Nuestra Diócesis


El día 5 de diciembre de 2007, en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Hurlingham; y el día 15 del mismo mes, en la Parroquia Santa Mónica, de Villa Sarmiento, Mons. Luis Guillermo Eichhorn puso en ejercicio de su oficio pastoral a los presbíteros Daniel Segura y Juan Carlos Roldán, respectivamente.

El 9 de febrero de 2008, asumió como nuevo párroco de Nuestra Señora de Lourdes, de Villa Udaondo, Ituzaingó, el Reverendo Padre Peter Yankauskas, OMV.

P Segura

Finalmente, en la Eucaristía que celebró el Sr. Obispo el 22 de febrero, el P. Juan José Cencig inició su ministerio como nuevo Párroco de Nuestra Señora del Rosario, de Villa Sarmiento.

En las distintas ceremonias que presidió, Mons. Eichhorn describió algunos aspectos sobre el párroco y su grey:

La misión del párroco en una comunidad

El sacerdote, en nombre del Obispo, va a realizar la tarea de predicar, de curar, de alimentar y construir la comunión.

Al referirse a la multitud que acudió a Jesús llevándole numerosos enfermos y al mandato del Señor a sus Discípulos, de que dieran de comer a toda esa gente que hacía tres días lo seguía, Mons. Eichhorn observó cómo Jesús cumplía su misión, andando de un lado a otro, predicando la Buena Noticia del Reino con palabras, signos, gestos y actitudes. Él hacía presente ese Reino cuya manifestación son los enfermos que se curaban, y después, preocupado por la multitud, se compadece y realiza la multiplicación de los panes, y quedan todos saciados.
“Esto ejemplifica la tarea, la misión de un Párroco en una comunidad, quien es un ministro de la Palabra que debe llevar el Evangelio a todos los rincones de su territorio, en una actitud misionera. Debe hacer crecer y madurar la fe, desde dicha predicación y desde la catequesis. La Parroquia es el ámbito propicio donde la Palabra de Dios resuena y es proclamada.

El Párroco es quien celebra la Eucaristía, el misterio de la multiplicación de los panes. Es el momento en que la Palabra de Dios se hace carne y él alimenta a la feligresía como Jesús lo hizo con la multitud que lo seguía, para que puedan tener vida y compartan la vida de Jesús, creciendo en la comunión y en la gracia de la santidad.

Jesús cuando cura a los enfermos se conmueve por el dolor y el sufrimiento de las personas. Es otra tarea del Párroco, la del cuidado pastoral, del acompañamiento, especialmente de los hermanos más necesitados y que más sufren”, subrayó Monseñor.

P Cencig

Así mismo, remarcó la importancia en estos tiempos de tantas dificultades, en los que hay heridas en el corazón de los hombres, de la tarea del Párroco de curar, de sanar, de dar la vida. “El Párroco con su actividad pastoral y con los sacramentos, especialmente el de la reconciliación, va curando el mal, el pecado en sus feligreses. Tarea que desempeña en nombre de Jesucristo, quien actúa por medio de él, porque el sacerdote, por el Sacramento del Orden, está configurado a Cristo sacerdote y tiene la capacidad dada por el Espíritu Santo de hacer que estos signos y gestos sean válidos y eficaces”.

“La Parroquia, familias de familias”

Con estas palabras, el Papa Benedicto definió la riqueza que tiene una Parroquia.
Cuando se habla de familia, se habla de comunión de amor, de una presencia de Dios en medio de esa comunidad, de vínculos de fraternidad muy profundos, de fecundidad y transmisión de la fe, de una comunidad que ora. Es una iglesia doméstica.
“Hoy, la Iglesia debe ser una familia acogedora, unida por el amor, que venere defienda y luche por la vida, en la que todos vayan creciendo en la fe; una familia unida en Jesús.
Todos vivimos en una familia, no es una institución que se realiza en la historia por algún interés o alguna motivación especial, la familia está en el designio y en el proyecto de Dios, que crea al hombre varón y mujer y les da la orden de procrear. Dios crea a la familia, el hombre no puede estar solo, debe estar en comunión, lo dice la Escritura. Siempre estará urgido y cuestionado para realizar en su vida este misterio de comunión y de amor. El hombre que no puede vivir esta dimensión, es un ser frustrado.

La familia no es solamente la célula básica de la sociedad, lo es también de la Iglesia. Cuando hablamos de una comunidad que es una familia, es una comunidad que privilegia de manera especial la pastoral familiar, la atención de las familias, su evangelización, su formación, su madurez y su curación. Las familias necesitan no solamente la acción del Buen Pastor, del Párroco, sino de toda la comunidad.


Características del nuevo Párroco

En estas ocasiones, todos se preguntan cómo será el nuevo Párroco.
Mons. Eichhorn tomó las palabras de San Pablo en su Carta a los Corintios, quienes se hallaban divididos, peleados porque habían ido unos predicadores llenos de elocuencia y sabiduría propia del mundo greco-romano.
San Pablo les dice: “Cuando yo los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada fuera de Jesucristo”.
“Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, es el misterio y el ministerio sacerdotal, que va más allá de las condiciones humanas que pueda tener la persona. Lo importante es la acción del Espíritu Santo, que a través del ministerio sacerdotal hace presente la efectiva acción salvífica de Dios”, explicó.

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Correo de lectores

Desde la Parroquia Santa Mónica

El día que asumió como nuestro nuevo Párroco, el P. Juan Carlos Roldán estuvo acompañado por sacerdotes de la diócesis, diáconos, hermanos de su anterior parroquia y por supuesto, nuestra comunidad.

El padre Daniel Segura ha sido y seguirá siendo muy querido por todos. En realidad, tenemos que agradecerle a Dios por todos los sacerdotes que estuvieron a cargo de nuestra amada parroquia, en diferentes épocas, y por tener Párroco.

Teníamos muchas expectativas ¿cómo será el nuevo Padre? y mil inquietudes más.
Desde la primera reunión que tuvimos con Juan Carlos, nos dimos cuenta que no teníamos que tener temor. Lo que transmitía era calidez, humildad, vocación de servicio.
El día de su asunción como Párroco. Se respiraba alegría en los cantos y en todo el ambiente, se respiraba Jesús.
Fue una hermosa celebración. Asistieron su señora madre, sus hermanos y sobrinos. Luego, al finalizar la Misa, nos unimos en el salón parroquial para exteriorizar de alguna manera nuestro recibimiento, compartiendo cosas ricas que habíamos preparado.

Madrecita del Cielo, te rogamos lo protejas, le des fuerzas, lo cuides.
Nosotros, la comunidad, te prometemos ayudarlo.
SANTA MÓNICA, RUEGA POR ÉL.

Cristina Burnazzi

Enero ~ Febrero de 2008