Junta Diocesana de Catequesis

Encuentro Diocesano de Catequesis Familiar

La Catequesis Familiar (CA.FA.), ha sido y sigue siendo un espacio muy importante para la evangelización de las familias. Por tal motivo, el 28 de junio, la Junta Diocesana de Catequesis, a cargo del Pbro. Luis De Ángelis, convocó a un Encuentro Diocesano de Catequesis Familiar, con el objetivo de compartir la experiencia del 3er. Encuentro Nacional de CA.FA. y abrir una instancia para la propia reflexión. “Muchos creemos que vale la pena reflexionar sobre la realidad, para crecer en nuestra misión. Buscaremos juntos caminos para responder a nuestro tiempo”, remarcó el P. De Ángelis.

La vivencia del Encuentro Nacional
Acompañados por Mons. Eichhorn, participaron 105 delegados de diócesis de la Argentina, representando a 37 Iglesias particulares. Trabajaron con la idea de relanzar la Catequesis Familiar en sus Iglesias Particulares.
Hicieron memoria histórica destacando que la CAFA nació en la Argentina hace 35 años y cobró gran impulso a partir del 2º Congreso Nacional de Catequesis celebrado en Rosario (1987), siendo proclamada “prioridad pastoral” por el Episcopado Argentino al año siguiente. Se extendió por todo el país y sus frutos son múltiples e innegables, aunque también han existido problemas y dificultades en su implementación.

Observaron los aspectos metodológicos y la situación de las familias. Las transformaciones que se fueron dando en el mundo y en nuestro continente, se presentaron en dos momentos: en uno, el común era la familia tradicional, casado por civil y por Iglesia. En función de esto fueron surgiendo las distintas metodologías de catequesis; en otro, en el que estamos transitando actualmente, las familias ya no son como antes, tienen otros rasgos y los que acompañan a los chicos muchas veces no son los padres. Hay chicos extramatrimoniales, hogares con un solo jefe de familia, familias en las que ambos cónyuges trabajan. Hay una gran licuación de la familia, que afecta tanto a ricos como a pobres. Todos estos cambios afectan a los chicos. La catequesis tendrá que atenderlos y acompañarlos, y los catequistas tendrán que ser mediadores entre la forma de familia que Dios pensó y las que la realidad y la cultura imponen.
La catequesis tiene que darles a las personas lo que necesitan en cada momento de su camino. Los catequistas tienen que estar atentos a esto.

Con el P. Oeyen se informaron sobre los contenidos de la CAFA, que hacen referencia al catecismo de la Iglesia Católica y se estructuran sobre cuatro pilares fundamentales: Lo que hay que creer (el Credo, dogma), lo que hay que celebrar (los sacramentos, la liturgia), lo que hay que vivir (los mandamientos, la moral) y lo que hay que orar (el Padrenuestro, la Piedad). Resaltó que los catecismos y catequistas propios de cada lugar “deben realizar las indispensables adaptaciones del contenido y de los métodos catequísticos que exigen las diferencias de culturas, de edades, de vida espiritual, de situaciones sociales y eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis”.

La realidad diocesana
Se vio como uno de los mayores logros el que involucre a varios miembros de la familia siendo, además, un semillero de agentes pastorales. Dios está presente y actúa en el seno de las familias, renovando la vida de las comunidades y de los núcleos familiares que participan en un contexto de iniciación cristiana en estilo catecumenal. La Palabra llega de este modo a todos los miembros de la familia.

Así mismo, se subrayó como dificultad la falta de participación de los padres o que por diferentes motivos no pueden participar plenamente. Hay padres que participan pero no transmiten lo aprendido. Se nota que falta mayor aceptación de la CAFA en las comunidades parroquiales y acompañamiento de los sacerdotes. La crisis de las familias afecta notoriamente el desarrollo de este tipo de catequesis, como la falta de diálogo entre sus miembros. La falta de formación en algunos catequistas, también fue considerada como una gran dificultad. Se observó como desafío, la creatividad para integrar tanto a los chicos como a los adultos

No podemos ser catequistas que excluyan
El Sr. Obispo los llamó a buscar formas de integración y participación, acentuando la necesidad de una verdadera pastoral comunitaria, en aprender a trabajar en comunión con todas las áreas pastorales de la Parroquia.

“La catequesis familiar es fundamentalmente de adultos. Es catequesis adulta y para adultos. No es informar a los padres, es un proceso de maduración en la fe de los mismos, con todos los cuestionamientos que tienen hoy en el mundo en que vivimos”, manifestó Mons. Eichhorn, subrayando el desafío de pensar seriamente la pastoral urbana, en este conglomerado enorme de gente donde sin duda está Dios, actúa y toca el corazón de los hombres y donde muchísima gente no viene a Misa, pero cree en Dios y reza. “Ellos están confundidos y desorientados como ovejas sin pastor, somos nosotros los que tenemos que acompañar y ayudar a esos hermanos a crecer en la fe. El gran logro de la catequesis familiar es la evangelización del adulto, que descubre su fe, hace su profesión de fe en comunidad”, destacó Monseñor, señalando al divorcio pastoral entre catequesis y comunidad como uno de los grandes problemas, porque toda la comunidad evangeliza, es catequista, toda la comunidad acoge e integra y comparte la fe.

El Sr. Obispo alienta, promueve y entusiasma la CAFA en la Diócesis. “Porque cuando la Catequesis familiar está en el proceso de iniciación cristiana en la fe, renueva profundamente las comunidades.

Más que convencimiento verbal, pongamos entusiasmo en el testimonio personal, que es el principal elemento de la tarea evangelizadora
”, concluyó.☺

 

 

Julio ~ Agosto de 2008