Fraternidad Sacerdotal y Movimiento Puente

Jesús, fijando en él su mirada, le amó y
le dijo: “Ven y sígueme”. (Mc 10, 21)

Ordenación Sacerdotal de
Oscar David Isarra

Tuvo lugar el 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, en la ciudad de Ramallo, pcia. de Buenos Aires, de manos de Mons. Luis Guillermo Eichhorn, quien presidió la Eucaristía acompañado por el Vicario General de San Nicolás, Mons. Marciano Alba; el Vicario de Morón, Mons. Santiago Olivera; y el Párroco de San Francisco Javier, de Ramallo, P. Sartori, entre otros Sacerdotes.

Su testimonio

Él le contestó: “… Y que seas Tú, Señor, el final de mi camino”.

A mediados de 1971, en la cuidad de San Miguel de Tucumán, comienzan las primeras reuniones formales y las actividades específicas de un movimiento que tomó el nombre de Puente, derivado de la idea de ser como un puente entre los hombres y Cristo, una vinculación, que al igual que un puente de la vida real, une dos márgenes.
Con el tiempo, alrededor de aquel primer grupo se fue gestando una verdadera comunidad, que compartía el carisma fundacional y que permitió ampliar el movimiento a otras ciudades, como San Nicolás, pcia. de Buenos Aires.

Desde los comienzos, una de las intuiciones fue la participación de la vida sacerdotal en el carisma. Esto fue madurando durante muchos años con algunos sacerdotes que se acercaban al Movimiento y les interesaba el carisma, la forma de vivir la fe, la entrega y la actitud de apertura. Esto fue así, hasta que el Padre Osvaldo Correa, en el mes de febrero de 1996, organiza y da comienzo a las actividades de la Fraternidad Sacerdotal Puente.
Muy cerca de San Nicolás, se encuentra otra ciudad, Ramallo. Allí, casi al mismo tiempo que el movimiento, el 31 de octubre de 1970, nacía Oscar David Isarra.
Su infancia y adolescencia, incluso su juventud, transcurrieron normalmente. Recibió los Sacramentos de iniciación, estudió en una escuela técnica y continuó ingeniería electrónica por tres años, pero finalmente cambió de carrera y se recibió de analista de sistemas informáticos.
Trabajó dando clases de computación en un colegio, y pronto llegó el éxito, a través de una cadena de radio FM que administraba junto a un socio, en las ciudades de San Nicolás, Ramallo y San Pedro.
Pero el Señor tenía otros planes para David, que en el año 1995, a raíz de un gravísimo accidente en moto, comenzó su camino de conversión, su vocación.
“Nos iba muy bien con la cadena de radio, se nos abrían todas las puertas, teníamos acceso a las municipalidades, a los boliches, a los pub, y de pronto, pasé de eso a mirar el techo del hospital”, cuenta David, que tardó tres años en recuperarse. Tiempo suficiente para replantearse muchas cosas y acercarse más a Dios.
En el hospital disfrutaba de las visitas de un sacerdote que, al preguntarle porqué le pasaba esto, le respondió algo profético: “Quedate tranquilo, que el Señor te va a dar mucho más de lo que te falta”. Y fue así, el Señor lo ha desbordado de cosas y bendiciones; por ejemplo, basta observar la cantidad de gente que acudió a la Ordenación a brindarle su afecto. Además de la presencia de todo el pueblo, sorprende la cantidad de fieles que viajaron desde tan lejos, como por ejemplo: desde Tartagal, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Comodoro Rivadavia. Incluso, desde Morón partieron varios micros. Se percibe esa bendición, también en el entusiasmo de los que a diario comparten las actividades con él. “Toda demostración de afecto, para mí son mimos de Dios, me siento muy mimado por Él a través de la gente”, manifestó David.

Durante el tiempo que le tomó reponerse del accidente, se aferró fuerte al Señor, pero al recomenzar sus actividades, lentamente la rutina lo fue alejando de esa relación que había adquirido con Dios. Ya no rezaba el Rosario ni leía la Biblia todos los días.
“Para recargar las pilas”, decidió hacer un retiro espiritual. Tuvo interés por uno para jóvenes llamado “Encuentro de paz”. Al consultar en la Parroquia, una señora le informó que no había fecha del retiro de paz, que el que harían era un retiro Puente.
“A Dios lo conocía de palabra, pero en aquel retiro lo pude conocer personalmente”, afirma David, recordando lo fuerte que fue la experiencia para él. Continuó su camino de conversión, trabajando en la comunidad Puente de San Nicolás. Allí, en el movimiento, sintió su primer llamado. Dios lo invitaba a algo mayor.
“En el fondo sabía que Dios me invitaba a algo mayor, sentía algo de miedo y no quería darle un nombre, pensaba que era imposible y siempre buscaba las excusas para justificar que no era lo mío. Dios siempre me trató con mucha ternura, jamás sentí una presión fuerte, siempre fue una invitación. Con delicadeza me fue mostrando el camino.
De a poco, fui diciendo que sí. Y hoy, estoy aquí, encontré mi vocación y puedo decir que soy feliz de compartir el sacerdocio con Jesús. Que Cristo se fije en mí y me confíe una tarea tan grande como esta, es algo que me desborda. Me llena de alegría y gozo ver cómo Jesús va obrando y cómo uno es un humilde instrumento que puede acercar a las personas a Dios. ¡Qué grandioso es poder hacer presente a Jesús en el altar, poder acercar su misericordia y bendición a los hombres! Me llena de gozo y da sentido a mi vida.

Estoy muy agradecido al Señor por el amor que me da. Me enamoré de Cristo y esto me llevó a entregar toda mi vida por Él, a su servicio y el de los hermanos”, expresó el nuevo Sacerdote, aclarando que el ministerio sacerdotal no tiene sentido sin la gente. “Somos Pastores como Cristo, para pastorear un rebaño. Durante mi Ordenación, me consagré a la Virgen María y le pedí por todas esas personas que Jesús va a poner en mi camino a lo largo de mi vida. No sé quienes son, pero desde ya se los estoy confiando a la Virgen. Desde ahora, le pido a María que me ayude poder orientarlos siempre hacia Jesús.
Y al Señor también le pido, como expresa mi estampa, que sea Él el final de mi camino. Y como este camino no se recorre solo, también me encomiendo a la oración de la gente”.



Primera Misa en Hurlingham

El 3 de febrero, tuvo lugar la primera Misa del P. David en la Parroquia San Carlos Borromeo, de Hurlingham, donde reside la Fraternidad Sacerdotal Puente. Allí, el P. Campero, Superior de la Fraternidad, dirigió emotivas palabras hacia el P. Isarra e informó a la comunidad que Mons. Luis Guillermo Eichhorn lo ha nombrado Vicario Parroquial de San Carlos, y que acompañará la formación de los futuros sacerdotes de la Fraternidad:

Homilía del P. Jorge Campero, en la primera Misa David, en la Ciudad de Hurlingham.

Mis buenos hermanos, la alegría de Dios se hace sonrisa y ternura en el don del sacerdocio, don de Dios para su Pueblo, regalo para aquellos que lo buscan de corazón . Para aquellos que se descubren llamados por el Señor desde su realidad personal frágil limitada, para que sólo se manifieste su gloría. Para aquellos que se animan a seguirlo tras la propuesta de un programa lleno de la fuerza y ternura de Dios, que el mundo no alcanza a comprender.

El profeta Sofonias nos invita la búsqueda de Dios a través de caminos como la justicia, la humildad, la pobreza, la verdad que nos llevan a descansar en Dios, tal como lo encarna Jesús, el único Sumo y Eterno Sacerdote, quien te participa de su ministerio.
Humildad que nos hace capaces de escuchar a Dios para vivir su proyecto, de serenar el espíritu para trabajar por el Reino incansablemente, para donar a su pueblo horas de oración y desvelo, buscando que esa búsqueda se transforme en encuentro por la fuerza de los sacramentos.
Búsqueda que se hace Verdad salvadora en tus labios cuando predicas a Cristo Vivo, sin buscar simpatías humanas tras palabras engañosas. Búsqueda que se hace paz y descanso cuando descubres que la única riqueza que nos llevamos de este mundo, es Cristo que para poseerlo tenemos que despojarnos en la santa pobreza, en la perfecta alegría; y con tu testimonio llevas a esa paz, como pastor bueno, al pueblo por Él confiado.

Ante tamaña propuesta, bendito seas si te descubres, como nos dice el apóstol, carente de sabiduría humana, sin poder ni noblezas de este mundo. Porque Dios hará en tu nada sus maravillas en eso que no puedes en eso que te limita, en eso que te duele. Allí estará la fuerza de la cruz, la gloria de la cruz. La belleza insondable de un Dios que se entrega, en los gestos confiados a tu mediación sacerdotal para confundir a los que se creen fuertes, para aniquilar lo que hace infeliz al hombre.

Así, Jesús, a quien estás unido para siempre, que siendo obediente al Padre Eterno se convirtió para nosotros en salvación, santidad y sabiduría, sea Él solo tu gloria. Que te gloríes sólo en el Señor y de esto tenes camino andado. El Señor, que se enamoró de cada uno de nosotros y que concreta sus gestos de amor en una elección sacramental, te llevó y nos lleva a experimentar nuestra pequeñez tomada por su inmensa grandeza, en un decir de Santa Teresita poseídos totalmente por Cristo.

Aquellos que buscan al Señor desde su pequeñez son llamados por Él: “Felices”, porque el que se sabe buscador pequeño, se sabe pobre, no tiene ataduras para vivir saliendo de sí al servicio de los demás, para vivir nuestro carisma. En esto también hay mucho de generosidad aprendida y vivida. Aprendida desde tu familia, que te entrego con mucha fe al Señor. Esto lo sé desde la oración compartida con tus padres: Cuando uno esta a punto de perder a alguien, si lo recupera se aferra con alma y vida, así tus padres se aferraron, pero con alma de pobres, esto lo mamaste desde la fe y así te entregaste todo tu ser, tus bienes y tu tiempo a Cristo en nuestra comunidad sacerdotal, al servicio del Reino en la Iglesia, dentro del carisma de nuestro amado Movimiento Puente.
Pobreza de Jesús que hecha vida, nos enriquece a todos.

En el camino de nuestra vida conocemos las aflicciones de la Cruz. El sacerdote no está exento del dolor. Si es que se piensa que el andar de la vida sacerdotal, es un camino de éxitos y vida acomodada, se equivocan de tren. A lo largo de tu existencia experimentaste aflicciones hondas, incluso la de saber si vivirías o no, momentos de hondo dolor en donde se aprende a ser consolado, y Cristo nos consuela desde el misterio hondo de la cruz.
Consuelo de Jesús que sostiene a los que sufren.

En los momentos de dificultad personal o comunitaria, siempre hay una invitación a la paciencia, a esa preciosa virtud que nos hace poner los pies sobre la tierra heredada. Té acordas nuestro modelo de paciencia, a quien muchas veces no entendíamos, nuestro amado padre Osvaldo “el Viejo” con mucho cariño. Y esto de la paciencia y de la espera a que la verdad caiga por su propio peso: Si que hemos gastado horas en este ejercicio y cuantos frutos de amor se han conseguido, cuando aprendimos de la espera de Cristo.
Paciencia del Señor de la historia que nos abre a la herencia del Padre.

El Ideal de justicia nos ayuda a configurarnos con el Príncipe de la Paz, y el sacerdote tiene que buscar con ansias la justicia del Reino. Como el pan y el agua del ministerio, para poder dar a cada uno lo que necesita fundamentalmente: Dios, principio y fundamento de toda existencia.

¡Qué bueno es saberte instrumento de justicia! Pan y agua de la Justicia del Hijo del hombre, que sacia la necesidad de una existencia plena.

La misericordia va mas allá de la simpatía y el amiguismo nos hace ver al otro, en su dolorosa miseria, como Dios lo ve llenó de ternura y compasión por el que se aleja del Amor que lo hace ser, y el sacerdote no es un juez, sino el dispensador de la misericordia, en la reconciliación en la mirada tierna y firme, en el gesto concreto del perdón de Dios. Sólo así, el ministerio se envuelve de la misericordia divina y uno experimenta en su fragilidad, esta ternura infinita de Dios que nos invita a la santidad.
Misericordia de Jesús que nos acerca a la santidad.

Los Hijos de Dios se distinguen por su lucha por la paz; el sacerdote hijo predilecto de Dios y de María, debe ser siempre instrumentos de la paz de Dios, al decir de la oración simple de San Francisco, poner lo que falta para generar armonía, resolver el conflicto, iluminar lo que esta oscuro, eliminar la violencia, tratar con bondad a todos, aún a los violentos.
Entrega de Jesús que construye la Paz para su pueblo.

La Vida Sacerdotal es una aventura en la que no cabe el desaliento, ni la rutina y menos, el aburrimiento. Cuando se abraza el sacerdocio de Cristo en serio, se vive la vida de Él, una vida llena de milagros, pero también de perseguidores de corazón endurecido, que no soportan lo Verdad y Bondad encarnada. Por tus pecados no te van a perseguir, los que te aman te acercaran a Dios; los que te persiguen te dan la bienvenida al club. Y juegan a los amigos. Yo sé que vos eliges la Verdad, eliges a Jesús, el Señor y con Él vas a ser configurado, recibiendo lo mismo la gloria de parte de Dios, el rechazo de parte del mundo.

Aun ahí, con Jesús se puede ser feliz. Es más, desde los años de mi sacerdocio te digo: “Con Jesús no se pierde nunca la alegría sacerdotal”.

Mi querido hijo, hermano en el sacerdocio, le pido al Señor y Maestro que te conceda toda la gracia, para que tu ministerio sacerdotal sea:

Pobreza de Jesús, que hecha vida nos enriquece a todos.

Consuelo de Jesús que sostiene a los que sufren.

Paciencia del Señor de la historia, que nos abre a la herencia del Padre

Pan y Agua de la Justicia del Hijo del Hombre, que sacia la necesidad de una existencia plena.

Misericordia de Jesús que nos acerca a la santidad.

Entrega de Jesús, que construye la Paz para su pueblo.

Alegría de Jesús hecha vida en tu vida Sacerdotal.☺

 

Enero ~ Febrero de 2008