"El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”

En el Año Sacerdotal, el Señor llamó a su presencia al P. Antonio Pintaric

El viernes 2 de octubre falleció el Padre Antonio Pintaric, quien se encontraba próximo a cumplir sus Bodas de Oro Sacerdotales y 90 años de vida. Había sido internado en el Hospital San Juan de Dios de Ramos Mejía, a causa de una infección pulmonar.

La Misa de exequias fue presidida por Mons. Raúl Trotz, en la Parroquia de Nuestra Señora del Valle, y el sábado 3, el Sr. Obispo, celebró una Misa en el Colegio Cristo Obrero, de esa misma comunidad.

Su testimonio

El Padre Antonio había nacido en Polensak, Ptuj-Yugoeslavia, hoy república de Eslovenia, el 9 de enero de 1920. A consecuencia de la invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial y posterior ocupación comunista, en 1949 viajó a la Argentina. Cuando tenía más de 30 años, ingresó y cursó sus estudios en el Seminario Esloveno de Adrogué, Provincia de Buenos Aires. En él recibió su ordenación sacerdotal el 20 de diciembre de 1959, unos días antes de cumplir los 40 años. Así, quedaba incardinado a la Diócesis Ljubljana, Yugoeslavia. De inmediato, el Padre Antonio pidió al primer Obispo de Morón adscribirse a esta Diócesis, creada apenas dos años antes, para ejercer el ministerio sacerdotal. El 3 de febrero de 1960, Mons. Miguel Raspanti lo adscribía a esta Iglesia particular y lo nombraba Vicario Cooperador de Virgen de las Flores, de Morón.

Poco tiempo después, el 2 de abril de 1961, Mons. Raspanti firmó el decreto de creación de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, en el Barrio Gaona de Morón y, el 19 de ese mes puso al Padre Antonio al frente de su conducción pastoral, nombrándolo Vicario Ecónomo.

Mons. Laguna lo nombró Párroco en 1986, oficio que desempeñó fielmente hasta el final de su vida. Es decir, a lo largo de más de 48 años estuvo al frente de esa comunidad parroquial.

El 3 de marzo de 1995, en cumplimiento por lo dispuesto en el can. 538 § 3 del Código de la Iglesia, por haber llegado al límite de edad, presentó su renuncia como Párroco. Pero unos días después, Mons. Justo O. Laguna no aceptó su dimisión al cargo, justificando su determinación en su buen estado de salud, la escasez de clero que afecta a la Diócesis, y a su buen desempeño en la conducción pastoral de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, del Colegio Cristo Obrero y del Jardín de Infantes Ayelén. “No acepto su renuncia por considerar que aún puede proporcionar buenos frutos para la comunidad de Barrio Gaona de Morón”, concluía su nota de respuesta el segundo Obispo de Morón.

El Ciprés de Silos

Al referirse al Padre Antonio durante la Misa exequial en Nuestra Señora del Valle, Mons. Trotz manifestó que le recordaba a una poesía que había aprendido cuando era joven, El Ciprés de Silos, de Gerardo Rodrigo. “La Iglesia hace cincuenta años había plantado en este barrio un ciprés, que creció, y bajo su sombra creció el barrio. Cada piedra de este Templo habla del Padre Antonio. Estamos recordando este ciprés desde la fe, desde una fe que nos dice que en la Casa del Padre hay muchas habitaciones, sabemos que en una de ellas hoy está el Padre Antonio, y una vez más desde la fe diremos que el Padre Antonio no es más el pasado, ahora, es el futuro. Ahora, está donde algún día esperemos ser dignos de estar junto a él y al Señor para toda la eternidad”.

Ella es dueña de mi vida

El Sr. Julio Maguayar acompañó al padre Antonio en sus últimos momentos. El día 30 de septiembre, estando en terapia, el Padre Antonio le dictó un mensaje para todos los chicos, que eran lo más importante, porque él dio la vida por la escuela: “No estén tristes, no lloren, porque la Virgen está intercediendo por mí. Yo estoy tranquilo, no tengo miedo, porque Ella es dueña de mi vida, recen por mí”.

El último adiós

Nuestro obispo, Mons. Eichhorn, subrayó el valor incalculable de un Sacerdote, de su actuar, de cada celebración eucarística, por el bien espiritual:

“Lo que hay en el corazón de cada uno de ustedes gracias al sacerdocio del Padre Antonio, solamente Dios lo sabe. La vida de gracia y crecimiento en el amor que han tenido, gracias a su tarea silenciosa de oración y de celebración de los sacramentos.

Cada uno de ustedes hoy, a modo de agradecimiento, debe entrar en su propio corazón y decir aquello que expresaba María: 'Mi alma canta la grandeza del Señor porque ha hecho maravillas en mí' . Tenemos que agradecer a Dios por lo que ha hecho en el corazón de este Sacerdote, y agradecerle al Padre Antonio su vida sacerdotal, su entrega total hasta el último suspiro de su vida con una fidelidad admirable”.

“Está bien que lloremos, pero como cristianos. Nuestra fe sabe que la muerte es una identificación con la pascua de Jesús. Identificados en Cristo, morimos entregando nuestra vida por amor al Padre, como lo hizo Jesús. Para nosotros, la muerte es un momento de dolor y es un momento lleno de esperanza”.

Traslado de sus cenizas

El 6 de noviembre, en una emotiva ceremonia, sus cenizas fueron colocadas en el Templo parroquial de Nuestra Señora del Valle.

 

Partieron a la Casa del Padre

Diácono Santiago Maschio

El lunes 21 de septiembre, después de una larga enfermedad, el Diácono Santiago Maschio, Diácono Cooperador de las Parroquias Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora del Carmen de Ituzaingó, partió a la Casa del Padre.

El martes 22, se celebró la Misa exequial, que presidió Pbro. Carlos Baccioli, en la Parroquia San Judas Tadeo, de Ituzaingó.

El Diácono Maschio nació en Capital Federal el 26 de octubre de 1935. El 12 de abril de 1958 contrajo matrimonio con Celia Albarracín, con quien tuvo dos hijos, Miguel Santiago y Alejandro Isidoro. En el mes de abril de 1996 ingresó al Instituto Diocesano para el Diaconado Permanente “San Lorenzo”, presentado por el Párroco de Santa Teresita del Niño Jesús de Ituzaingó, Pbro. Marcelo Jofré, con quien trabajaba pastoralmente.

Mons. Justo Oscar Laguna lo ordenó el 10 de agosto de 1999, fiesta de San Lorenzo, en la Catedral de Morón, nombrándolo Diácono Cooperador de la Parroquia Santa Teresita. Luego, desempeñó el mismo oficio en las siguientes comunidades: en la Iglesia Jesús del Gran Poder, a partir del mes de febrero de 2000; en la Parroquia de Santa Cecilia, en el mes de noviembre de ese año; y en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en marzo de 2003.

Más recientemente, el 24 de junio de 2008, Mons. Luis Guillermo Eichhorn elevó a Cuasi Parroquia la Iglesia de Cristo del Gran Poder, poniendo al frente de su conducción pastoral al P. Carlos Baccioli. El Diác. Santiago colaboró estrechamente con él hasta su muerte.

Cabe señalar que su esposa lo acompañó en forma permanente, brindando a las distintas comunidades un admirable testimonio matrimonial.

R. P. Fabio Baú

El Señor llamó a su presencia al R. P. Fabio Baú, Misionero de San Carlos, Sacerdote Scalabriniano; quien fuera el Primer Vicario Ecónomo y luego Párroco de Santiago Apóstol y San Carlos Borromeo. Dios Padre quiso llamarlo en el Año Sacerdotal, todo un signo para la Familia de Misioneros de San Carlos y para la comunidad parroquial de Santiago Apóstol y San Carlos Borromeo de Haedo.

El R. P. Fabio asumió la Parroquia de Santiago Apóstol, en los primeros días de marzo de 1958; después de una abnegada misión «fiel al carisma propio que el Beato Juan Bautista Scalabrini dio a sus Misioneros» que realizó entre las familias de inmigrantes italianos en los barrios del actual Haedo norte y parte de El Palomar. Como fruto de aquella tarea, Mons. Miguel Raspanti, Primer Obispo de Morón, elevó al Oratorio de Santiago Apóstol, a Parroquia.

El miércoles 14 de octubre, se celebró la Santa Misa por su eterno descanso, en el Templo de la mencionada comunidad, por la que rezó, la que santificó, educó y fortaleció en la Fe.

 


Reflexionamos juntos

Corrupción y conciencia moral

Cuando hablamos de “corrupción” pensamos en seguida en: Los políticos, los empresarios, dicho en términos muy comunes “en los de arriba” Pero desgraciadamente podemos ver a cada rato en nuestra vida cotidiana que “corruptos” somos… Casi todos!

El problema está en el hecho que hemos perdido el verdadero sentido de lo que es lo opuesto de la corrupción: la rectitud u honestidad (como querramos llamarla).

Aprovechar de una amistad para evitar una cola, o para evitar el servicio militar; poner plata en el pasaporte para pasar algo no permitido por la aduana, o para no pagar una multa; aceptar o hacer regalos de mucho valor a cambio de un “favor”; dejar de pagar los impuestos; viajar en medios públicos sin boleto; etc. etc. Son cosas que se escuchan con mucha frecuencia y … esto es corrupción.

Si queremos luchar contra la corrupción de “los de arriba” tenemos que empezar también a cumplir con la ley en nuestra vida cotidiana.

En una nota del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz sobre la corrupción y sus implicaciones según la Doctrina Social de la Iglesia podemos leer:

…Si la familia no es capaz de cumplir con su tarea educativa, si leyes contrarias al auténtico bien, deseducan a los ciudadanos sobre el bien, si la justicia procede con lentitud excesiva, si la moralidad de base se debilita por la trasgresión tolerada, si se degradan las condiciones de vida, si la escuela no acoge y emancipa, no es posible garantizar la « ecología humana », cuya ausencia abona el terreno para que el fenómeno de la corrupción eche sus raíces. En efecto, no se debe olvidar que la corrupción implica un conjunto de relaciones de complicidad, oscurecimiento de las conciencias, extorsiones y amenazas, pactos no escritos y connivencias que llaman en causa, antes que a las estructuras, a las personas y su conciencia moral. Se colocan aquí, con su enorme importancia, la educación, la formación moral de los ciudadanos..

De esta nota del Consejo Pontificio resulta claramente que la familia y la Escuela tienen una enorme responsabilidad en la formación de la conciencia moral de los futuros ciudadanos; cumplir con esta responsabilidad es el único camino posible para lograr que la corrupción deje de ser el abono del terreno sobre el que se construye la sociedad.

Anna Belloni Sarraceno

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“El AMOR HACE COSAS ASÍ”

En el pueblito rural en el que vivo buena parte del año, hay una Capilla, una Escuela, los comercios y oficios necesarios para la subsistencia, y poca cosa más.

La Capilla depende pastoralmente de una Parroquia de la ciudad, a 35 km de distancia por caminos de tierra. El párroco llega en una camioneta, donada por Adveniat, levantando polvareda, navegando la ruta inundada o pantaneando en el barro.

De las cuatro catequistas, hay una que al hacer la Catequesis Familiar con sus hijos, descubrió su vocación de catequista. Pero como había cursado solo hasta 3er. Grado y tenía dificultades para leer, escribir y comprender los textos, decidió terminar la primaria y al mismo tiempo se preparó para vivir la misión a la que se sentía llamada.

La otra, que vive fuera del pueblo, camina 4 km por caminos de tierra, para dar una hora de catequesis a unos poquitos chicos, y camina otros 4 km para volver a su casa. En invierno, con mucho frío y un viento que corta la respiración. En verano, con 40 grados, a las 3 de la tarde.

“El amor hace cosas así…”, citaba Romano Guardini.

Son las mismas historias que se viven en nuestra Diócesis, en todas las Diócesis del país, en todas las Diócesis del mundo.

Y no se puede menos que pensar en tantos testimonios silenciosos, humildes, generosos. Testimonios que conocemos en todas nuestras comunidades. Nada esperan, todo lo dan, como saben y como pueden.

En este mundo en el que nos desborda el mal en todas sus formas, esas vidas parecen no tener importancia ni valor. Y no solamente eso: también nos desanima la pequeñez de lo que hacemos frente a la enormidad de lo que se necesita. Corremos el riesgo de la desesperanza.

Nos preguntamos qué pueden esos pequeños grandes actos de amor frente a la destrucción de una sociedad, qué pueden frente al derroche inmoral, la impunidad de los corruptos, el abuso de los poderosos, la desvergüenza de los medios. Qué pueden contra un juez de la Nación que habla de plantar marihuana en el balcón, y una jueza de la Nación que promueve el aborto.

Qué hacen esas vidas por la Iglesia, con sus pequeñas grandes entregas cotidianas, que nunca salen en los medios, pero que son el corazón de una respuesta de fe.
Nada, aparentemente nada.

Pero uno puede preguntarse, también, qué podía hacer un Joven Galileo con un grupito de amigos, frente al poderoso Imperio Romano.

La respuesta es la misma:
Nada, aparentemente nada.

Sin embargo, ese Joven Galileo, el Cristo, el Hijo de Dios vivo, traía la Buena Nueva de la salvación, a la que somos llamados por el amor de Dios con la fuerza del Espíritu. Y el Imperio Romano desapareció, y la Buena Nueva sigue viva iluminando a la humanidad.

“El amor hace cosas así…” Cambia el mundo desde lo pequeño, lo humilde. El amor es pan para el que tiene hambre, sonrisa para el triste, compañía para el que sufre, presencia junto al agonizante, oración por y con todos.

“El amor hace cosas así…” Es la esperanza de la humanidad. La de nuestra Patria.
“El amor hace cosas así…” Y, fuera de toda lógica humana, los imperios y los poderosos se derrumban, pero la esperanza de salvación seguirá siendo siempre Cristo, luz del mundo.
“El amor hace cosas así… “ Él camina con nosotros hasta el fin de los tiempos. Y nos pide que seamos Su presencia, Su palabra y Su amor entre los hombres.

Los imperios caerán, los poderosos desaparecerán, como lo muestra tan claramente la historia, y solo quedarán vestigios para saber algo del pasado. Pero la Buena Nueva seguirá siempre viva. Esa es nuestra fe, nuestra esperanza, nuestro gozo. Nuestro compromiso.

Porque “el amor hace cosas así…”.

Elena Scasso

 



Recorriendo la Diócesis

Avanza la construcción del nuevo Templo
de la Parroquia Santa Teresita

Frente a sus columnas, que ya alcanzaron el segundo nivel, el 4 de octubre se celebraron las Fiestas Patronales 2009. “Tenemos el corazón lleno de júbilo porque contamos con dos intercesoras”, expresó el Párroco, P. Daniel Sá, señalando a la Patrona de la Diócesis, Nuestra Señora del Buen Viaje; y a la Patrona de la comunidad parroquial, Santa Teresita.

La verdadera alegría

La comunidad va creciendo en gracias. Durante todo este año, mucha gente que estando indiferente, han recuperado la vida sobrenatural de alegría del corazón, de estar en gracia de Dios. “Esa es la alegría verdadera, las demás alegrías son pasajeras.” “Este año, para gloria de Dios, muchas personas han encontrado una vida nueva en la vida comunitaria”, manifestó el Sacerdote, quien concelebró junto al Párroco Emérito, Emilio Moglia.

Un signo concreto de la disponibilidad de extender el Reino, es poder ayudar en esta instancia de la construcción de la nueva casa parroquial, agregó, agradeciendo a Dios y a tantas almas generosas que a lo largo de todo este tiempo y con mucho sacrificio, han hecho privaciones para colaborar.

El Reino de los Cielos, la paz social, que tanto se espera, se logra cuando Dios habita en el corazón de la comunidad. “No hay posibilidad de que podamos vivir en paz sin la presencia de Dios. Este es nuestro humilde testimonio”. “La felicidad es el testimonio verdadero de Santa Teresita, que no fue fruto de vivir una vida de amor romántico o de satisfacciones personales, sino de hacer bien, bajo la mirada de Dios, las cosas de todos los días, hasta en lo secreto. Esto es lo que tenemos que hacer como comunidad”, remarcó.

 



Vida Consagrada

Morón dio gracias por el inmenso don de la vocación, el llamado de Dios a reproducir la imagen de Jesús

El 8 de septiembre se celebró el Día de la Vida Consagrada. En Morón, Religiosos y Religiosas compartieron la Eucaristía en la Catedral, junto a Mons. Luis Guillermo Eichhorn quien presidió la celebración.

La santidad es identificación plena con la vida de Jesús

El Sr. Obispo invitó a pensar en María Santísima desde niña, cómo fue creciendo y cómo en Ella se fue cumpliendo el designio de Dios.

“Dios nos conoce de antemano, desde la eternidad ha pensado en cada uno y lo ha hecho con una tarea, con una misión. En el caso de María, ser la Madre de Jesús. Es un designio de amor del Padre que nos ama profundamente y que nos llama para que, por un camino determinado con dones y carismas especiales del Espíritu Santo, podamos reproducir la imagen de su Hijo. Reproducirla en nuestro corazón y en toda nuestra persona, con nuestras actitudes, pensamientos y afectos”. Esto es válido para todo cristiano, para todo bautizado y de una manera propia se manifiesta en la vida consagrada.

Es ser en medio del mundo imagen de Jesús

“Tenemos que ser para los demás testigos e imagen de Jesús, que los demás vean en nuestra vida a Jesús, lleno de amor, de ternura, de compasión; a Jesús que es fiel a la voluntad de su Padre en todo; a Jesús que entrega su vida por nosotros. Y así, desde nuestro ser, desde nuestra persona tomada totalmente por Jesucristo, poder ser testigo en todas partes del mundo, ser misionero”.

 

Septiembre ~ Octubre de 2009