Pastoral Carcelaria

Como cada año desde que tomó posesión de la Diócesis, nuestro Obispo, Mons. Luis Guillermo Eichhorn, celebró el Domingo de Pascua en la Unidad Penal 39, de Ituzaingó. Ocasión en la que fue entronizada la Cruz de Nuestro Señor y la imagen de la Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás en el pabellón nº 7.

La celebración se realizó en un marco de gran emoción de los internos, ya que desde hace un tiempo, cada interno, con su esfuerzo y dedicación, fue participando y preparando el pabellón para que estuviera lo más presentable posible, acorde con lo que se iba a realizar y a la visita que iban a recibir, fueron limpiando y pintando el pabellón... también por medio de la catequesis, les trajeron flores para que vayan adornando el lugar. Tenían el deseo de venerar a la Madre de Dios. Ese día en medio de la pared del fondo, estaba ya la Cruz de Nuestro Señor, y a su derecha, la imagen de la Virgen María, en un lugar renovado, sin duda, una muestra exterior del intento de cambio de vida de sus corazones.

Luego del rito de entronización, en el salón de usos múltiples (SUM) celebramos la santa Misa con una gran concurrencia. Al final, se repartió entre el personal del servicio penitenciario y los internos, la tradicional rosca y huevos de pascua que los catequistas de la pastoral donaron con mucho amor.

De ésta manera se ha celebrado la Semana Santa en nuestro penal, la cual se preparó en tiempo de cuaresma con oraciones, celebraciones penitenciales, vía crucis y todo aquello que nos sirva para encontrarnos con Jesús, Nuestro Señor, que nos amó hasta dar su vida.

No queremos dejar de agradecer al personal penitenciario todo el apoyo brindado, y dando gracias a Cristo resucitado por todas las bendiciones recibidas, le pedimos a Él y a su Madre que sigan fortaleciendo la Pastoral Penitenciaria, para que pueda cumplir la misión de la Iglesia de asistir a los presos con caridad y misericordia.

Diácono Mario Miskiewiez
Capellán Unidad Penal 39 - ituzaingó

Diácono Horacio González
Capellán Unidad Penal 39 - Ituzaingó

Catequistas de Morón Sur comenzaron el año con un encuentro para acrecentar la comunión y compartir sus latidos, y tener una mirada común a la hora de mirar por donde ir. Retomando la imagen que en el Encuentro Diocesano de Catequistas dio Chieli Quinodós, catequista de la Diócesis de Paraná, de latir con el latir de Dios.

Mirar los latidos de nuestro tiempo

“Queremos sintonizar con el corazón de Jesús que late y tiene sed de nuestra fe”, remarcó el Pbro. Luis de Ángelis, Director de la Junta de Catequesis. “Tenemos un gran deseo de apertura, de salir al encuentro de la gente de nuestro tiempo, en un mundo posmoderno en el que hay cosas que no entendemos, pero que tenemos que amar. En este mundo donde está presente Dios, donde el Señor nos está diciendo cosas, donde hay un montón de signos con los que Dios habla a la Iglesia y a los catequistas”.

El Catequista es alguien que está atento
y tiene el corazón inquieto


El Pbro. Osvaldo Nápoli, delegado Pastoral del Sr. Obispo y Director Nacional de la Junta de Catequesis, hilvanando reflexiones del encuentro diocesano de catequistas en el que Choli decía: “Tengo el corazón inquieto”, subrayó que el catequista en la Iglesia tiene el corazón inquieto, está atento como María en las Bodas de Caná, que si hubiera estado sentada en el comedor, o sólo de visita o conversando con alguien, no se hubiera enterado de que faltaba vino. Se enteró porque seguramente estaba ayudando en la cocina, y como mujer atenta, se dio cuenta enseguida.

Dios quiso latir como nosotros y se hizo carne, a nuestra manera.
¿Por qué Dios habrá querido tener latidos humanos? El Papa Pío XII, en la encíclica Haurietis Aquas decía: “El corazón de Jesús volvió a latir y sigue latiendo, ahora resucitado”. Lo hace para que nosotros sigamos latiendo.
“Maestro ¿Dónde vives?” le preguntan los Discípulos a Jesús, queriendo descubrir el nido, la madriguera de sus latidos.
El corazón humano es lo primero que se forma a los 21 días. Es el primero que comienza a pronunciarse. Sin decir cosas, ni contenidos, expresa: “Aquí estoy”. Si es que se sabe tan temprano, se lo puede escuchar irrigar con un estetoscopio.

Hay cosas que hacen vibrar muchísimo, como el ruido de una cancha de fútbol cuando se hace un gol ¡Qué latidos! Comunión de latidos, como cuando el médico visita un enfermo y lo primero que le toma es el pulso, porque quiere sentir sus latidos.
“¡Qué enseñanza!: Primero escuchar los latidos de la gente, no lo que dicen, porque a veces la gente no dice lo que desea”, enfatizó el P. Nápoli.

Además, señaló que la búsqueda de los latidos del otro tiene que ser de cerca, sin prejuicios ni prevenciones, como hizo Jesús en su encuentro con la samaritana. No le importó su condición ni su pasado y le presentó sus nuevos latidos. “Ni bien se toma algo de distancia, se necesita micrófono para comunicarse”, agregó.
Un misterio para saborear es que Dios habla antes, mucho antes puso un corazón inquieto; antes que catequistas y misioneros, Él ya aró la tierra. Por eso, hay cosas que primero se saben con el corazón y luego con el cerebro, como por ejemplo: el amor. “Latidos como los de los enamorados son misioneros. Jesús fue kerigmático con sus sentimientos. Con sus latidos le dijo todo a la Samaritana, no le repitió el catecismo, ni utilizó dinámica alguna”, recalcó el Director Nacional.

Dios late en todas partes, y lo hace en el Espíritu.
Los catequistas de Morón Sur presentaron, según lo trabajado, sus “latidos” como catequistas. Algunos de ellos fueron: “Redescubrir el latido del corazón de Dios, diciéndole al otro: ¡Dios te ama y te perdona!”, “Que en los encuentros partamos de la realidad de vida para conocerlos y así, poder acompañarlos, darles confianza”. “Usar nuestra formación para escuchar, sin perder el centro, que es Dios, y testimoniar con el ejemplo”.

“No tenemos la solución para todos los problemas en nuestras manos; frente a todos los problemas, tenemos nuestras manos, danos la tuya”

SC, se acercó a un sector de la Parroquia San José de Morón Sur. El Barrio Ibáñez con la Capilla Sagrado Corazón. Nos recibió la Sra. Ángela Murano, quien desde hace más de 25 años acompaña y sostiene la obra evangelizadora y el comedor.

Nos contó sus comienzos: “A pesar de ser bautizada, de haber tomado la comunión, de haberme casado por Iglesia y haber bautizado a mis tres hijos, yo no conocía a Cristo. Pero ante una crisis personal, busqué llenar mi corazón, una preocupación constante eran los niños.

En un santuario del Sagrado Corazón de Jesús, frente a su imagen, estuve horas; lloré muchísimo y pude sentir el abrazo, el amor de Dios. Él entiende a los sufrientes y pudo abrazarme y darme su calor. Empecé, entonces, a formarme sola, con muchos errores, hasta que se acercó un salesiano, quien me ayudó y encauzó. En esta búsqueda comencé a venir a este barrio, y quedaron marcados recuerdos de momentos muy sufridos, ofrecer mi tiempo aunque me cueste, aunque no me sienta cómoda. Era mi entrega. Antes estuve 4 años en un hogar del menor en la Matanza. Al venir al barrio, lo hice con dos de mis hijos; sentada en la vereda, se acercaban los chicos, les daba caramelos, y así empecé a catequizar en el año 1983. Ellos participaban contentos con un cuaderno, y los padres empezaron a ofrecer sus patios. Gracias a la gestión de unos vecinos, en un año tuve un espacio.

No tardé en aclarar lo que Dios me pedía, hacer presente el amor de Cristo en mis hermanos; así empezó el comedor. Sembré semillas, y hoy, el fruto es de todos. En este barrio, todos somos iguales trabajando en un mismo proyecto. Cada uno con su actividad: Feria americana, cocina, jardín de infantes, computación, primaria de adultos, grupos juveniles, comedor, catequesis y Oratorio.

Acompañan actualmente en la pastoral, el Padre Casimiro y el Padre José.
En el año 1995, el Obispado compró este predio. Se generaron recursos y con la donación de familias amigas, Norberto y Blas, se hace posible la construcción del comedor. El Padre Bogdano y el Padre Gino generan donaciones para el techo parabólico y también se levanta la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, sobre el mismo predio. En el año 1997 ¡Ya estábamos en nuestra casa!

Este edificio consta de dos pisos con 12 salones, 5 baños, biblioteca y cocina. Ahora se está finalizando la parrilla y el horno para hacer pan, con lo que comenzará otra actividad: la panadería. Para que todos los colaboradores puedan superarse, está el jardín que contiene a sus hijos, las mamás se forman y toman clase de tejido e italiano.
Por la mañana, desayunan las personas que están, y al mediodía, se preparan todos los días 220 raciones de comida, 120 son retiradas en viandas, mientras que el resto, abuelos y demás, la consumen aquí en el salón. Vienen también del barrio San José, Matanza y Agüero. Estamos relacionados con ellos, les ofrecemos el baño, corte de cabello, ropa, y cuando hay, les entregamos bolsas de comida.

- ¿Reciben algún incentivo monetario por esta actividad?
- “Somos todas voluntarias. Aquí estamos por servicio. Nos acompaña el lema: “NO TENEMOS LA SOLUCIÓN PARA TODOS LOS PROBLEMAS EN NUESTRAS MANOS; FRENTE A TODOS LOS PROBLEMAS, TENEMOS NUESTRAS MANOS, DANOS LA TUYA”, y así avanzamos.☺

Raquel Lazo

 

Marzo ~ Abril de 2009