Junta Diocesana de Catequesis


Encuentro Diocesano de Catequistas de Confirmación

Bajo el lema “Renaciendo del Agua y del Espíritu”, la Junta Catequística Diocesana convocó a un Encuentro Diocesano de Catequistas de Confirmación, que tuvo lugar el 1º de marzo, en el Hogar de Ciegas Felisa Dorrego de Miró (Alte. Brown 362 Morón).


“Este Encuentro quiere ser un espacio para escucharnos, conocernos y emprender un camino de reflexión en el contexto de la Iniciación Cristiana”, expresó el P. Luis De Ángelis, Delegado del Obispo para la Catequesis y Director de la Junta Catequística, ante más de cien catequistas, entre quienes además, se encontraban sacerdotes y el Sr. Obispo, Mons. Eichhorn.

¿Por qué un encuentro
de Catequesis de Confirmación?
Es una realidad en las comunidades de la Diócesis, que la Catequesis de Confirmación queda relegada al último lugar. En su mayoría, los catequistas son de Comunión (en un léxico en el que ya se tendría que dejar de hablar).
Actualmente, la Confirmación se vive como el sacramento del adiós. A quienes lo realizan, se les da un diploma de cristiano, pero difícilmente se los integre a la comunidad.

Durante el transcurso de la mañana se compartieron luces y sombras:
Se destacó, entre otros aspectos, que no se logra la perseverancia una vez que los chicos se confirman; poca participación en la Eucaristía; falta de catequistas y de compromiso; falta de formación en los catequistas; falta de vivencia de la fe en las familias; no hay suficientes sacerdotes para acompañar a las familias y a los catequistas; falta de unidad entre las distintas pastorales; escolarización de la Catequesis; no se generan espacios para recibir en la comunidad a los chicos que toman su Primera Comunión, viéndose obligados a partir de la Parroquia, hasta el próximo sacramento, luego del cual, es difícil convocarlos; la falta de adaptación de la Iglesia ante los cambios culturales; el que se tome la catequesis como una obligación y la temprana edad en los chicos que se confirman.

Entre las luces, se observó el acompañamiento y contención de los jóvenes, de parte de los catequistas, de los sacerdotes y religiosos; la riqueza en el corazón de los jóvenes; distintas propuestas para formar grupos juveniles, en los cuales muchos se comprometen y continúan.
Se remarcó que los jóvenes comienzan a sentir la presencia del Espíritu Santo en sus vidas; el interés en estar y pertenecer a la comunidad; el acompañamiento de las familias en la catequesis de Confirmación Familiar; el valioso testimonio de los que ya recibieron el sacramento y continúan participando; la presencia del Espíritu Santo en sí misma, que ante las sombras, genera la disponibilidad y creatividad de los catequistas; y la inestimable presencia de religiosas y seminaristas en las comunidades.

A partir de un breve relato, ejemplo de una realidad a cambiar, partió la reflexión del P. Hugo Fernández, Párroco de Santa Cecilia, de Ituzaingó.
En el mencionado relato se describe a un matrimonio que bautiza a su hijo y, previamente, tanto ellos como los padrinos se sienten como exigidos a participar en más de diez encuentros pre-bautismales. Se describe la importancia que le dan luego, a los festejos posteriores a la celebración del Bautismo. Cómo, por tradición familiar, se le impone más adelante al niño que concurra a catesismo para recibir la Comunión y, el día de recibir el sacramento, concurre a Misa luego de dos años de no asistir.
Lo mismo se repite para el sacramento de la Confirmación, y así, la historia de la iniciación cristiana de este niño concluye hoy, tiene 25 años y está terminando el curso de tarot. Va a Misa de vez en cuando, ¡Porque no tiene suerte para conseguir pareja!

¿Cuántas veces se repite esta historia? “Es por esto que hoy se insiste con la Catequesis de Iniciación, que es como un gran sacramento conformado por el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. Es el ABC, los primeros pasos para ser cristiano, porque 'cristiano no se nace, cristiano se hace'”, resaltó el P. Hugo.
El Sacramento de la Confirmación, como la Iniciación Cristiana, se han ido desgastando con el paso del tiempo en la práctica, no en la acción del Espíritu, que es siempre novedosa y creativa.

En la práctica, se fue optando por el modo sacramentalista, en el que “rápidamente” se administran estos Sacramentos de Iniciación.
En esta carrera, como generalmente la Confirmación es el último de los Sacramentos de Iniciación, se cae en el error de separarlo del resto de los Sacramentos y de la comunidad en sí. Comúnmente, se lo denomina el Sacramento del Espíritu, dando la apariencia de que el Espíritu llega sólo en ese momento, que anteriormente no hubo nada previo, no hubo Fiesta del Espíritu Santo que viene soplando en toda la catequesis.

En un primer momento, el sacramento del Bautismo se administraba junto con la Confirmación. A partir del siglo V, se separan y, desde allí se viene caminando hasta el día de hoy.
El Concilio Vaticano II recupera la riqueza de este Sacramento, remarcando que es parte de la Iniciación Cristiana. Da todo un vuelco, volviendo a recuperar el sentido del mismo.
Es importante que lo confiera el Obispo, como Pastor de la Iglesia y presencia de Jesucristo. Es un Sacramento de la vida nueva en Cristo, de tal manera que, como decía San Pablo: “No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”. Nos hace recibir el Espíritu, volviendo a decirle que sí a Cristo, como en el día del Bautismo.

“Ahora, eres de Cristo y vas a recibir este espíritu que te va a ayudar a vivir al estilo de Jesús, que te va a ser Discípulo y misionero. El Espíritu que te va a poner en marcha.
¿Qué lugar está teniendo el Espíritu en nuestra catequesis? ¿Dejamos que el Espíritu se meta en nuestra vida y corazón, que nos susurre que va por tal lado. O nos apuramos porque no llegamos a cumplir con las fechas?, preguntó el Párroco de Santa Cecilia, mostrando que a la Confirmación no se la puede despegar de la Iniciación Cristiana, y no siempre es cronológica, o sea que, “terminan la comunión, hacen dos años, unos encuentros más y que se confirmen”. Ante esto, el P. Fernández habló de respetar el itinerario, el proceso, el camino el crecimiento. “La Confirmación es un Sacramento de madurez cristiana, que no siempre tiene que ver con la edad. Tiene que ver con otra experiencia, con otro encuentro, con otra relación con Cristo”.

Asímismo, llamó a no olvidar la íntima relación de la Confirmación con el Sacramento del Bautismo, e indicó que para que aumente la participación en la Misa, se ha de profundizar la relación de la Confirmación con la Eucaristía, y rever la relación con los catequistas que van acompañando los otros momentos del proceso de Iniciación.

Aportes

Se observó el valor de brindarle a quienes se encuentran en camino a la Confirmación, actividades concretas para que participen activamente.

“Es bueno que se unifiquen criterios que impliquen, no la edad o el tiempo de preparación, sino que respeten el proceso, señaló el P. Luis De Ángelis. “La Iniciación Cristiana es una etapa de poner cimientos para la vida de fe, que siempre necesitará ser acompañada. Un criterio común, sería respetar que la catequesis ayude a crecer en el proceso de fe. Respetando la riqueza de las distintas experiencias que se llevan a cabo en cada comunidad de la Diócesis”.

Sobre el Padrino
La Iglesia aclara que quien se confirma “puede tener padrino”, dejando la posibilidad de que no lo tenga. También, la Iglesia sugiere que sea el mismo del Bautismo, porque así se rescata fundamentalmente, la relación que hay entre los dos Sacramentos.
Sobre este punto, se recomendó hacer un trabajo previo con tiempo, dado que los problemas con los padrinos no se resuelven en unos minutos, en pocas reuniones previas al Sacramento.

“Los padrinos son una responsabilidad de la comunidad. Es la comunidad la que tiene que acompañar y apadrinar al que recibe el Sacramento”, expuso el Sr. Obispo.
Rescató la experiencia en la Comunidad de Santa Cecilia, que le da un padrino al joven, como un sponsor, alguien de la comunidad.

Para reflexionar:

Se recomienda la lectura del Documento de los Obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires: “Criterios Pastorales”. Se lo puede obtener en la Curia Diocesana Buen Viaje 936, Morón. Tel.: 4629-3143.

 

 

Marzo ~ Abril de 2008