Encuentro Diocesano de Catequistas

Iniciación Cristiana:

Vino nuevo, odres nuevos

La tarea catequística es una de las más importantes y primordiales en la vida de la Iglesia. El tema de la Iniciación Cristiana se ha instalado en todo el país y es preocupación de todos los Obispados.

 

El sábado 22 de agosto, el Colegio San José de los Hermanos maristas recibió a los catequistas de la Diócesis, quienes celebraron su Día acompañados por el Sr. Obispo. Durante la jornada, recibieron palabras iluminadoras del Director de la Junta Nacional de Catequesis, Pbro. Osvaldo Napoli y se realizaron talleres correspondientes a catequesis especial, de niños, de adultos, familiar y escolar.

Para Mons. Eichhorn y los Obispos de Latinoamérica y el Caribe, la catequesis no es un tema menor y, sobre todo, la Iniciación Cristiana es una necesidad y una urgencia . Por eso, el Sr. Obispo, en su carácter de Presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis, llamó a tomar conciencia de la importancia que tiene esta temática y de sus consecuencias. “Cada uno de nosotros vivimos nuestra fe, vivimos nuestro compromiso de Iglesia gracias a la catequesis y otras instancias formativas que hemos recibido . Pero hay muchos católicos que viven alejados de su fe. Es un drama serio pensar que más del noventa por ciento de nuestros bautizados, no vive su fe en una integración comprometida en su comunidad cristiana.
Una catequesis que no fue una Iniciación Cristiana, es decir hecha nada más para recibir un sacramento. Es una realidad que tenemos que asumir y darnos cuenta de que se necesita una renovación, una nueva catequesis.

Una catequesis nueva necesita hombres nuevos

No podemos poner un parche y arreglar dos o tres cositas en nuestra parroquia y le cambiamos el nombre, y seguimos haciendo lo mismo que antes o peor. Para hacer una nueva catequesis necesitamos catequistas nuevos, renovados profundamente, catequistas que hayan realizado un encuentro profundo con el Señor, catequistas que se dejen mover y llevar por el Espíritu, para cumplir esta tarea.
En los Hechos de los Apóstoles, el Espíritu conduce a Felipe hasta el etíope que, al no entender las escrituras, lo invita a subir a su carro. Así, acompaña a su catequizando, comparte con él los mismos baches del camino. Por la acción del Espíritu Santo, Felipe catequista anuncia el misterio de Jesús, iniciando en la vida de fe al etíope. Todo un proceso de la Iniciación Cristiana.
También tenemos nosotros que ser instrumentos en las manos de Dios, en las manos del Espíritu Santo.

Tenemos que saber ver la realidad del mundo en el que estamos y la necesidad urgente que tenemos hoy, de iniciar en la vida de fe a nuestros hermanos. Iniciar en la vida de fe es mucho más que hacer una catequesis para la primera comunión, es iniciar a una persona que tiene que vivir su comunión con Cristo y con la Iglesia para transformar el mundo. Un hombre que tiene que vivir su fe en un compromiso serio misionero, en un compromiso de ir construyendo el Reino de Dios en este mundo en el que estamos viviendo.

Una de las cosas que asombra y asusta en la Argentina es la ausencia de cristianos en los lugares donde se decide la suerte del país. Son contados con los dedos de una mano los que se juegan por su fe en la vida política, en la vida económica, en la vida empresarial, en la vida de la docencia. Todo está en manos de gente que no vive la fe y que tiene criterios no cristianos o incluso anticristianos. Y la presencia del cristiano adulto comprometido ¿Dónde está? Este es el objetivo, hacer cristianos adultos en su fe, no necesitamos tanto bautizados adultos, sino adultos bautizados, que no es lo mismo.

“Iniciación cristiana, Vino nuevo en Odres nuevos”, significa que tiene que ser algo nuevo, no un remiendo en lo que estamos haciendo, sino un planteo nuevo desde el comienzo” , concluyó.

Un nuevo desafío

El P. Osvaldo dio pautas para afrontar el nuevo desafío que tiene por delante la Iglesia: Una nueva catequesis, una nueva Iniciación Cristiana . Nuevas, sin remiendos. “No caigamos en la tentación de remendar, de intentar solucionar la humedad de la pared con una manito de pintura. Vino nuevo, odres (pellejos) nuevos. Dios pone el vino, nosotros los pellejos nuevos con nuestro trabajo, con nuevas propuestas, nuevos impulsos, nuevo ardor, nueva mirada, nuevos panoramas, nueva cosmovisión”, expresó, y llamó a interrogarse continuamente, a no llevar un catálogo de respuestas que nunca funcionó, aclarando que no es un camino fácil, ni de un ratito.

Llamó a asumir el compromiso pastoral de la Iniciación, a realizar una decidida entrega al tiempo de Iniciación Cristiana. “Urge una reflexión profunda para elaborar ese modelo nuevo adecuado a cada uno de los interlocutores, adecuado a la cultura del hombre de hoy, imaginando y experimentando nuevos modos iniciáticos” , subrayó.

A la Iglesia de los Hechos de los Apóstoles se le nota que está enamorada, la arrebata el Espíritu. Es una Iglesia inédita que no tiene antecedentes, que no tiene más que los libros del Antiguo Testamento. No tiene recursos, ni guías catequísticas. Es una Iglesia que se sorprende a cada rato por las maravillas que obra Dios, que titubea, que se pregunta constantemente qué le pasa. “Pero aquellos discípulos se dirigen a los paganos con impulso, con entusiasmo, con locura . Es una iglesia inédita pero adulta, que comienza a sangrar y entrega la sangre con gusto, así se evangeliza”, manifestó el P. Napoli, subrayando que “caminamos sobre las huellas de otros, que dieron los primeros pasos. Pero estamos en algo nuevo . La Iglesia y la Iniciación Cristiana tienen que ser concebidas de nuevo, porque estamos en un mundo nuevo, distinto, inédito.

Hay que salir con interrogantes, no con respuestas previas, las mismas se irán encontrando a lo largo del camino . Se aprende haciendo, se transmiten las cosas haciéndolas, gotita a gotita se gesta la vida de fe”. El éxito de la Iniciación de la Iglesia de los Hechos de los Apóstoles, fue, no porque supieran la Sagrada Escritura de memoria, sino porque estaban enamorados, embriagados con el Espíritu Santo.

A los hombres de hoy, con el lenguaje de hoy

La Iniciación Cristiana debe tener una mirada profunda al Evangelio, a la Profesión de Fe, al Credo; y otra mirada al hombre de hoy y del mañana, porque el del pasado, incluso el de ayer nomás, ya fueron.

De los primeros cristianos, la gente decía : “Miren cómo se aman” , para llegar a ser así no hay que preguntarle a ningún manual, es el Espíritu Santo y nosotros.

Se necesita un cambio de modelo en la transmisión, sabiendo que no hay destinatarios en la evangelización, en la catequesis, sino que hay interlocutores La experiencia de lo que se vive, va y viene y es lo nuclear de la fe.

La fe es propositiva, no se impone . Es como un 'te quiero' que requiere respuesta del otro. La fe es una respuesta a un te quiero, que lo dice Dios. La iniciación a la vida cristiana es ayudar a la gente a creer, por un encuentro con Jesucristo, favorecido por el trato de persona a persona. No por un solo catequista, sino por toda una comunidad, que tiene que ser una matriz vital. Una comunidad que engendra, espacio vivencial, cercano, cálido, donde se aprende a experimentar el amor de Dios. La Iniciación Cristiana requiere estar cerca del otro, a su lado, ayudándolo a integrarse a la comunidad , y tiene como centro al adulto, la fe adulta del adulto de acuerdo a la capacidad de cada uno. Se debe respetar el proceso del otro, el itinerario (camino) de la Iniciación”.

 

 

Julio ~ Agosto de 2009