Parroquia Virgen de la Esperanza

SANTOS PATRONOS SAN DAMIÁN Y SAN COSME

"Como hermanos ayúdennos a vivir unidos”

Por Emilce Rosario Billordo

El 26 de septiembre, Mons. Luis Guillermo Eichhorn, en el marco de las Fiestas Patronales de la Capilla San Damián de Williams Morris, puso en vigencia el Decreto por el cual dispuso incluir al hermano gemelo San Cosme, como patrono también de ese centro de culto. A partir de esa fecha, el Templo está bajo el patronazgo de San Damián y San Cosme, hermanos que ejercían su profesión de médicos sirviendo a los pobres, sin cobrar sus consultas ni remedios. También, propuso a ambos Santos como patronos diocesanos de los médicos y demás profesionales de la salud, que tendrán allí un lugar de culto.

La Hermana Presentación que reside en la comunidad desde hace varios años, junto a otras hermanas de la Congregación de San José de Gerona, expresó el motivo que llevó a esta modificación: “Este era un deseo profundo del párroco, el P. Ignacio Giménez (Nacho) y un sentimiento que estaba en todas las personas del barrio, sobre todo de la comunidad de la Capilla. Ellos también deseaban tener a San Cosme y de hecho, lo han venerado porque la imagen siempre ha estado en la Capilla”. También explica que el nombre de San Damián precede a San Cosme, porque cuando se hizo la Capilla tomó en primera instancia el nombre del Barrio: San Damián.

Monseñor Luis Guillermo Eichhorn, expresó durante la homilía: “Jesús resucitado nos une haciendo de nosotros un solo corazón y una sola alma. Unidos como estaban estos hermanos, Damián y Cosme. Hermanos que habían descubierto la fe. Habían amado a Jesús y lo siguieron con todas la consecuencias que significa ser discípulo de Jesús. Amarlo y seguirlo hasta la muerte. Ellos murieron mártires por su fe.

Jesús es el camino. Es a Él a quien debemos conocer, amar, seguir e imitar, y San Damián y San Cosme nos indican cómo. El camino es amar al Señor y amarlo en serio. Seguirlo en serio, amando a Jesús que está al lado mío en el hermano”.

Al finalizar la Santa Misa, el Obispo de Morón bendijo y descubrió la placa de entrada del templo con los nombres de los santos hermanos “San Damián y San Cosme” que de ahora en adelante presidirá la entrada de la Capilla.

Seguimos Caminando entrevistó al médico Guillermo Jorge Braga, quien estuvo presente en la celebración y compartió sus sensaciones: “Soy médico desde hace 19 años en la Unidad Sanitaria de la comuna. Me siento muy honrado por ser uno de los profesionales más antiguos del Barrio, en ayudar a la gente y acompañarla. Tener el patronazgo de estos hermanos tan cerca me obliga a estar mucho más atento y esmerarme en atender las enfermedades y necesidades del pueblo”.

 

Comunidad Educativa Mons. Solari, de Morón Sur

Nuestra Señora de los Dolores en Morón Sur

Bodas de Plata de Vida Consagrada del R. P. Carballo

Este año, la Comunidad Solari de Morón Sur, a cargo de los Religiosos Terciarios Capuchinos, tuvo muchos motivos para darle gracias a Dios: Los 40 años del colegio, los 800 de la Orden Franciscana, los 75 años del paso a la eternidad del Fundador de los Terciarios Capuchinos, Benerable P. Luis Amigó, los 20 años del Coro, y tantas cosas que Dios les regala:

El 15 de septiembre, Solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores, Patrona de la Institución, el Superior de los Religiosos en Morón, R. P. Marcelo Carballo celebró sus Bodas de Plata de Vida Religiosa.

El P. Marcelo (en la foto superior izq.) nació en Magdalena, pcia. de Buenos Aires, el 14 de enero de 1965, y en esa misma ciudad, luego de haber hecho sus votos religiosos en 1984, fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 1996.

Durante la jornada, los niños que recientemente recibieron a Jesús en la “Primera Comunión”, tomaron su segunda; también fueron reconocidos el coro Mons. Solari; las docentes Mónica Petrelli y Susana de Alcalde, quienes trabajan en la Institución desde su inicio (en la foto superior izq.); y las docentes Patricia De Sousa y Adriana Mari, quienes cumplieron 25 años de labor y dedicación dentro de la misma (foto central).

El amor todo lo puede. Ni la muerte del hijo, ni ser una exiliada política, ninguna causa doblegó a la Virgen, que desde el amor todo lo pudo superar. La muerte no separó el amor de la madre, ni la muerte separó el amor del hijo. “Cuando de verdad amamos no hay nada que nos pueda destruir”, expresó el P. Marcelo al reflexionar sobre los momentos dolorosos en la vida de la Virgen María.

“El amor es eterno. El amor nunca se acaba, solo hay que cuidarlo y alimentarlo. María amó profundamente a su Hijo, lo cuidó y lo siguió, le escuchó y siempre estuvo presente. Esta experiencia de amor, nosotros debemos replicar en nuestras propias vidas. Con amor todo se supera”, remarcó, agregando que el amor genera vida. “El amor genera vida cuando produce alegría, el amor genera vida cuando me impulsa a ser mejor, a ser fiel, el amor genera vida cuando me hace capáz de renunciar a algo que quiero con satisfacción, con buen ánimo y sin resentimiento.

La Virgen me enseñó que con amor todo se puede superar. Cuando yo escuché el llamado a los diecises años, me puse en sus manos y en las de Dios, y descubrí que el amor de Dios es eterno. Soy feliz de verdad, por eso mi preocupación de generar vida, de contagiar vida, ilusiones. Miremos con optimismo el futuro que Dios nos regala: La felicidad y la eternidad. No hay nada que nos pueda vencer”.

 

Iniciación Cristiana - Parroquia Santa Cecilia

Fiesta de Nazareth

Hace unos años hablamos en SC, de la experiencia catequística que el Padre Hugo Fernández lleva adelante con la comunidad de Santa Cecilia de Ituzaingó, en la que no se hace catequesis de comunión, ni de confirmación, sino catequesis de iniciación cristiana. Esta experiencia consta de tres etapas: Primero Belén, luego Nazareth y finalmente Galilea.

Esta vez, el 27 de septiembre, fuimos sorprendidos por la alegría y el entusiasmo de los jóvenes de la Capilla San José de la Montaña que ya vivieron el camino de Belén y dieron un paso muy importante, el paso a Nazareth.

La etapa de Nazareth es un tiempo de profundización en la fe, en el que los jóvenes continuarán conociendo a Jesús y en el que, además, la comunidad cristiana los integra. Por eso, es importante la figura de los padrinos, miembros de la comunidad, quienes los reciben y se comprometen a acompañarlos. Con las familias se comienza a estudiar el momento para recibir el Sacramento de la Eucaristía, lo que supone un diálogo fluido con ellos por parte de los catequistas.

En esta etapa, se habla de catequistas tutores. Hay momentos de encuentros de catequesis y momentos de talleres en los que, por ejemplo, se prepara una misión con niños: Misión del Rosario, invitación a Patronales, etc..

“Dios que nos ama no deja de poner signos de que nos creó para la comunión, para la comunicación, para el diálogo, para el encuentro. Tenemos un Dios que tanto nos ama, que quiere estar en comunión con nosotros” , expresó el P. Hugo al explicar que este camino, no es sólo para la Primera Comunión, sino, para una Vida de Comunión .

 

Parroquia SAN FRANCISCO DE PAULA

50 años compartiendo la vida

Júbilo, gozo, esperanza

La señora Edda estaba tan tranquila en su casa. Era un día de fuerte lluvia. El padre Paravano llegó con las botas llenas de barro pero con la cara llena de entusiasmo: “Una familia calabresa, los Spadaro, dona un terreno para construir la iglesia. Tenés que ayudarme a poner en marcha la catequesis, decí que sí… por las familias del barrio” . Pobre Edda, no sabía en qué lío se metía.

El 30 de agosto de 1958, vendría el Obispo, Miguel Raspanti, para erigir la nueva Parroquia de San Francisco de Paula. Edda no se podía imaginar cuánta vida transcurriría en torno a esa parroquia durante los 50 años siguientes. Otros sacerdotes (Julio, Santiago), ministros (Alberto Duerto) y laicos (Rosa Pradela, Farina, Nora…) que ya entregaron su vida, fueron dando vida a varias comunidades: Fátima, el Hogar Belén, Sagrado Corazón, San José, San Francisco de Paula. Desde entonces, muchas personas, igual que la Sra. Edda, aceptaron la invitación a colaborar sirviendo a la comunidad y manteniendo encendida la llama de la fe, de la esperanza y del amor en el barrio.

Queremos tener muy presentes a todas…a las que siguen entre nosotros y a las que marcharon para otro lado, y muy especialmente al P. Alfonso, quien estuvo alentando con mucho cariño y acierto a la comunidad parroquial durante estos últimos años. Enhorabuena a todas ellas.

En el 50 aniversario de nuestra parroquia celebramos con júbilo, gozo y esperanza esta historia compartida en la que hemos ido aprendiendo a vivir en comunidad, bajo la mirada amorosa de Dios.

Júbilo, alegría, es lo que sentimos después de estos 50 años en los que Dios ha ido entrelazando la vida de las familias, que fueron llegando a estos pagos de diferentes lugares. Cómo no recordar a algunas de aquellas familias italianas, de Calabria, que donaron los terrenos para la primera Capilla, y su devoción a San Francisco de Paula. Han quedado en nuestra memoria como símbolo de la generosidad con la que todas las familias han aportado sus bienes y su mano de obra para construir a pulmón las Capillas, como si de su propia casa se tratara. Hoy, pintando juntos, con nuestras propias manos, nuestra parroquia, hemos querido rememorar este hermoso signo de cómo esta Iglesia que somos se construye entre todos (y no solo con ladrillos sino con las piedras vivas de nuestro testimonio personal y comunitario) como casa acogedora para todos.

Gozo, es lo que brota de nuestras entrañas cuando percibimos la presencia de Dios acompañando a las nuevas familias, que los hijos de aquellos primeros pobladores han ido formando durante estos años. Historias de amor y fecundidad no exentas de dificultades, tragedias y rupturas, pero vividas en torno a la Iglesia, referencia de ese Dios cercano, que nunca abandona y que vive en medio de su pueblo con rostro fraterno y solidario en cuyas manos hemos puesto todo, cuyas manos nos han sostenido, y de cuyas manos lo hemos recibido todo.

Esperanza, es lo que llena nuestra mirada cuando los niños de nuestras familias se siguen gestando en el seno maternal de esta Iglesia-comunidad, vinculándose desde pequeños como amigos de Jesús. Y los jóvenes, en esta nueva etapa que ahora comienza, toman el relevo para hacer de esta tierra una gran familia de hijos y hermanos.

Comunidad San Francisco de Paula

50 años compartiendo la vida

Júbilo, gozo, esperanza

Septiembre ~ Octubre de 2009