DIÁCONO SERVIDOR
Ministerio del amor del servicio

Algunas tareas que le pertenecen:
* Proclamar la Palabra;
* Servir a la Eucaristía;
* Servicio de caridad para con todos los hermanos;
* Servir al Pueblo de Dios;
* Bautismos;
* Casamientos.

El diaconado es uno de los ministerios más antiguos de la Iglesia. El libro de los Hechos de los Apóstoles, narra el momento en que estos eligen a los Diáconos, porque era mucho el trabajo que tenían.
Hechos 6,1-7

 

 

MARÍA SANTÍSIMA, RECIBE EN SUS
BRAZOS A JUAN Y RODRIGO

En su Día, 8 de mayo, nuestra Señora de Luján, recibe en sus brazos a los seminaristas Juan Herrera y Rodrigo Durini. Ellos eligieron esta fiesta de la Virgen para el día de su consagración definitiva al Señor, confiando en Ella toda su vocación, todo su camino.

Si bien la cita era para las 20 y 30 hs. en la Iglesia Catedral, todos fuimos llegando muy temprano, para comenzar a vivir este día de gran fiesta por la “doble ORDENACIÓN DIACONAL”.

Tras la presentación del Padre Fernando Laguna, Rector del Seminario, a nuestro Obispo Luis, de los seminaristas, dando fe de que son dignos para recibir el Sacramento del Orden Diaconal. Monseñor Luis Guillermo Eichhorn, por la imposición de sus manos y la invocación del Espíritu Santo, ordenó Diáconos transitorios a Rodrigo y Juan.

La homilía del Obispo fue un canto de confianza a nuestra Madre y nos exhortó a unirnos en oración.
“En este texto del Evangelio que acabamos de escuchar (jn. 19, 25-27) Jesús al ver al discípulo al que amaba le dice: “Aquí tienes a tu Madre” son las palabras que Jesús nos dice al pueblo argentino “Aquí tienes a tu Madre”. María se quedó entre nosotros, es Madre nuestra… Y creo yo, de una manera especial en estos momentos difíciles que está viviendo nuestra patria, tenemos que acudir a ELLA
Quisiera pedirles a todos ustedes, …que volvamos a rezar la Oración por la Patria, llenos de esperanza, sabiendo que el Señor nos va a ayudar, nos va a mostrar el camino. En esta fiesta de la Virgen de Luján renovamos nuestro espíritu filial hacia ELLA y hacia ELLA nos dirigimos con nuestra plegaria.”

“Juan y Rodrigo han ido madurando en la fe, madurando su decisión, completando sus estudios, profundizando en todo lo que hace a la vida cristiana, capacitados desde el punto de vista humano. Ellos quieren dar este paso definitivo en sus vidas, porque hoy, hacen sus votos de castidad, de obediencia al Obispo, de vivir plenamente el Evangelio, de oración por la Iglesia, de servicio pleno y total a la Iglesia diocesana.
… La vida del Diácono es un servicio, un acto de amor.
Hemos sido elegidos por amor y hemos sido destinados para amar. Todo nuestro servicio al Pueblo de Dios, todo este misterio, no es más que un acto de amor… de amor a ese Jesús que está necesitando una palabra de aliento, una mirada llena de ternura y de cariño, ese Jesús que está con hambre, ese Jesús que necesita vestirse, ese Jesús que necesita escuchar la Palabra. ¡Qué lindo, entonces, que ellos puedan desempeñar toda esta tarea!, … donde la presencia de Jesús se sienta, se palpe, se experimente profundamente. Por eso nos comprometemos a rezar por ellos, a acompañarlos con nuestra oración en este camino hacia el sacerdocio”.

El Obispo nos pide a todos especialmente que recemos con mucha fe por las vocaciones, pues hacen falta más vocaciones, más sacerdotes, más diáconos, más personas que consagren su vida.

“… tenemos que rezar, rezar mucho, rezar con fe al Señor, … para que haya respuestas generosas, para que haya jóvenes que se animen a seguirlo al Señor, como los apóstoles, que dejando todas las cosas lo siguieron… y quisiera pedir especialmente a los sacerdotes, a los párrocos, que en sus comunidades atiendan a los jóvenes con amor, sirvan a los jóvenes con amor, acompañen a los jóvenes en su crecimiento espiritual, mostrándoles el camino de Jesús, mostrándoles el Evangelio, haciendo que descubran el rostro de Jesús porque ahí está la clave de la vocación, que los jóvenes se encuentren verdadera y realmente con Jesucristo y se animen entonces, llenos de entusiasmo, a seguir a este Jesús que los mira con amor y los llama “VEN Y SÍGUEME”... Trabajemos entonces, por las vocaciones… recemos por las vocaciones, y acompañemos especialmente a Rodrigo y a Juan en este camino que hoy comienzan al servicio de Dios, al servicio de la Iglesia, al servicio de todos ustedes”.

La alegría de la ordenación, se extendió hasta el salón del colegio San José, donde nos reunimos para festejar este día que quedó grabado en nuestros corazones.
Allí, el Diácono Juan bendijo los alimentos y pudimos escucharlos ya más relajados:

Palabras de Juan:
“Es impresionante lo que Dios hace con uno, lo que nos regala, pensaba en este momento… feliz del regalo de Dios, de la vocación, feliz por toda la gente que me fue regalando, feliz por mi familia, feliz de poder darme al pueblo y que tengamos mucha paz estos días y disfrutar de todo, del camino que empieza en esta etapa.
Uno se encuentra en deuda con mucha gente. Uno es lo que es, también por toda la gente que Dios nos pone en el camino. Gracias”

Palabras de Rodrigo:
“Cómo dar gracias a Dios por su generosidad… por todo lo que me regala.
Esto a mí me supera, recién estábamos hablando con Juan y el padre Mariano, todo esto me supera, ver toda la demostración de cariño y también sabiendo las limitaciones de uno. Que Dios a uno lo llama y lo confirme en esta vocación y encomendarme a sus oraciones y, fundamentalmente, quiero dar gracias a Dios por mi familia, sin ellos yo no sería lo que soy. Mucho del cariño que transmito a las comunidades lo recibí de ellos y les agradezco. Agradecerle a Dios por todo este camino en el que me fue acompañando, y me ayudó a ser fiel. Pedirle también, que vaya formando en mí un corazón generoso, un corazón de pastor. Deseo ser sacerdote profundamente, y pedirle también, que me ayude a servir a su pueblo en los sacramentos, en los bautismos, en los casamientos. Agradecerles a todos por estar acá y en acción de gracias a todas las comunidades por acompañarme. Muchas gracias.”

Ayer, el 30 de septiembre del año pasado, día que fueron admitidos a las Órdenes Sagradas nos compartían:
Juan: “Dios me regaló la certeza de que me quería para algo especial y sé que, desde Él, todo es posible.”
Rodrigo: “Dios no nos inspira sueños irrealizables. Si Dios pone en mí este sueño, Él se encargará de realizarlo”.

Norma y Marcela

Mayo ~ Junio de 2008