Recordando los comienzos de la Diócesis,
el destino los vuelve a unir

El R. P. Pascual Somma S.D.B. y el Sr. Claudio García han recordado con gozo una historia que vivieron intensamente, que nos enriquece y nos proyecta.
¡Cuántas cosas por la evangelización se han hecho en Morón! Con ellos compartimos un grato momento, en el que hemos traído a la memoria algunos hechos del comienzo de la Diócesis.
Para ello, el 2 de abril de 2008, viajamos con Claudio hasta la comunidad parroquial y educativa de Nuestra Señora de los Remedios, donde actualmente reside y trabaja el P. Somma. (Ameghino 1441, Cap. Fed.).

El P. Somma trabajó desde el inicio, codo a codo junto a Mons. Miguel Raspanti y a Mons. Juan A. Presas. Ha sido no sólo un testigo privilegiado, sino gran protagonista del surgimiento del Obispado y de las Casas de la Catequesis y de la Caridad.
Como se expresa en el mensaje que le brindaron al despedirse de Morón, “como Secretario Privado fue el amigo de todos los Presbíteros, que nunca dijo no a los favores que se le pedían; el Sacerdote en quien recaen los problemas ajenos y que con calma, paciencia y con el dominio del apuro fue encauzándolos en las correspondientes esferas para la solución satisfactoria. Fue el brazo derecho de Mons. Raspanti en la difícil tarea de dar vida, organizar y poner a nuestra Diócesis en su actual pujanza.
Como Director de la Junta Catequística, fue el inteligente ejecutor de las directivas superiores; el organizador metódico, que unido al extraordinario cuerpo de Profesores, Sacerdotes, Religiosos y Laicos, sus abnegados colaboradores, disipó las dificultades del camino y colocó al Seminario Catequístico de Morón en la categoría de ser modelo de instituciones similares”.

Por esto último, en nuestro encuentro, sus primeras palabras fueron una mención a la Casa de la Catequesis y, grande su sorpresa, al enterarse de que la vieja edificación con toda su problemática, ya no está más. En su lugar, un nuevo edificio avanza en su construcción, cambiando la fisonomía del centro.

Por aquel tiempo, antes de adquirirse el predio de la Casa de la Catequesis (en el que, aunque cueste creerlo, funcionaba una escuela de culto espiritista. Como expresó Mons. Raspanti, “la adquisición de dicho inmueble fue una oportunidad de la providencia. Ahora, se irradiará desde allí la auténtica luz de Cristo”), justito al lado, ocurrió la compra de una importante propiedad que se habilitó como Curia y se acondicionó, además, como alojamiento para el Sr. Obispo, Mons. Raspanti; y sus compañeros: el P. Somma y el saleciano coadjutor, Don Federico. Ellos vivían en la Curia.
“Allí, había una mueblería y colchonería, y los artículos eran expuestos a través del ventanal que ocupa el actual frente de la Curia. El negocio estaba en el garaje”
, recuerda con cariño el P. Pascual, agregando que siguiendo la línea de dicha entrada de autos, se acondicionó una Capilla, a la que llamaban “la sala del Trono”.

Mons. Raspanti era Inspector Salesiano y se encontraba viviendo en el noviciado de la Congregación, ubicado detrás de la Parroquia Sagrado Corazón, de San Justo (la redonda). Al enterarse de su nombramiento como primer Obispo de Morón, el 13 de marzo de 1957, le pidió al P. Somma, que estaba en Bernal, pcia. de Buenos Aires, como encargado de los estudiantes de filosofía salesianos, que lo acompañara en su nuevo destino pastoral.

“Una vez en Morón, junto con Don Federico, vivieron primeramente en una casa con un gran terreno sobre Belgrano, actualmente Rentas, hasta que se adquirió la propiedad destinada a la Curia”, señaló el Sr. García, subrayando que compartió el trabajo con ellos en el área administrativa. Dos veces por semana asistía para revisar las cuentas del Obispado, ayudando a Don Federico, que era el Administrador.

Revisando los archivos, en la invitación a la toma de posesión del flamante Obispo, se detalla el programa de actividades y los miembros de la comisión que tuvo a su cargo el evento. Entre ellos, dos aún viven: Claudio y el P. Pascual, que junto al P. Casanova, Delegado de Liturgia, estuvo a cargo de la recepción del Obispo Raspanti.

Asombraba la actividad
Claudio, que fue espectador de la gran actividad pastoral que desarrollaban a diario, para asistir a los más de dos millones de personas distribuidas en los partidos de Morón, La Matanza, San Martín, Moreno y Merlo, que comprendían la Diócesis en aquel entonces, remarcó también, el gran trabajo Pastoral de Raspanti, animando y creando muchas Parroquias.

A los pocos años de la creación del Obispado, los dos ideales de Mons. Raspanti, expresados en su lema episcopal: “Pan y catecismo”, ya tenían sede propia.
El P. Somma atendía la Casa de la Catequesis y de la Caridad, junto a las Hermanas de las Misiones Extranjeras Maurice Logerot (primera Superiora de la Casa de la Caridad, quien actualmente vive en Francia), Gabriela Etchebarne, Léonie Duquet y Alice Domon, estas últimas, secuestradas y asesinadas durante la última dictadura militar. “Fueron tiempos muy difíciles”, aseguró el P. Somma, a la vez que ponderó el trabajo de Mons. Raspanti durante ese tiempo, quien cobijó a mucha gente.

Después de nueve años dedicados a Morón de intenso trabajo, a comienzos de 1966, el P. Pascual partió a Córdoba, para hacerse cargo de los seminaristas en un momento muy difícil, por la implementación del Concilio Vaticano II. Había sido nombrado por sus Superiores, Maestro de Novicios y miembro del Consejo Inspectorial de la Institución Saleciana.

Claudio continuó siendo un activo dirigente laico, destacándose su labor en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y en la Junta para el Apostolado Laico, en la que actualmente continúa desempeñándose.☺

Fabián Parodi
Anna Belloni

 

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Claudio García (izq.) y el R. P. Pascual Somma, en el Colegio Nuestra Señora de los Remedios.


El P. Pascual (centro der.) ayuda a Mons. Raspanti a revestirse, durante la ceremonia en la que inició su ministerio en Morón.


El flamante primer Obispo de Morón, hace su arribo a la Diócesis en un Fiat 24, obsequio de Don Ángel Pisano.