Pastoral Social

La pobreza es un escándalo y hay que luchar contra ella

El P. Jesús Alonso López, Delegado para la Pastoral Diocesana, declaró al noticiero de Super Canal, que la realidad social le preocupa, como nos preocupa a todos los argentinos: “Vivimos una situación de pobreza que es heredada de años anteriores. Se han vivido momentos muy duros a nivel económico en la Argentina, y el escenario hoy se agrava por la crisis financiera mundial. Se necesita que esta realidad sea reconducida a través de políticas que hagan posible salir de esta situación de grave pobreza”, señaló, enfatizando que más allá de las cifras, sea cual fuera el índice, la pobreza es escandalosa y hay que luchar contra ella.

Este último año se ha notado un incremento en la demanda de la gente solicitando ayuda. La difícil situación que están viviendo, denota también un desgaste muy grande en las familias . “Si no se hace nada, vamos a sufrir graves consecuencias en nuestros núcleos familiares y, sobre todo, en los más vulnerables, los niños y los jóvenes. En la medida que pasan los años, estas generaciones manifiestan todas las carencias que han tenido en su infancia y juventud. Hoy, en nuestras calles tenemos signos bien preocupantes de esto”.

Es necesario afrontar esta situación de crisis profundizando en las causas .

“Benedicto XVI en su encíclica 'Cáritas in Veritate', da claves para comprenderla, afirmando que este mundo está construido sobre estructuras y principios mecánicos, sin darse cuenta de que se necesitan de personas que desarrollen estructuras nuevas de generosidad y comunión, capaces de generar solidaridad entre todas las culturas. Es una invitación del Papa a una colaboración entre todas las culturas y religiones”.

El estado debe generar proyectos que contribuyan a la formación integral del ser humano.

“Esto no se puede hacer a base de decretos, es muy necesaria la colaboración de toda la sociedad. Es importante dar cauce a una participación ciudadana y de organizaciones de ayuda mayor, a la hora de generar estas políticas , aceptando también el papel que la Iglesia tiene en la sociedad. Un papel que intenta anunciar, estimular e iluminar la vida social política y económica del país a la luz del Evangelio, para caminar hacia una política que favorezca el desarrollo integral de la persona, que haga posible que el ser humano pueda vivir con dignidad plena” , concluyó.

 

El Amor de Dios y la transformación del mundo

Tengo la impresión de que muchas veces nuestras declaraciones de fe están impregnadas de una valoración exagerada de nosotros mismos más que del contenido de lo que creemos. Cuando decimos “yo creo en Dios”, tal vez sin querer ponemos más énfasis en el yo que en Dios. Casi como si Dios necesitara que nosotros creyéramos en Él. A mí lo que me sorprende no es tanto que yo crea en Dios, sino que Dios siga creyendo en mí, me siga considerando como algo importante para Él.

Algo parecido sucede cuando nos sentimos compungidos porque consideramos que no amamos suficientemente a Dios. En primer lugar tenemos que afirmar que, sin lugar a dudas, nuestro amor es insuficiente para amar a Dios, por el simple y profundo hecho de que las creaturas nunca alcanzan las alturas de su Creador. Sospecho que en nuestro arrepentimiento por no amar a Dios como Él se lo merece hay un poco de soberbia de nuestra parte. Aún en las relaciones humanas puede ocurrir esto: por la propia imperfección del ser humano, el amor tiene un dejo de poder. Muchas veces ocurre que es más fácil amar que ser amados, porque aceptar el ser amados implica aceptar que necesitamos del otro. Con el amor de Dios nos puede ocurrir algo parecido

En vistas de esto, nuestro examen de conciencia debería centrarse más bien en si nos dejamos amar por Dios. Es decir, si aceptamos humildemente ser destinatarios de su amor.
Ahora bien, alguien podría plantear si ésta no es una concepción un tanto pasiva de la vida cristiana. Por el contrario, ser dóciles al amor que Dios nos brinda gratuitamente nos convierte en activos anunciadores de la Buena Noticia: Dios nos ama. “Amemos, pues, ya que él nos amó primero” (1º Jn., 19) Porque en Dios el amor no es sólo una acción que sale de su ser , Dios es amor , y si recibimos el amor de Dios recibimos a Dios mismo en nuestra vida. “Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”, (DCE, 1) dice Benedicto XVI en su primera encíclica.

La prueba de que aceptamos el amor de Dios es que cumplimos su Palabra, que nos invita a reconocer al otro como hermano en Cristo Jesús. El otro no es sólo uno más de la especie humana, un componente del mercado o un camarada político. Por el Espíritu de Dios, que es amor, se convierte en hermano nuestro. En el otro, Jesús mismo nos pide que lo amemos: “…tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber… Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí” (Mt. 25, 35 y 40)
Juan insiste en esto: “Pues éste es el mandamiento que recibimos de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano.” (1º Jn., 21)

Pero tenemos que tener en cuenta que para el cristiano, el amor al prójimo no es una acción que se aboca sólo a las relaciones entre los individuos, debe procurar transformar las estructuras comunitarias en donde las personas están insertas. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que “La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones, según el cual las estructuras de pecado, que dominan las relaciones entre las personas y los pueblos, deben ser superadas y transformadas en estructuras de solidaridad, mediante la creación o la oportuna modificación de leyes, reglas de mercado, ordenamientos.” (193) Muchos siglos antes, San Agustín había dicho: “Es bueno dar de comer al hambriento, pero mejor es que no haya hambre”.

Concluyendo, la prueba de que aceptamos el amor de Dios es que volcamos ese amor a nuestros hermanos, a cada uno y en las instituciones religiosas, sociales y políticas que nos contienen, para procurar que estén organizadas de acuerdo a los principios del Evangelio.

Carlos Javier García
(Equipo Diocesano de Pastoral Social)

 

Cáritas Diocesana


Acción de gracias por el
Mes de la Caridad

“Te damos gracias, oh Dios; te damos gracias invocando tu nombre, contando tus maravillas” . Sal 75,2

Tuvo lugar el 13 de agosto en la Iglesia Catedral. Los Presidentes de las Cáritas Parroquiales, Agentes de la Caridad, Voluntarios y personas que se sumaron a la Colecta Anual de Cáritas participaron de la celebración Eucarística presidida por el Vicario general, Mons. Arturo Gilotti y concelebrada por el Asesor de Cáritas, R. P. Casimiro Lorencowicz; el Párroco de la Catedral, Mons. Trotz; los sacerdotes Juan Bravo, Luis Luque; y los Diáconos Castoldi, González y Piancino.

En nombre del Sr. Obispo, Mons. Gilotti valoró el esfuerzo de los voluntarios para hacer viva la presencia de Cáritas en las comunidades parroquiales y destacó los buenos resultados de la colecta en la Diócesis.

Iglesia Casa y Escuela de Comunión

Jesús invita a la comunión y a formar parte de una comunidad que quiere ser escuela y casa de comunión. “Por lo tanto, lo primero que estamos llamados a experimentar es la fraternidad. Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate, dedica un capítulo entero a hablar de la fraternidad. El otro es un don de Dios, es bendición y no amenaza”, señaló el Vicario General.

Mons. Gilotti expresó que en virtud del principio de gratuidad, estamos llamados a promover humanamente al otro. Por consiguiente, Cáritas tiene la misión de ofrecer de forma gratuita a la sociedad, no sólo la solidaridad, sino también la paz y el perdón. “En efecto, la salvación que nos trae Jesucristo es el gran don. Hemos de ofrecer el perdón, pues somos hombres reconciliados y reconciliadores”, subrayó, y al respecto, llamó a no olvidar el valor de la corrección fraterna que busca promover al otro y elevarlo a la dignidad que merece como hijo amado de Dios, porque mucho más allá de sus cualidades, las personas valen por esta condición de hijo de Dios.

Al concluir la celebración, el Asesor Diocesano, R. P. Casimiro Lorencowicz, también tuvo palabras de agradecimiento por el servicio que prestan los voluntarios a los más necesitados.

El P. Casimiro informa por este medio, que hasta el 9 de septiembre, se entregó en la Curia $ 104.804,78- correspondientes a la Colecta Anual de Cáritas que tuvo lugar en el mes de junio.☺

 

LOS CHICOS DEL PACO

Por Elena Scasso

-“¡Mamá, matame…! No quiero vivir más así y no puedo salir…!”
Este es sólo uno de los desgarradores testimonios de “los chicos del paco” , cuya descarnada realidad denunciaron con tanta claridad y valentía “los curas villeros”.

En esos días, todos nos conmovimos frente al televisor oyendo las noticias. El tema ya no está en las primeras planas, pero sigue extendiéndose rápida y mortalmente.

Se calcula que sólo en Capital y el Gran Buenos Aires mueren alrededor de 40 chicos por mes, leímos bien, POR MES, a causa del paco, sin contar con las muertes que ellos ocasionan estando drogados.

Entre el Bajo Flores y Pompeya trabaja un grupo de las Madres del Paco, quienes, por consejo de un abogado, formaron la Asociación Civil Hay Otra Esperanza. Luchan por sus propios hijos y por los hijos de los demás.
No tienen sede, ni local, ni aportes. Solo un inmenso amor, sus propias manos, coraje y esperanza. Y una profunda fe en Dios, que las sostiene y les da fuerzas.

Estas Madres hicieron varias marchas en Plaza de Mayo, con pañuelos negros en la cabeza, pidiendo ser recibidas por la Presidente para solicitar ayuda. No tuvieron respuesta.

Duele en el alma que haya tanto dinero para unas y nada para otras.
Por eso les acercamos hoy estos datos:
Les han cedido un lugar, en el Bajo Flores, en el que, de 13 a 22 hs., acompañadas por 2 psicólogos y dos cooperadores, van a tener un comedor y un taller de música, pintura, etc.
Pero no tienen nada. Literalmente nada.
Quieren abrir el comedor pero no tienen ni siquiera una mesa, o vajilla.
Necesitan ropa, calzado, abrigo, porque para poder empezar a luchar contra el paco, primero tienen que darles a los chicos contención, comida, abrigo.

El paco se está extendiendo como una epidemia, no solo entre los chicos marginados, sino también entre los de clase media y alta. Por eso, estas madres se ofrecen para ir a dar cursos o talleres adonde las necesiten. Hace poco estuvieron en Corrientes.

Si alguno necesita buscar ayuda, o si quiere colaborar, puede comunicarse con la señora Rita Díaz, al 15-5735-2921.

Que el Señor fortalezca y dé esperanzas a quienes están en esta lucha.
Y dé un corazón generoso a quienes puedan colaborar.?

Datos referentes de Pastoral para la Drogadicción en la Diócesis:

Diácono Castellano , Diác. Cooperador de la Parroquia Inmaculado Corazón de María, Morón : 4696 -7208 15-6264-9675
horaciocastellano@hotmail.com

Comisión Nacional sobre Drogadependencia : http://www.reddevida.org

Fundación Por decir : Teléfono / Fax 4621-9011
pordecir@infovia.com.ar

 

Ver también:

Reclamo ante la despenalización del consumo de drogas

 

 

Julio ~ Agosto de 2009