Para reflexionar

Una síntesis nueva y genial

El Papa Pablo VI decía en 1966 que la vocación original de América Latina consistía en “aunar en una síntesis nueva y genial, lo antiguo y lo moderno, lo espiritual y lo temporal, lo que otros nos entregaron y nuestra propia originalidad” (cf. Documento de Medellín, Introducción, 7).

Esta síntesis de espiritualidad es algo que está en el corazón de nuestro pueblo, más allá de las enormes dificultades sociales y culturales que estamos viviendo en este tiempo que muchos sociólogos llaman “un cambio de época” para la historia en el mundo.
Nuestro Papa Benedicto dijo en su reciente viaje a Brasil que la riqueza de este Continente es su fe en Dios. Elogió especialmente la Religiosidad Popular con todos sus valores.
No me canso de hablar acerca de esta síntesis de espiritualidad que veo en nuestro pueblo. Y más que nada presente entre los más humildes. Pienso que la sabiduría popular sabe vivir unidas las dimensiones espirituales y los compromisos sociales de la fe cristiana, del seguimiento del Señor.
El pueblo humilde está lejos de miradas meramente ideológicas. Muchas veces cuestiona estas miradas y las siente extrañas.
Este saber popular es al que se refería el Documento de Puebla, cuando decía que allí estaba, como en germen, la contemplación cristiana.

Hace casi cinco años que estoy celebrando Misas de sanación animadas por la Renovación Carismática Católica (RCC). Esto es una gracia especial para mí. Hoy día, hay muchos sacerdotes que están celebrando estas Misas y son un don del Señor para la Iglesia. En ellas veo y vivo esa síntesis de espiritualidad a la que se refería Pablo VI. Por supuesto que no sólo ahí, pero en estas Misas los que van manifiestan mucho de su interioridad y muestran la riqueza de la fe. En estas Misas hay alabanzas y cantos, y al mismo tiempo hay silencios y adoración, contemplación. Por ejemplo, cuando se pasa con el Santísimo entre la gente.
La fecundidad de estas Misas también se palpa en los muchos testimonios de sanaciones interiores y físicas.
Respecto a la RCC en el mundo, hay muchos que ven en esta Corriente de Vida como un Nuevo Pentecostés para la Iglesia.
Emiliano Tardif, misionero canadiense que predicó en los cinco Continentes la Palabra de Dios, y a quien el Señor le había regalado el carisma de sanación física de una manera manifiesta, decía que hay que volver a predicar sobre Jesús Vivo, sobre el Kerygma, que Jesús es el Mesías, que murió y resucitó para nuestra salvación, y que está Vivo. Que si se vuelve a predicar este Kerygma entonces se despertará la fe de la gente y podrán verse signos que testimonien el Poder de Dios, y esto reavivará la fe de la Iglesia. Hacía una comparación con aquel pasaje evangélico donde Jesús devuelve la vida a una niña de doce años. Primero le devuelve la vida, y luego manda a los padres que le dieran de comer. Lo mismo en la Iglesia hoy, primero hay que devolver a la vida de la fe a los creyentes, y luego alimentarlos con una buena y adecuada catequesis.
Esta RCC está dando vida a la fe de muchos, y es un aporte a la Iglesia de hoy, a la Nueva Evangelización.
Hace años que conozco y veo gente de la RCC, y siempre vi buenos frutos en esta participación, cómo las personas que participaban de este Movimiento eclesial iban creciendo como personas comprometiéndose con los demás, con la Comunidad. Y esto es lo que siempre admiro en los más humildes. Cómo saben vivir unidos la dimensión de la oración, con el compromiso solidario hacia el otro. Cómo en su espiritualidad, realidades como la contemplación y la alabanza, van unidas al compromiso social y a la participación ciudadana, ya sea en los barrios como en los gremios u otras instancias políticas. Y el desafío para la Iglesia es acompañarlos en todo, en la oración y en la solidaridad, con formación espiritual, comunitaria y de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Y presentar la vida de la fe como una unidad, como la vive el pueblo. La oración y la alabanza son fuerza para la vida de todos los días y para el compromiso solidario y social.

En los inicios de la Evangelización en América Latina aparece con toda su luz el Misterio de Santa María de Guadalupe. Un monje amigo, el Padre Bernardo Olivera, escribió una oración a la Gadalupana que manifiesta en Ella esta doble dimensión de contemplación y de solidaridad. María es Modelo para todos nosotros. Dice así:

María Guadalupana,
la de los ojos contemplativos y entrañas misioneras,
manos orantes y pies evangelizadores:
¡Enséñanos a vivir la unidad de tu misterio!

En Dios para los hombres y con los hombres para Dios.
Cara a cara con él
hasta en el codo a codo con ellos.

Virgen Madre de la Anunciación,
Madre Virgen de la Visitación,
escucha nuestro ruego,
por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor. Amén
.

P. Martín Serantes

Para reflexionar

Como María

Este, nuestro periódico, sigue caminando por los caminos del JUBILEO, y seguramente llegará a tus manos los primeros días de agosto. “Ese tiempo”, además del Jubileo, está muy impregnado por la presencia de la Virgen María. Tenemos dos fiestas: Asunción (15/8) y Natividad (08-09): final y comienzo de su vida terrenal. Dios la eligió y la preparó para que en Ella se encarnara y nos entregara la PALABRA.

Gracias al Espíritu, hoy se insiste mucho sobre la PALABRA. El Papa ya ha convocado un Sínodo, para el próximo año (5-26-10) sobre “la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”.

Vengo “SOÑANDO” e insistiendo a que “no falte una Biblia en cada HOGAR, para que Jesús vaya a habitar en tu CASA; y un NUEVO TESTAMENTO para cada cristiano, para que Jesús sea el Compañero y Guía del camino”. Para esto, he buscado y conseguido hacerlo llegar a todos los que lo pidan:
Precio: lo que entregamos ya ha sido pagado. Alguien lo pagó. El que quiera y el que lo reciba pueden cooperar, cuándo, cómo y cuánto puedan, para que otros también logren tenerlo.
Pedidos, informaciones y/o donaciones: -Osvaldo Vaina: 4696-4060 -Elena M. Toli: 4623-0195 -Mara: 15-6565-6551

La PALABRA es muy importante, "Porque el desconocimiento de las Escrituras, es desconocimiento de Cristo" (Dei Verbum 25), el que es la PALABRA.
Así, nos enseña el Papa: “Quien quiere conocer los designios de Dios, debe imitar a María que guardaba todas las cosas en su corazón, las meditaba profundamente y las vivía”.
Como María, yo aconsejaría este método.

A propósito:¿María rezaba el Rosario? (te pediría de no seguir leyendo, antes de pensar y contestarte).
Te pregunto esto, porque he escuchado cosas… Por ejemplo, hace muy poco leí en un programa de una Fiesta Patronal: .. hs.: “Rosario meditado”. Te contesto: “Sí, María lo rezaba”.

La lectura de la Palabra: “Lectio divina” y “Rezo del Rosario”, se equivalen. Podríamos decir: “Rezo el Rosario, leyendo la Palabra” y “leo la Palabra, rezando el Rosario”.
¿Qué es el rezo del Rosario? “El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: «Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: "Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad" (Mt 6, 7)». «Por su naturaleza, el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora, la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza». (J. Pablo II: Carta Ap. Ros. S. Marise Virginis).

Ella puede ser nuestra MAESTRA en la lectura y comprensión de la Palabra
Tomemos, por ejemplo, la Anunciación y la visita a Sta. Isabel. Es el contexto y texto del Evangelio de la Asunción.
El Ángel saluda, anuncia y se va. María ¿cómo quedó?
¿Cuánto habrá pensado? Imagino que maría se preguntaba: ¿Qué quiso decirme? Tendré un Hijo, ¿Cómo? ¿Mi prima embarazada? ¿Un hijo por obra no de un hombre sino del Espíritu Santo? Habrá ido a contarlo inmediatamente a su madre. Habrá ido al Rabino. Ciertamente no le dijo nada al novio, José. ¿Por qué no?
Pero creyó, sin entender obedeció y se puso en camino.

El poco tiempo que permaneció en Nazaret, y durante el viaje ¿no pensó en esto? Llega a lo de Zacarías: el saludo de Isabel, “bendita Tú… mi hijo saltó…”
Todo ese tiempo que pasó ahí, fue dando vuelta en su corazón a toda esa PALABRA.
La imaginamos cuando iba a buscar agua a la fuente… cuando limpiaba… seguía oyendo: “Tendrás un Hijo. Se llamará Jesús. Será Hijo del Altísimo. Bendita Tú... Mi hijo saltó...”.
¿Se imaginan las noches de María? Como las ovejitas (Zacarías tal vez tenía alguna), María rumiaba la PALABRA y dialogaba con ella en su vientre.
Así, María “leía” la Palabra. Podemos pensar también en la visita de los Pastores, la respuesta de Jesús: ¿Por qué me buscaban? ¿Quién es mi Madre...?
MARÍA no entendía, pero atendía, se preguntaba, respondía y preguntaba a la Palabra que llevaba en su seno. Obedecía, y de tanto en tanto, iba entendiendo. Creo que en Pentecostés, también para Ella, se le cerró el círculo. O, si no, en la Dormición-Asunción.

Mi humilde consejo
Tomemos la Palabra del Domingo (Mi “HOJITA DEL DOMINGO” tiene ese sentido), recordemos cómo la comentó el sacerdote. Volvamos a leerla y releerla. Un ejemplo: Hace unos años volví, por un tiempo largo, a Italia. Mons. Giaquinta, que me conocía, lo supo y me escribió con una pregunta final: ¿No volverás a la Argentina? Estaba escrito a mano. No era claro si decía “ás” o “ías”; si el acento estaba sobre la “a” o sobre la posible “i”. Cambiaba tanto el sentido. No saben Uds. cuántas veces la miré y la pensé y: ¿Qué quiso, qué quiere decirme o pedirme…?

Así es la PALABRA. Puede ser sólo un versículo, una Parábola, un hecho, etc. Podemos clara y firmemente creer y decir: “El Señor me (casi mejor “nos”) ha hablado. ¿Qué quiso, qué quiere decirme/nos?
Lo importante es leer, preguntar, pensar. Obedecer. Será como la semilla: Pasan los días y las noche y ella se va desarrollando hasta llegar…

“¿No saben que yo debo estar donde mi Padre? Ellos no comprendieron esta respuesta. Su madre, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón”. (Lc. 2, 49 ss.)

“HOY”, el Espíritu Santo, que nos ha sido dado y que es el que nos anuncia la PALABRA, vuelve a fertilizarnos para que ella se encarne: Tan sólo quiere un corazón abierto y un “sí” de conversión y acción.☺

Reflexionemos juntos Ediciones 40 y 41

EL SEXO... ¿¿¿ UN DON DE DIOS...???

Es domingo a la tarde, papá está jugando con los más chicos a la casita robada mientras la mamá remienda ropa. De pronto, se oyen gritos, discusiones, peleas, y aparece Laura perseguida por su hermano Federico, preadolescentes los dos.

- ¡ Ma...! ¡Decile a Fede que no me moleste! No hace más que cargarme con Gonzalo.
- Y qué... ¿si te gusta?
- ¡No me gusta! Y además, es un agrandado y un zarpado. Se pasa el día hablando de tener sexo y no tiene otra cosa en la cabeza.
En este momento de la conversación la mamá empieza a reírse.
- ¿Por qué te reís, ma? ¡Si te lo digo en serio!.
- ¿Sabés por qué, Lauri? Porque Gonzalo dice “tener sexo”, como si no lo tuviera ya, como lo tienen ustedes, lo tiene su papá, sus primos, lo tengo yo, lo tenemos todos. Todos tenemos sexo. Gonzalo quiere decir otra cosa muy distinta, y si quieren podemos hablar de eso.
- Dale, ma, porque todos hablan de sexo y no sé bien qué es.
- Fede, si quieren les voy explicando, y cuando no entienden algo me preguntan. ¿Qué les parece? A lo mejor les da un poco de vergüenza estar juntos y hablando conmigo, pero van a ver que vale la pena hacerlo.

Para empezar, vamos a mirar cómo hizo Dios al hombre. Lo hizo varón y mujer. Fíjense bien en esto, varón y mujer. ¿Qué es lo que miran el médico, papá y mamá en la ecografía cuando están esperando un bebe? Miran los genitales para saber si es varón o mujer, acuérdense de cuando esperábamos a sus hermanitos... Pero ser varón o mujer es mucho más que la diferencia de los órganos genitales. Tienen los dos la misma dignidad de hijos de Dios, el mismo valor como personas, el mismo llamado a la felicidad, el mismo llamado a la santidad. Pero desde una identidad sexual distinta, una manera distinta de pensar, de sentir, de trabajar, de rezar, de amar. Ni la mujer es más que el hombre, ni el hombre más que la mujer. Son distintos, llamados a cosas distintas, pero llamados también a amarse, acompañarse y complementarse mutuamente. ¿Hasta aquí vamos bien?
- Sí, ma, es mucho más importante de lo que yo pensaba. Pero decile a Fede que escuche y no me cargue después.
- ¡Si no te digo nada! Ni siquiera te miro... Dale ma, seguí.
- Fijense que cuando un eucaliptus es apenas un arbolito, y crece, no se hace rosal, se hace un eucaliptus grande. Y un rosal, al crecer, no se hace pino, sino que madura y da flores, rosas. Con ustedes pasa lo mismo. Nacieron varón y mujer, y sus cuerpos, que van creciendo y madurando, se preparan para alcanzar cada uno su plenitud, su madurez.

En ese momento entra papá, después de haber “perdido” dos partidos a la casita robada.
- ¿De qué están hablando, con esas caras tan serias?
- De sexo, querido. Los chicos trajeron el tema por cosas que hablan en la escuela.
- Caramba... ¿Me puedo quedar...? Porque es un tema que me gusta mucho compartir con ustedes.
- Les estaba diciendo de cómo el cuerpo de los dos, varón y mujer, se va preparando para poder vivir la sexualidad en plenitud, que se da así cuando es en el amor.
- Su mamá tiene razón. Y falta lo más importante: El sexo es un don de Dios.
- El sexo... ¿¿¿don de Dios...??? Pero, cómo puede ser don de Dios todo lo que se ve por TV o lo que llaman sexo?
- Y es así, para vos, Lauri, para vos, Fede, para todos. El sexo es un regalo de Dios, por lo tanto es bueno y nos fue dado para vivirlo en el encuentro entre personas, en la amistad, en el trabajo, en el estudio, en la familia, porque varones y mujeres nos necesitamos para ayudarnos y complementarnos mutuamente.
Pero tiene una condición: alcanza su plenitud en el amor generoso, en el verdadero amor.
A veces llaman “sexo” a pasar de cama en cama, a transar con cualquiera, a amar “para toda la vida” seis meses, y después amar otra vez “para toda la vida” dos semanas. Todo eso no tiene nada que ver con el sexo ni con el amor. Es la búsqueda egoísta de placer, es usar al otro el tiempo que yo tengo ganas y después lo dejo, como si fuera una birome descartable. Sin tener en cuenta las probables consecuencias, como enfermedades, embarazos no deseados, abortos, etc. Y cuando Gonza y otros hablan de “tener sexo”, hablan de esto, ¿comprenden?

- Es duro eso que decís, pa.

- Lo que papá les está enseñando es a mirar la vida con los ojos limpios de aquel que sabe que el cuerpo sexuado que todos tenemos nos fue dado por Dios para nuestra felicidad en el amor: Amor de hermanos, de amigos, de compañeros, amor de solidaridad, de servicio, de paz. Y también un cuerpo que la mujer entrega al hombre que ama, y que el hombre entrega a la mujer que ama, para formar una familia y buscar y encontrar juntos la felicidad. Y en la santidad también entra el sexo, porque seremos mujeres santas y hombres santos...
- Y algo más, hablar de sexo es hablar de amor, de dignidad, de respeto, sabiendo que el camino del amor es siempre reflejo del amor de Dios.
- ¿Y, chicos, qué les parece ahora que es el sexo...?
- Y............nos dejaron pensando un montón de cosas...

- Les proponemos algo. Seguramente de esta charla van a surgir una cantidad de preguntas, ¿Qué les parece si seguimos conversando después...?


¿Seguimos conversando sobre sexo...?

Después de la charla que habían tenido sobre la maravilla del sexo como don de Dios, papá y mamá habían visto a Laura y Federido hablando, cuchicheando, cargándose, hablando otra vez, hasta que empezaron a rondarlos buscando la ocasión para poder hablar con ellos. Esta se dio una tarde, al volver el papá de su trabajo, con la ausencia de los hermanitos que estaban en casa de sus primos.

Laura, más decidida, se largó primero.
- Estuvimos pensando mucho en lo que nos dijeron y hablamos un montón. Pero vemos que muchos de los chicos y chicas que conocemos se acuestan con uno y con otro sin problema, varios de nuestros primos viven con sus novias sin casarse, después cambian de novia y vuelven a vivir juntos. Hasta los catequistas del colegio de Santi, que les hablaban del amor y qué se yo, se fueron a vivir juntos y se casaron un montón de tiempo después.
- Y, añadió Fede, eso de que el sexo es un don de Dios para vivirlo en el amor parecen palabras que no tienen nada que ver con lo que se vive hoy.
Los padres comprendieron claramente el hondo alcance de las palabras de sus hijos. Buscando ejemplos, querían asegurarse de que es posible vivir lo que ellos les habían enseñado. Y no los encontraban fácilmente, ni siquiera dentro de la Iglesia.

- Vamos a seguir adelante, dijo papá. Yo les pregunto ¿qué es el amor...?
Silencio... Lau y Fede se miraban sin que ninguno se animara a largar una respuesta. Después de un momentito, Fede se animó.
- Y, el amor es querer al otro, ayudarlo, estar cerca cuando le pasa algo, contarle lo que nos pasa.
- Papá les preguntó qué es el amor, y yo les pregunto: si el amigo quiere hacer algo que no está bien, ¿yo soy amigo si lo ayudo o si no lo ayudo?
- ¡Al amigo se lo ayuda siempre!
- No, Fede. Al amigo se lo ayuda para bien, Ese es el amor de amigo. Ayudar para el bien. Si el amigo quiere fumarse un porro, si toma de más, si aprovecha un lío para llevarse un buzo que le gusta pero que no es de él, ¿amigo es el que lo ayuda, o ese es cómplice?
Laura, seria, dijo:
- Nunca se me había ocurrido pensar en algo así, pero ahora que lo decís veo que es un daño para el amigo ayudarlo a obrar mal.
- El problema, dijo mamá, es que no está claro qué es el amor. El amor de verdad es buscar el bien del otro, compartiendo la vida, escuchándose, acompañándose, corrigiéndose si hace falta. Y en el amor entre un hombre y una mujer, para que sea verdadero, tiene que estar presente no solo la atracción sexual mutua, como puede pasar entre los animales. Sino, además de la búsqueda del bien del otro, tiene que haber un mismo proyecto de vida, compartir los sueños y esperanzas que hay en el corazón del otro, respetarlo, pensar la futura familia, cómo educar a los hijos, vivir el noviazgo como preparación al matrimonio, y para eso tiene que estar presente el hondo deseo de que esa unión será para siempre.
- ¿Y cuándo no es para siempre? Tengo muchos compañeros que tienen padres separados.
- A veces hay circunstancias que cortan ese proyecto, pero aunque se corte en algunas personas, por distintas razones, el amor quiere ser para siempre, eso es lo que siente el corazón de quienes se aman...

Papá les aclaró:
- No es fácil, por cierto que no es fácil. Para amar, hay que querer amar. El amor no son campanitas de colores y música romántica cuendo el otro me mira. El amor es pelear juntos en las buenas y en las malas, tenerse paciencia, perdonarse, escucharse, volver a empezar cada mañana, tratar de mejorar el carácter ¡Tantas cosas! Es lo que ustedes ven que tratamos de hacer mamá y yo, que a veces nos entendemos y a veces... ¡A veces se arma un cortocircuito terrible!
Riéndose, mamá añadió:
- ¿Pero saben una cosa, chicos? Cuando papá y yo nos casamos, nos dimos el uno al otro mutuamente. ¿Se acuerdan de lo que se dice en los casamientos? El novio dice: yo te recibo a ti, para amarte y respetarte... Y la novia contesta: yo te recibo a ti... Cada uno se da al otro, pero no es solamente su cuerpo el que entrega, es su vida entera. Dios bendice esa promesa que se hacen los novios, y muchas veces se dice que entran dos y salen tres de la Iglesia, porque Jesús sale con ellos para ayudarlos a vivir el amor que se prometieron, que es un reflejo del amor de Dios.
- Jesús, al vivir entre nosotros, nos enseñó cómo vivir con Él para nuestra felicidad. Pero Él invita, no obliga. Nos invita a seguirlo. Fíjense que dice “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, pero si no queremos verlo ni escucharlo, no vamos a poder seguirlo.

Y mamá añadió, muy seria:
- Es como dice papá, pero hay algo más. Nos hemos acostumbrado a pensar que hay cosas que están bien porque todos las hacen. Eso es lo que vemos hoy día. Cuántas veces ustedes mismos nos han dicho: “¡Pero si todos lo hacen!”, como si eso fuera razón para hacer del mal un bien. Pero es un error gravísimo. Aunque todos lo hagan, si está mal, está mal. Porque la cantidad no es igual a la verdad. Fíjense, si en una oficina todos roban y uno no, ¿quién obra bien?
- ¡El que no roba, claro!
- Aunque quede solo, aunque sea el único, es el que obra bien. Entonces, aunque ustedes vean alrededor suyo a quienes obran distinto de lo que nos enseña la Iglesia en nombre de Jesús, lo importante es que ustedes sigan siendo fieles a lo que creen, y que traten de vivir de acuerdo a lo que creen. No se puede juzgar a las personas por lo que hacen, “No juzguen y no serán juzgados”, nos dijo Jesús. Como Él nos enseñó, hay que amar a todos, aunque estén equivocados. Pero cada uno tiene que saber que es responsable de su propia vida y tiene que seguir intentando siempre ser fiel al llamado de Jesús.

Y Federico, mirando a Laura, le dijo :
- Y yo que creí que las cosas del amor y del sexo eran fáciles... Vamos a tener que seguir pensando... y aprender a elegir lo que está bien... y aprender a vivirlo... y... pedirle a Jesús que nos ayude...

Por Elena Scasso


Conferencia Episcopal Argentina

EXHORTACION PASTORAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA SOBRE EL COMPROMISO CIUDADANO Y LAS PROXIMAS ELECCIONES

 

La fe y la vocación del cristiano en el mundo.

La fe nos impulsa a renovar nuestra vida, viviéndola con verdad, libertad, justicia y solidaridad en la Iglesia y en la sociedad política de la que formamos parte. Somos miembros de las dos, y en las dos la fe nos llama a vivir nuestra vocación.

En estas circunstancias históricas la fe nos exige crecer más aún en nuestro compromiso ciudadano. Somos conscientes de los pasos dados para superar la crisis, pero también no podemos dejar de ver la profundidad de la misma, que viene de lejos, y deja sus consecuencias económicas y sociales muy graves. Tiene sus raíces en el individualismo y el relativismo que distorsionan la concepción de la vida humana y de la convivencia.

Diferencia entre ser habitantes y ser ciudadanos

Los argentinos, y especialmente los cristianos, tenemos la urgente necesidad de descubrir mejor nuestra vocación por el bien común. Así seremos “ciudadanos”, en lugar de “habitantes”. El habitante simplemente habita en un lugar. El ciudadano es corresponsable de la vida social y política, en sus derechos y deberes, para lo cual nos ayuda el conocimiento y la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia.

Las elecciones: ocasión propicia para examinar nuestro comportamiento social

Este año es una ocasión propicia para mirarnos por dentro y hacer un examen serio de nuestro compromiso social, del cumplimiento de nuestros deberes y de la exigencia de nuestros derechos, ya sea como simples ciudadanos, o como autoridades llamadas a ejercer la función para la que son elegidas.

Importancia del conocimiento de las propuestas ciudadanas

Para poder votar en conciencia es necesario el conocimiento de las propuestas y el pleno ejercicio de la libertad del ciudadano. Esto compromete a los candidatos a definir claramente sus programas de acción política, y compromete al que va a votar a informarse debidamente respecto de la honestidad de los candidatos y las dimensiones éticas de sus propuestas.

Necesidad de la transparencia

La trascendencia del acto eleccionario exige una gran transparencia, que lo aleje de prácticas demagógicas y de presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva, que desvirtúan el significado de las elecciones y degradan la cultura cívica. Por otra parte, es obligación del ciudadano controlar la gestión del gobernante.

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Desafíos 

1 .- la vida , don de Dios y el primero de los derechos humanos. Debemos preservarla desde el momento de la concepción y cuidar su existencia y dignidad hasta su fin natural.

2.- la familia , fundada en el matrimonio entre varón y mujer, es la célula básica de la sociedad y la primera responsable de la educación de los hijos. Debemos fortalecer sus derechos y promover la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor y en el compromiso social..

3.- el bien común, que es el bien de todos los hombres y de todo el hombre, y que debe estar por encima de los bienes particulares y sectoriales. El bien común sustenta y fortalece los tres poderes del Estado, cuya autonomía, real y auténtica, se hace imprescindible para el ejercicion de la democracia. El bien común se afianza cuando la autoridad sanciona leyes justas y y cuida que se cumplan. También el ciudadano está obligado en conciencia a cumplirlas, salvo que se opongan a la ley natural.

4.- la inclusión, que nos compromete a priorizar medidas que garanticen y aceleren la inclusión de todos los ciudadanos. La pobreza y la injusticia, no obstante el crecimiento económico y los esfuerzos realizados, siguen siendo problemas fundamentales. Toda gestión social, política y económica, debe estar orientada al logro de una mayor equidad, que permita a todos la participación en los bienes espirituales, culturales y materiales.

5.- el federalismo , que supone el fortalecimiento institucional de las Provincias, con su necesaria y justa autonomía respecto del poder central. Los poderes del Estado se ennoblecen cuando consolidan la estructura federal y republicana del país.

6.- políticas de Estado. La experiencia nos ha enseñado que una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino, sobre todo, cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de Estado que orienten hacia un proyecto común de Nación. Este sigue siendo un fuerte desafío para nuestra democracia.

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Fragmentación y enfrentamientos , que se manifiestan tanto en la impunidad como en desencuentros y resentimientos. Nos queda pendiente la deuda de la reconciliación. En ese sentido el Papa nos recuerda que “las condiciones para establecer una paz verdadera son la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón”

El bicentenario

Deseamos que el período de conmemoración del bicentenario, que celebraremos entre el 2010 y el 2016, nos encuentre fortalecidos en un espíritu común, donde la reconciliación de los argentinos genere finalmente un ambiente de verdadera paz y amistad social.

Nuestra Madre de Luján

A María Santísima, nuestra Madre de Luján, le pedimos que nos acompañe con su intercesión, en este camino del pueblo argentino.