A San Cayetano por Pan, Paz y Trabajo

8º Peregrinación Diocesana a pie al
“Santuario San Cayetano”

“POR UN PAN QUE NOS UNA COMO HERMANOS”

El sábado 26 de julio, la Diócesis de Morón se puso en marcha hasta el Santuario San Cayetano de Liniers, bajo el lema: “A San Cayetano por pan, paz y trabajo”; y el sub- lema: “Por un pan que nos una como hermanos”.

Desde distintos puntos de la Diócesis partieron los peregrinos, uniéndose por decanato hasta formar una sola columna. Llegaron con gran alegría entre cantos y oraciones a los pies de nuestro querido San Cayetano. Fueron recibidos con mucho cariño por su Párroco, Padre Gerardo Andrés Castellano, y la Santa Misa fue presidida por nuestro Obispo, Monseñor Luis Guillermo Eichhorn.


El Señor nos da el pan material, el pan de la Palabra,
y el pan que es la Eucaristía

Mons. Eichhorn comenzó remarcando la importancia de pedir la sabiduría, como lo hizo el Rey Salomón. La sabiduría del Reino de Dios, del amor de Dios que está con los hombres, los ama y los cuida. “Esta sabiduría es el tesoro del que habla el Evangelio, por el cual vale la pena perder todo para alcanzarlo, porque allí encontramos la vida, la plenitud”, señaló Monseñor, subrayando que:

No puede haber pan, sino hay trabajo del hombre
El pan representa la gran sabiduría de Dios, que desde el comienzo de la creación le dio al hombre la capacidad de trabajar para poder obtenerlo. El pan acompaña toda la historia de la salvación, del pueblo de Dios. Pedir el pan significa pedir el don, el regalo de Dios, pero también, la capacidad para trabajar, para sembrar, para cultivar, para hacer el pan.
“Venimos a pedirle al Señor, que todos tengamos la posibilidad de un trabajo y uno digno. Le pedimos que haya justicia y posibilidades para todos, que todos puedan tener aquella dignidad del Hijo de Dios: Poder sentarse todos los días con su familia en su mesa y comer el pan que fue fruto de su trabajo y que es un regalo de Dios. Por eso venimos a pedir por intercesión de San Cayetano esta dignidad, esta justicia, esta posibilidad, este trabajo, este pan para todos”, expresó, agregando algo muy importante: “Cuando pedimos el pan, Él, como un Padre providente, no solamente da lo necesario para vivir, sino que también dice: 'No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios', dándonos también el don de la Palabra, con la que nos alimenta, nos ilumina y nos da el don de la fe, con la que alimenta nuestro corazón.

En la Eucaristía ofrecemos al Señor el pan, signo de nuestras vidas, de nuestro trabajo, sufrimientos, alegrías y amor. Toda nuestra vida está representada en el pan y el vino que ofrecemos al Señor. Y Jesús se hace Pan de Vida para nosotros. El Pan y vino que presentamos, se transforman en el cuerpo y la Sangre de Jesús, por acción del Espíritu Santo. Así, el Señor nos da el pan material, el pan de la Palabra, y el Pan que es la Eucaristía.
Con esto, nosotros crecemos, nos alimentamos y vamos formando este pueblo de Dios, esta dignidad entre nosotros
”.

Posteriormente, Mons. Eichhorn se refirió al lema de este año, que tiene un sentido muy profundo: “'Por un pan que nos una como hermanos'. El Pan que el Señor nos da, nos hace uno. Y esto nos hace solidarios unos con otros, para ayudarnos mutuamente, para que todos tengamos el pan de cada día, para que todos juntos podamos construir una sociedad donde haya paz, justicia, amor, trabajo y pan. Donde esté la Palabra y la Eucaristía”, concluyó Monseñor, rezando junto a los presentes la oración por la patria, para que la realidad de la familia de Dios reunida en torno a la mesa, alimentándose del pan que el Señor da, pueda ser la familia de todos los argentinos. Para ser una patria de hermanos que con su trabajo procuren el pan de cada día.

Damos gracias al Señor por la 8º Peregrinación Diocesana y nos unimos al Santuario en oración, que este año celebró la entronización de una imagen de bronce a 15 metros de altura, que mira hacia la General Paz:
“Con San Cayetano buscamos construir un lugar para todos”.
Padre bueno, que nos regalaste la dignidad de ser hijos tuyos.
Te pedimos que, viviendo como hermanos, sepamos cuidarnos y respetarnos, poniendo, como San Cayetano, nuestros dones al servicio de la felicidad de los demás, para que en nuestro corazón haya lugar para todos, como en el tuyo”.☺


Pastoral Carcelaria

La unidad es un penal de mediana seguridad que alberga aproximadamente unos 450 internos. Se inauguró en agosto de 2004 y desde el mes de octubre de aquel año, cuenta con la atención de la Pastoral Carcelaria de la Diócesis.

“Comenzamos un grupo muy pequeño los martes y sábados; contábamos con el valioso acompañamiento del P. Juan Coltro, que era Capellán, por quien los primeros domingos de cada mes podíamos tener la Santa Misa. Ya hemos logrado entronizar la imagen de la Virgen en el salón que utilizamos para los encuentros y el Sr. Obispo colabora mucho en esta tarea brindando un gran apoyo. En las fechas litúrgicas más importantes del año concurre y celebra la Eucaristía. Ha bendecido el penal y entronizado la imagen de Nuestra Señora del Carmen a su entrada. El grupo cuenta actualmente con 18 catequistas que no bajan sus brazos. Llueva o haga frío están presentes dando catequesis y ayudando dentro y fuera de la unidad”, manifiesta a Seguimos Caminando el Diácono Horacio González, quien junto al Diácono Mario Miskiewiez son los actuales Capellanes nombrados por el Sr. Obispo y por el Ministerio de Justicia.

Micro-emprendimiento solidario
En el penal se trata de darles todas las posibilidades a los internos para su promoción humana y futura reinserción social. Hay una escuela en la que pueden terminar sus estudios y sectores de trabajo, donde según las habilidades de cada uno pueden trabajar.
“Estamos muy felices porque, como Iglesia, hemos presentado un micro-emprendimiento para realizar ropa de bebe. Uno de los catequistas posee fábrica de ropa y con las debidas autorizaciones de La Plata, nos han permitido montar dos máquinas en el pabellón 10, para la confección de ropa de bebe. Ahora pueden trabajar y ganar su dinero. Es una manera de contribuir al sostenimiento de sus familias y aun aporte a su compleja recuperación”, señala González.

El valor de la fe
en el penal

La presencia y labor de los agentes de Pastoral Carcelaria son muy apreciadas. “El hombre cuando esta privado de su libertad trata de aferrarse a Dios. Los internos se sienten muy solos, sin contención, y en algún momento piensan en Dios, en la Biblia, y se aferran a la religión. Esto es importantísimo porque los contiene”, subraya el Director del Penal, Inspector Mayor Eduardo Sergio Panitto, aclarando que la presencia de Iglesia es importante tanto para los internos como para el personal de la unidad. “Personalmente soy muy creyente. Oro mucho para que el Señor me ilumine y poder mantener un equilibrio en la toma de decisiones. La religión se convierte también en un contenedor para nosotros que dejamos la vida dentro del penal. Es un trabajo muy desgastante. Hay mucha presión, un simple error puede resultar en la pérdida de vidas humanas”.

Dentro de la unidad los agentes pastorales realizan un trabajo sumamente complejo, del que muy lentamente se ven los resultados. “Hay que tomar fuerzas y pregonar una y otra vez la Buena Nueva. Lo importante es no claudicar en el intento”, afirma Panitto, resaltando que si es difícil educar a un chico en la familia, cuanto más difícil es volver a educar a una persona ya adulta con sus costumbres y valores. “Es una tarea muy difícil, quizás, muchas veces nosotros no estamos a la altura de la circunstancias”.
Los internos valoran y reconocen el esfuerzo de la pastoral y la constancia de asistir todos los sábados. Además, la ayuda no termina dentro del penal, cuando la familia del preso tiene muchos hijos, le brindan asistencia de comida y ropa a través de Cáritas. “Esto requiere de gente y tiempo, y no somos suficientes para cubrir todas las necesidades”, reconoce el Diácono González.

La falta de afecto y de amor son puntos en común en la mayoría de las personas que delinquen. Además la marginalidad y la presión de volver al mismo entorno y de cargar, en la mayoría de los casos, con la responsabilidad de sostener una familia, hacen muy difícil su situación y las posibles vías de ayuda. “Los internos son personas muy pobres económicamente. Se nota en la gente las historias terribles con falta de amor y de contención. Hay mucha falta de afecto, por eso, en nuestro servicio estamos abiertos a todas las personas de buena fe que vengan a sumar, predicando o haciendo asistencia, que ayuden en la contención”, concluye el Director del Penal.

Quienes deseen colaborar con la Pastoral Carcelaria o para mayor información, comunicarse a los teléfonos:
4751-6855 / 4621-6343
Por email: gonzalez_horacio_rodolfo@hotmail.com
miskimario_@hotmail.com

Julio ~ Agosto de 2008