Pastoral Social

Durante todo octubre se desarrolló en la Diócesis la “Semana Social 2008”, que consistió en jornadas y actividades de animación del compromiso social.

Fue organizada por equipos de la Pastoral Social Diocesana. Entre ellos: “Organizaciones Sociales”, “Doctrina Social Mons. José Gentico”, ambos de Ituzaingó; el grupo “Honrar la Vida”, de asesoramiento a madres y niños de Hurlingham; la Pastoral Penitenciaria; Pastoral de Migraciones; Cáritas Diocesana; gente del barrio Carlos Gardel, donde se da una interesante conjunción entre el municipio y la Iglesia; yl a Escuela Diocesana de Servicio Social Mons. Farell. Además, se está intentando impulsar la Pastoral de Adicciones y la Pastoral de los Sin Techo.

En este contexto, compartimos con los lectores la crónica de dos exposiciones:

“Los niños primero”
Por Francisco D. Zazzu

En el marco de la semana social de la Diócesis de Morón, se llevó a cabo en San Judas Tadeo, de Ituzaingó, una charla acerca de la ley de protección de los niños. La consigna era lograr que se reconozcan los derechos de los niños en los municipios y que se pueda trabajar para que los menores puedan dedicarse a estudiar y crecer en un ambiente familiar sano y favorable. Con la presencia de representantes de SUTEBA (Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires), del departamento de Acción Social de la Municipalidad de Ituzaingó, de la Asociación Civil Gente de las Orillas y de docentes y demás interesados en el tema, el viernes 10 de octubre se realizó el Panel: Evaluación de la aplicación de la nueva ley provincial de Protección Integral de los Derechos del Niño.

Para que los niños tengan un futuro mejor

El panel comenzó con Cristina Jonic, representante de SUTEBA, quien explicó que es de vital importancia la implementación de políticas públicas para mejorar la calidad de vida de los jóvenes de nuestros municipios.
Luego siguieron los miembros del grupo de Gente de las Orillas, quienes comenzaron en el 2002 con una experiencia de convivencia, y desde el 2006 están trabajando en un “Programa de Atención Integral a Niños y Adolescentes en Situación de Calle”; según Hernán González (uno de los fundadores del proyecto): “se concibe al niño como un objeto de tutela y entra en un circuito administrativo que no es el apropiado, las familias se ven desmembradas por el desempleo y sus vínculos se fragilizan”.
Mariano Abregui, otro de los miembros cuenta: “Nuestro objetivo es tratar de que esos niños -los de la calle-vuelvan a las escuelas, se reinserten en la sociedad y tengan un futuro mejor y con más expectativas; muchas veces sufren problemas de abuso, maltratos por parte de los padres, y por eso dejan la escuela y pasan a tener una vida difícil, pierden la inocencia y queman etapas”.
Si bien el problema del incumplimiento de los derechos de los niños es a nivel mundial, en esta ocasión se trató el conflicto a nivel municipal, y por eso estuvo presente en la charla Pablo Descalzo, director de acción social de la Municipalidad de Ituzaingó, quien declaró: “Nuestra idea es ir convocando profesionales, abogados, psicólogos y gente con experiencia en el tema de trabajos sociales para de esta forma conformar el servicio local y posteriormente el consejo, ampliar la red y sumar a instituciones insertas en los barrios que trabajan con los menores y trabajar en conjunto y de una manera más eficiente”.

Este trabajo lleva tiempo, hay que empezar cuanto antes, los menores esperan y no pueden ser dejados a la deriva, sin contención ni guía para ser hombres de bien. Ahora es momento de actuar y empezar a trabajar para que los niños y adolescentes tengan lo que necesitan y no sean discriminados, maltratados o menospreciados por la sociedad.

Señalamos algunos principios de la ley 13.298 de promoción y protección integral de los derechos de los niños:

1) Que se priorice la contención de los Niños/as y Adolescentes en sus grupos familiares, aun si para ellos fuese necesario que el Estado, a través de políticas sociales que garanticen la asignación de recursos necesarios, brinde asistencia y protección.
2) Que se constituyan en cada distrito de la provincia de Buenos Aires, los Consejos Locales de Promoción y Protección de Derechos quienes tendrán por misión la elaboración del Plan de Acción para la protección integral de derechos. 3) Servicios Locales de Protección y Promoción de Derechos como unidades técnico operativas para la atención de situaciones vinculadas a la vulneración de derechos de los Niños/as y Adolescentes.

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“El laico en el mundo de hoy”
por Equipo de SC

El 22 de octubre, en el Colegio San José de los Hermanos Maristas, Carlos Custer, dirigente sindical y ex Embajador Argentino ante el Vaticano, ayudó a reflexionar sobre el rol del cristiano en la sociedad y cuáles son sus los deberes en la búsqueda del bien común.

El compromiso político y social es parte de la condición del ser cristiano

“El Cuerpo místico de Cristo se expresa en la realidad diaria, en la preocupación por el hermano, en la solidaridad, en la desvelo por el destino colectivo” expresó, remarcando que la Pastoral Social tendría que ser obligatoria para los católicos. En este sentido, ponderó el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia y alentó a su difusión, lo que ya sería un buen compromiso.

Tomando las palabras del Papa Benedicto XVI, mencionó una de las verdades de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), al decir que lo que “hay que buscar, es una economía que esté al servicio del hombre y no del capital”. Pero señaló que una de las razones de la situación actual, es que los cristianos no se comprometen, no hacen nada por cambiar la realidad. “Si los millones de cristianos lo hicieran, la situación sería muy distinta”, dijo. Desde el ama de casa hasta el médico católico tienen que estar comprometido socialmente. “El tema es cómo se los compromete. Dicho compromiso puede ser en el barrio, en alguna cooperativa, en la escuela, en algún sindicato, y si no se encuentran los ámbitos, trabajar para crearlos. Tenemos amplias variedades para elegir dentro de la Pastoral social, lo que no podemos hacer es no elegir”, remarcó.

Valores, pensamiento crítico y el tejido social

No hay doctrina más revolucionaria que el pensamiento cristiano: “En nuestra concepción todos los hombres somos hijos de Dios, seres iguales con una dignidad especial y única, y solidarios con los demás, porque cada hombre es mi hermano.
La dignidad de la persona desde la óptica cristiana es profundamente trascendente y revolucionaria en cuanto al cambio de mentalidad, y real, porque se encarna en la sociedad en que vivimos. Hijo de Dios, con lo que no hay otra cosa superior que la dignidad del ser humano. Por lo tanto, todos hermanos, lo que resuelve el tema de la segregación, xenofobia, etc.
Y esta dignidad es clave cuando se aterriza en el destino colectivo. “Otro elemento es el destino universal de los bienes; Dios creó al hombre y los bienes de la tierra para que satisfagan la necesidad de todos. Para esto existe la economía, para que el hombre explote los recursos de la tierra agregándole su inventiva, capacidad de acción y pensamiento, para satisfacer las necesidades de la propia humanidad”.

Carlos Custer expresó que una responsabilidad de los cristianos es su pensamiento crítico respecto a la sociedad. Tenemos el deber de aportar y denunciar lo que los medios de comunicación en ningún momento remarcan como lo más importante, todo lo contrario, marcan el sexo y el escándalo como agenda.

En la Argentina hay desgano y falta de motivación en los jóvenes, cuesta asumir compromisos. Ese tejido social que comienza en la familia y continúa en el barrio, en las organizaciones sociales, en el sindicalismo y la política, hoy se ha deteriorado.
“Hay que intensificar nuestro trabajo para construir una ciudadanía responsable que no vote por los colores, sino por las propuestas y los liderazgos morales, por políticos que se comprometan y tengan una vida acorde con el compromiso. Todos los días podemos aportar nuestro esfuerzo y trabajo, para que el mundo vaya conociendo alternativas mejores.

Nuestra Gente / Barrio Carlos Gardel

"Bienaventurados los pobres,
porque de ellos será el Reino de los Cielos"

El P. Rodrigo Vega, por medio de Raquel Lazo, de Seguimos Caminando, nos comparte detalles de su experiencia de inserción entre los pobres. Él atiende pastoralmente a la comunidad de la Capilla Virgen de la Asunción del Barrio Carlos Gardel.

- ¿Cómo se dio tu llegada a esta comunidad?
- Estaba en ese tiempo en la Parroquia Ntra. Sra. de Luján de Barrio Marina, Castelar Sur, cuando el entonces Obispo, Mons. Laguna, habló de darnos la animación de una comunidad a los Padres Silvio Rocha, Hugo Fernández, y a mí. Y me ofrecí, si en algún momento necesitaba Sacerdote para este barrio.
Antes de entrar al Seminario tuve una experiencia muy linda de trabajo al borde del arroyo de Morón. Allí, hay un asentamiento que marcó en gran medida mi camino. Fui descubriendo mi vocación y llamó mi atención ver la unión de aquellas personas que están en situación de marginalidad, de dolor, de pobreza.
Al conocer la Diócesis fui descubriendo al Barrio Carlos Gardel como un lugar muy significativo y por eso me ofrecí. Coincidió que el Sacerdote que estaba aquí, regresó a su Diócesis de Santiago del Estero, antes de lo previsto. Entonces, el Obispo Eichhorn me anunció: ¡Vas a estar en Gardel!

- ¿Cuáles fueron tus sentimientos?
- Para mí fue como el primer día, cuando me presentó el Obispo a la comunidad y dije: “¡Estoy aquí porque amo a Jesús!” ¡Y sentí que Él me invitaba a estar presente acá! No es algo político, sino que tiene que ver con mi vocación. Acepté la invitación del Señor de acompañar a la gente del lugar y desde ahí, trato de vivir y trabajar.
Siento que están unidas la necesidad de la Diócesis y mi vocación. Estar en esta realidad y situación especialmente de pobreza, por eso estoy ¡Contento y feliz! Era lo que iba queriendo dentro de mi corazón.

- ¿Cuál era la realidad del barrio a tu llegada?
- Para mí fue todo nuevo, había estado sólo una vez, muy poco tiempo. Fue como pasar de lo superficial a lo profundo. Encontré una comunidad muy agradable, de treinta años de estar trabajando muy fuerte en la Capilla, rodeada de muchas situaciones de gran dolor, de violencia. Situaciones que no conocía y que tuve que ocuparme en ir conociendo paso a paso.
Fui conociendo a la gente y descubriendo que no sólo era violencia, robos, como muchas veces se piensa, sino que hay muchas personas y signos de solidaridad. Un día tuve la experiencia de decir: “Ya no hay un afuera y un adentro ¡Fue muy fuerte eso! Ya no ingreso a otro lugar, se me borró el límite que ponemos nosotros, las diferencias.

«Hay que trabajar tratando de borrar esos límites, esas separaciones que hacen “un ellos y un nosotros”. Y, una tarea importante, es hacerlo desde la fe, desde Jesús». La concepción de que todos somos hermanos tiene que ayudarnos a sentirnos así, hermanos tanto con los que están dentro del barrio, como con los que están afuera.

Aquí, la realidad demanda estar presente, demanda otro modo de ser sacerdote. Siempre tengo en mente la parábola del buen samaritano, que habla de no pasar de largo ante una situación de dolor. Cuando uno se encuentra con muchas realidades de necesidad, de dolor, de búsquedas, surge la tentación de pasar de largo o acostumbrarse. Hay que pedirle a Dios ¡Que no nos acostumbremos!

Asímismo, es muy importante tomar conciencia de nuestras limitaciones y que uno responde hasta donde puede. Saber que no es tarea de uno solo. Trabajamos en equipo junto a la comunidad de la Capilla, para lograr que la misma gente del barrio sea la que dé respuestas a las necesidades.☺


Noviembre ~ Diciembre de 2008