El jueves 19 de marzo, Fiesta de San José, cinco comunidades de la Diócesis estuvieron de cumpleaños. Las Parroquias San José, Nuestra Señora de Lourdes, Santos Ángeles Custodios, San Francisco de Paula y Nuestra Señora de Fátima, de Ituzaingó, cumplieron 50 años de creación.

El 19 de marzo de 1959, Mons. Miguel Raspanti las erigió canónicamente teniendo en cuenta el constante desarrollo demográfico en los distintos partidos de la Diócesis, y con el anhelo de acercar más y más la acción benéfica del sacerdote a las familias del pueblo, resolvió ampliar el número de Parroquias. ¡Valió la pena haber sembrado!

Festejos en la comunidad de
Nuestra Señora de Lourdes


La comunidad parroquial y educativa a cargo del R. P. Peter Yankauskas, O.M.V., Nuestra Señora de Lourdes de Ituzaingó, celebró sus Bodas de Oro el mismo 19 de abril. Ese día, se realizó una feria con microemprendimientos de Cáritas y una procesión por las calles del barrio con la imagen de San José. El R. P. Luis Costantino, Provincial de los Oblatos de María Virgen, presidió la Solemne Eucaristía en acción de gracias en la que subrayó que “más que la celebración de un aniversario, es el recordar personas, nombres, historias, proyectos, situaciones de vida, acontecimientos, dando gracias al Jesús por su paso entre nosotros, con su modo concreto y habitual que tiene de caminar en medio nuestro”.

Al referirse a San José, el R. P. Constantino subrayó que ante la propuesta de Dios, José no huyó porque es un hombre de corazón noble, que actuó según lo que había en su interior. “El Señor tiene la capacidad de sacar lo mejor de nuestros corazones, a pesar de nuestros pecados. Él nos llama y nos invita porque tiene una propuesta buena. Agradezcamos a Dios porque contó con nosotros, nos invitó, convocó y nos sigue haciendo proposiciones como a la Virgen María y a San José. Cuando Él nos invite, dejemos que salga toda la nobleza de nuestro corazón”, concuyó.

Al finalizar la Eucaristía, el R. P. Julio Cura compartió un relato histórico con proyección de antiguas fotos de la Parroquia y del colegio:

Ya en las primeras décadas del 1700 existía el camino de Gaona, que salía de Flores hacia el Río Reconquista. Esta vía cobró importancia con la construcción de un puente rústico y fuerte en 1773, por Don Pedro de Márques.
En 1810 se congregaron en estas tierras las primeras fuerzas patriotas que formarían el ejército del Norte. El tránsito se acrecentó a partir de las luchas entre Unitarios y Federales, basta mencionar la batalla de Puente de Márques en 1829, en la que Rosas derrotó a Lavalle.
En 1852, Urquiza forzó el paso por el puente con el Ejército grande, camino al Palomar de Caseros.
En 1859 el ingeniero Adolfo Sordeaux inicia la primera mensura del partido de Morón. Las tierras fiscales fueron divididas en catorce "chacras". Hacia el año 1886, aparece Alejandro Leloir y, desde 1923, la mayor parte de estas tierras están en manos de su extensa familia.
¿Cuál es el origen de los árboles que enorgullecen la zona?
Se destaca la figura del paisajista Don Carlos Thays. Más de 400.000 árboles fueron plantados a través de los años.
En 1936 comienza a circular el colectivo 216 (Morón-Castelar) con parada en Udaondo y la Tradición.
En 1940 se designa la zona como Villa Gobernador Udaondo y en 1941, una familia benefactora compra y dona a los Oblatos la Quinta "El Puchito”, en el barrio "La liebre". Así, en 1942 los Oblatos fundan la Escuela Apostólica María Inmaculada, que funcionó como un seminario menor. En 1957 se funda el primer colegio oblato: el “Instituto Inmaculada”. En 1959 nace la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes y al año siguiente, se funda el segundo colegio oblato: el “Instituto Nuestra Señora de Lourdes”. Las Hnas. Hijas de San José (antes las Hnas. de la Misericordia) y un valioso y generoso laicado acompañaron estos comienzos. Con el tiempo, la obra de los Oblatos excede el límite territorial y se fundan las Capillas: Santa Rita, San Vicente, y Nuestra Señora del Carmen, hoy parroquia.☺

 

 


“Hacer extraordinariamente bien las
cosas ordinarias de cada día”


Bajo esta consigna, la comunidad de Nuestra Señora de Fátima de Ituzaingó celebró y continuará celebrando durante todo el año con gestos sencillos, sus Bodas de Oro.

El 17 de mayo, durante sus Fiestas Patronales, las comunidades y grupos que la Parroquia de Fátima se acercaron en procesión hasta el Templo, portando las imágenes de la Virgen en sus advocaciones de Fátima, de María Mediadora, Patrona de la Capilla, y de María Auxiliadora. En tanto que el jueves 28, en una actitud de memoria agradecida, el P. Elías Cavero Domínguez fue invitado para predicarle a la comunidad.

Una celebración grande de la fe,
para mantener viva su llama

El 17, con el ingreso al Templo de las tres imágenes de la Virgen que acompañaron la procesión, comenzó la solemne Eucaristía, presidida por el Párroco, Pbro. Luis Luque, y concelebrada por el P. Martín Serantes, en honor a la Virgen de Fátima.
“Tres nombres para la misma persona que es la Virgen Santísima, la Madre de Jesús. Le ponemos muchos sobrenombres, pero hay una sola Mamá de Jesús. Y Él nos la dejó también como madre nuestra”, explicó el P. Martín dirigiéndose a los niños de catequesis. Les remarcó que “Ella es nuestra Madre en el Cielo, es nuestra Madre en la vida cristiana, por eso salimos a la calle detrás de las imágenes que la representan. Es un acto de fe y de oración.
Es la oración de nuestro pueblo, pasamos por las calles y somos Iglesia, porque los vecinos también son Iglesia. Hay que mantener viva la fe; a veces, las personas de hoy están ocupadas en otras cosas y no hay tiempo para Dios, pareciera que Dios desaparece de la sociedad. Qué bueno que como cristianos mantengamos viva la llama de la fe en Jesucristo y la manifestemos.

A Jesús se lo vive en comunidad. Cristo dijo: “Ámense los unos a las otros”. El P. Serantes pidió para todos la gracia y la fuerza para cumplir ese mandamiento y finalizó en este 50º aniversario, dando gracias al Señor por la comunidad de Fátima, por la fe y por la presencia de la Virgen Santísima en sus vidas”.

Memoria agradecida - Piedras vivas

“Como comunidad de Fátima, queremos tener una memoria agradecida por los que han estado, por los que hoy nos toca estar y por los que vendrán”, expresó el P. Luis Luque evocando entre otros, al P. Lino, uno de los primeros sacerdotes de la comunidad, que impulsó las construcción de los Templos de Fátima, de la Capilla, María Mediadora; y los dos Jardines de Infantes.

En este marco, fue invitado a disertar el P. Elías, quien habló a modo de memorial de las piedras vivas que fueron conformando la Parroquia, de las bendiciones de los ancestros: abuelos, tatarabuelos, etc. Explicó a los presentes que “piedras vivas”, son aquellas personas que han tenido la experiencia de Dios, que han recibido a Jesús y lo aman con todo el corazón, con todo el ser, con toda la mente.
La santidad no es una opción, es una obligación para todo ser humano que quiere ser feliz. Si ponemos a Dios en el centro de nuestra vida, vamos a actuar siempre desde Dios. Cuando amamos a Dios y lo queremos con todo el ser, quedamos libres, siempre estaremos de fiesta, de buen humor, y seremos piedras vivas que edifiquen la comunidad en comunión, como los ladrillos, unos sobre otros, unidos por el amor que es el Espíritu Santo”.☺

 

Marzo ~ abril de 2009
Mayo ~ Junio de 2009