Seguimos Caminando en la WEB,
un espacio para conocernos.

Seguimos Caminando - 10 años.

La semillita germinó, echó raíces y creció en Morón

Queridos Amigos de SC, el 19 de septiembre de 2009, nuestra publicación cumplió 10 años desde que salió a la calle por primera vez. Con estas breves líneas, queremos aprovechar la ocasión, en nombre de quienes hacemos Seguimos Caminando, de agradecer a esta querida Diócesis de Nuestra Señora del Buen Viaje que nos abrió las puertas y nos permite continuar con este servicio, para gloria de Dios y bien de muchos.

En este tiempo jubilar, hemos compartido algunas anécdotas y desafíos que tenemos por delante; hemos agradecido y rezado por los que ya no están; y hoy, en las figuras de Mons. Eichhorn, Mons. Laguna y Mons. Olivera, volvemos a agradecer a nuestros lectores y a nuestros hermanos de la Diócesis que con su colaboración, compromiso e interés, han hecho y hacen posible que Cristo llegue a través de estas páginas, a tantos y tantos hogares. Y no está mal que en este contexto, también pidamos perdón por el bien que quisimos hacer y no hicimos, y por el mal que, sin quererlo, hicimos.

Es poco el espacio que queda y mis estudios técnicos, a la hora de necesitar de la poesía, me juegan una mala pasada, pero el lector sabrá comprender y no creo que tenga dificultad en entender lo que vino a mi corazón en este tiempo. Aquella semillita que tuvimos en nuestras manos con mi esposa, Paula, cayó en buena tierra, echó raíces, germinó y creció aquí, en Morón. Con el paso del tiempo, llamó mi atención su crecimiento lento, pero constante, y la figura que observo es la de un árbol. Un árbol que ya tiene dos ramas, pequeñas aún, que han derivado en nuevos medios de comunicación. Un tallo que se va tornando en un tronco fuerte y macizo que se nutre de la Eucaristía, de la Palabra de Dios, de la oración y de la vida en las comunidades, que es constituido por todos los diocesanos, protagonistas de estas páginas, actores de la evangelización junto al Sr. Obispo.

Por eso, remarcamos con el Equipo en este aniversario la importancia y la necesidad de la colaboración de 'todos'. De que cada uno se sienta parte de este árbol y actúe acorde, para que las hojas que le presentamos al mundo muestren el brillo y el color de uno saludable, para qué dé frutos abundantes.

Sabiendo que el Señor estará con nosotros todos los días hasta el fin, termino, entonces, pidiendo con esperanza en el tiempo que viene, a María del Buen Viaje y a San Francisco (en el marco de los 800 años del comienzo de la Orden Franciscana) que nos acompañen en el camino que tenemos por recorrer. Y les dejo estos versículos del Evangelio de San Lucas (13,18) para ayudarnos a pensar:

“En aquél tiempo decía Jesús: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué lo podré comparar? Se parece a una semilla de mostaza que un hombre sembró en su huerto, creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas”.

Fabián Parodi

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Construyamos juntos una patria de hermanos

Conflicto agrario, distribución, inseguridad

Los hechos que marcaron los meses pasados en la vida del país reclaman una mención en este periódico. Es que los cristianos tenemos el deber del compromiso serio y concreto por construir una patria de hermanos; todos los bautizados, especialmente los laicos, estamos llamados a ser sal y fermento del mundo, infundir de Espíritu Evangélico sus estructuras e instituciones.

El conflicto agrario ha instalado la conciencia de una Argentina grande, con múltiples realidades y sectores, y la necesidad de una más justa distribución de las riquezas. Esto no debe dejarse pasar, ha de ser puntapié inicial, si no para la acción concreta, al menos para la reflexión serena y profunda que dé luz al compromiso, a la acción concreta de cada uno de nosotros.

Dejando esta inquietud y esta propuesta de pensar el país y sobre todo exhortarnos mutuamente al compromiso por una sociedad más justa, proponemos aquí un trozo de un comentario al Salmo 85 de San Agustín, quizá este maestro cristiano nos instruya e ilumine.

“La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se abrazaron. Practica la justicia y tendrás la paz, a fin de que se besen entre sí la justicia y la paz. Si no amas la justicia, no tendrás la paz, pues ambas se aman y se abrazan. Para que quien realiza la justicia encuentre la paz, ésta se abraza a la justicia. Son amigas. Acaso tú quieres una y no practicas la otra, pues no hay nadie que no quiera la paz, pero no todos quieren actuar la justicia. Si preguntas a todos y a cada uno de los hombres ¿Quieres la paz?, unánimemente te responderá todo el género humano: la deseo, la anhelo, la quiero, la amo. Entonces ama también la justicia, porque son amigas y se abrazan entre sí. Si no amas a la amiga de la paz, esta misma no te amará ni vendrá a ti. ¿Acaso es algo grande desear la paz? Cualquier hombre perverso la desea. Buena cosa es, pues, la paz. Pero cumple la justicia, porque la justicia y la paz se abrazan entre sí y no litigan.” (San Agustín, Comentarios a los Salmos, M. L. 37, 1075 y 1078).

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Seguimos Caminando tiene que publicarse mensualmente

A casi diez años de sus comienzos, nuevamente
se habla de una edición mensual.

Mons. Eichhorn reiteró su deseo al Equipo de trabajo.

No sé si diez años es mucho o poco tiempo, pero para Seguimos Caminando representan toda su vida.
Mientras nos preparamos para comenzar a transitar nuestro año jubilar, cuando llegue la primavera, surge inevitablemente la inquietud de volver a mirar aquel primer número. En su portada, nos topamos con un gran anhelo: “…poder encontrarnos aquí todos los meses”.

Esas palabras no sólo quedaron plasmadas en el papel, también en nuestro recuerdo, por todo lo que representaron al ser escritas. Ni bien comenzó la distribución, la propuesta se convertiría en una de las primeras situaciones de preocupación, de estrés al asumir este camino. El Proyecto comenzaba a ejercer sus primeras presiones, en un proceso que se extendió a lo largo de todo el primer año. Tal vez, si son observadores, quienes hojeen aquellos primeros números, sientan curiosidad por el hecho de que tanto en el encabezado de la portada, como en el espacio institucional, la publicación es definida como: “periódico mensual”. Información que nunca coincidió con el mes de publicación. Al cumplirse el primer año, en una trastabillada carrera contra el tiempo, se editaron ocho números. A partir de entonces, este medio de comunicación adoptó el periodo “bimensual”. Vendrían luego varios intentos por alcanzar el mensual, pero los esfuerzos concluyeron en un ciclo de dos meses.

Cuando Mons. Eichhorn asumió la conducción pastoral de la Diócesis y conoció más de cerca al Periódico, uno de sus primeros pensamientos fue: “Que sea mensual”.
No imaginábamos que el tiempo que vendría, sería muy difícil. Distintas pruebas dificultaron la marcha y la concreción de este objetivo, y pudieron ser superadas gracias al apoyo de un gran equipo de trabajo y a la constante preocupación del Sr. Obispo y su Vicario General.
Hoy, próximos a cumplir diez años, nos animamos a encarar nuevamente este desafío y pedimos a la comunidad diocesana nos brinde su colaboración, para lograr cumplir con la solicitud de Mons. Luis Guillermo de comunicar a Cristo y su mensaje, a través de este medio, “todos los meses”.☺

Fabián Parodi
Abril de 2008

 

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Fin de año


A pesar de las grandes dificultades con que iniciamos este año, gracias al esfuerzo, la buena voluntad, el empeño y valores puestos cada día por cada uno de los que integramos Seguimos Caminando, el fin de año nos encuentra de pie.
Invalorable ha sido el respaldo, el acompañamiento y la cercanía de nuestro Obispo, Mons. Luis Guillermo Eichhorn; y su Vicario General, Mons. Santiago Olivera, a quienes estamos profundamente agradecidos, como así también, el apoyo de nuestros lectores y la comunidad diocesana.

Ahora, comienza un nuevo año de trabajo con nuevos integrantes en el equipo, que ponemos en manos de María Santísima, bajo su advocación de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje. Nuevas secciones y mayor periodicidad, son algunos de los desafíos que tenemos por delante, pero trabajando juntos y sumando esfuerzos, cada uno desde su lugar, los concretaremos.

Por todo lo que hemos compartido y por lo mucho que tenemos por hacer, que el Señor nos conceda para el 2008 su paz, su fortaleza y el don de la unidad.☺

 

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