en Pentecostés”. (Aparecida 171)

 

Padre nuestro- 10 Ave Maria- Gloria

 

Señor: Danos siempre el fuego de tu Santo Espíritu, que ilumine nuestras mentes y despierte entre nosotros el deseo de contemplarte, el amor a los hermanos, sobre todo a los afligidos, y el ardor por anunciarte al inicio de este siglo. Amén.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén

 

4to Misterio del rosario de María Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros 

Contemplamos el Icono (cuadro) de aquellas primeras comunidades cristianas que tenían un solo corazón y una sola alma, dando testimonio del poder de la resurrección del Señor por el Espíritu.

Hechos 4

32 La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos.

33 Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima.

34 Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían

35 y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades.

36 Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé –que quiere decir hijo del consuelo– un levita nacido en Chipre

37 que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

 

“Ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida, nos lleva a asumir evangélicamente y desde la perspectiva del Reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano, y a trabajar junto con los demás ciudadanos e instituciones en bien del ser humano”. (Aparecida 384)

 

Padre nuestro- 10 Ave María- Gloria

 

Ven Señor a nuestro encuentro y guía nuestros pasos para seguirte y amarte en la comunión de tu Iglesia, celebrando y viviendo el don de la Eucaristía, cargando con nuestra cruz, y urgidos por tu envío. Amén.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén.

 

5to Misterio del rosario de María Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros

Contemplamos el Icono (cuadro) de la ordenación de los primeros siete Diáconos dando una identidad a la Iglesia , como Iglesia de los pobres y servidora de los pobres.

Hechos 6

1 En aquellos días, como el número de discípulos aumentaba, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendían a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos.

2 Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas.

3 Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea.

4 De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra ».

5 La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía.

6 Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos.

7 Así, la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe.

 

 

Jesús está presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí Él cumple su promesa: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). Está en todos los discípulos que procuran hacer suya la existencia de Jesús, vida escondida en la suya (cf. Col 3, 3), que experimentan la fuerza de su resurrección hasta identificarse profundamente con Él: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20). Está en los Pastores, que representan a Cristo mismo (cf. Mt 10, 40; Lc 10, 16). Está en los que dan testimonio de lucha por la justicia, por la paz y por el bien común, algunas veces llegando a entregar la propia vida. Está en todos los acontecimientos de la vida de nuestros pueblos, que nos invitan a buscar un mundo más justo y más fraterno. Está en toda realidad humana, cuyos límites a veces nos duelen y agobian.

También lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos (cf. Mt 25, 37-40), que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo. El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino. (Aparecida 271-272)

Padre nuestro- 10 Ave María- Gloria

 

Discípulos y misioneros tuyos, queremos remar mar adentro, para que nuestros pueblos tengan en Ti vida abundante, y con solidaridad construyan la fraternidad y la paz. Amén.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén

 

6to Misterio del rosario de María Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros

Contemplamos el Icono (cuadro) de la invitación de Cornelio a Pedro a predicar en su casa y el Pentecostés de los paganos que se incorporan a la Iglesia.

Hechos 10

28 Dirigiéndose a ellas, les dijo: «Ustedes saben que está prohibido a un judío tratar con un extranjero o visitarlo. Pero Dios acaba de mostrarme que no hay que considerar manchado o impuro a ningún hombre.

29 Por eso, cuando ustedes me llamaron, vine sin dudar. Y ahora quisiera saber para qué me llamaron».

30 Cornelio le respondió: «Hace tres días me encontraba orando en mi casa, alrededor de las tres de la tarde, cuando se me apareció un hombre con vestiduras resplandecientes,

31 y me dijo: «Cornelio, tu oración ha sido escuchada y Dios se ha acordado de tus limosnas.

32 Manda a buscar a Simón, llamado Pedro, que está en Jope, a la orilla del mar, en la casa de Simón el curtidor».

33 En seguida te mandé a buscar y has hecho bien en venir. Ahora estamos reunidos delante de Dios, para escuchar lo que el Señor te ha mandado decirnos».

34 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas,

35 y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.

36 El envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos.

44 Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra.

45 Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos.

46 En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Pedro dijo:

47 «¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?».

48 Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

 

“La vida en el Espíritu nos convierte en personas generosas y creativas, felices en el anuncio y el servicio misionero”. (Aparecida 285 )

 

Padre nuestro- 10 Ave María- Gloria

 

Ven Señor a nuestro encuentro y guía nuestros pasos para seguirte y amarte en la comunión de tu Iglesia, celebrando y viviendo el don de la Eucaristía, cargando con nuestra cruz, y urgidos por tu envío. Amén.

 

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén

 

7mo Misterio del rosario de María Reina de las Misiones y de los discípulos misioneros 

Contemplamos el Icono (cuadro) de la conversión de San Pablo y su misión apostólica.

 

Hechos 9

1 Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote

2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres.

3 Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor.

4 Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».

5 El preguntó: «¿Quién eres tú Señor?». «Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz.

6 Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer».

7 Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie.

8 Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.

9 Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber.

10 Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: «¡Ananías!». El respondió: «Aquí estoy, Señor».

11 El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso.

12 El está orando y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista».

13 Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén.

14 Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre».

15 El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel.

16 Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre».

“Los verdaderos destinatarios de la actividad misionera del pueblo de Dios no son sólo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socioculturales y, sobre todo, los corazones”. (Aparecida 375) 

Padre nuestro- 10 Ave María- Gloria

Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María,
Madre de la Iglesia , ruega por nosotros. Amén.


 

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