Instituto Secular Cáritas Christi

“Amar y Hacer Amar”

Ingreso de Mabel Cristina Bordón

El Instituto Secular Cáritas Christi, presente en la Diócesis desde 1994, cuenta con una nueva integrante, Mabel Bordón, originaria de la Parroquia Sagrada Familia, de Morón Sur, quien el viernes 23 de noviembre comenzó un itinerario de formación y discernimiento hasta su donación definitiva al Señor.

El Instituto, de derecho pontificio y de origen francés, fue fundado por una mujer laica, Juliette Mollán (1902-1979) y un religioso dominico, el P. Joseph Marie Perrin (1905-2002), hacia fines de la década del 30’. Es un llamado a laicas contemplativas, en pleno mundo. Son mujeres que destinan, después de varios años de formación, toda su vida al Señor, permaneciendo cada cual en su sitio, sin separarse de su familia o trabajo, continuando con su vida cotidiana.
El Instituto cuenta, además, con un grupo de asociados, que son matrimonios y solteros que tienen en vista casarse o no, quienes viven la espiritualidad del Instituto, sin votos.
Cada país tiene un Sacerdote Asesor, y desde el momento que hay miembros que han realizado su Donación definitiva, un Consejo Nacional, que siempre está en contacto con el Consejo General, integrado este último por mujeres de diferentes países.

Lucía Morales Compagnon, Responsable nacional de Chile, a quien en 1992 se le delegó traer el Instituto a la Argentina, y actualmente, continuar apoyándolo; y Guillermina Espinoza Cáceres, también de Chile, a quien se le ha encargado ser la Responsable de Mabel, en diálogo con Seguimos Caminando subrayaron que “El Instituto tiene en la actualidad, más de 300 miembros distribuidos en cerca de treinta países de los cinco continentes.

Nuestro carisma es ser apostólicas y contemplativas, vivimos en nuestras casas trabajando en diferentes ocupaciones y profesiones, pero con un profundo sentido de entrega al Señor y de llevar a todos nuestros ambientes, los valores que nos pide Cristo. Estamos para amarle y hacerle amar, viviendo en el mundo bajo la mirada secreta del Padre, haciendo todo el bien posible, con la esperanza del encuentro final con Él”.

“Nuestra vida va en una continua oración ~agregan~ nada de esto tendría sentido si no estamos profundamente unidas al Señor y a la Virgen María. Buscamos por nuestro propio testimonio, hacer que los demás amen a Dios. A través del mismo, invitamos, animamos y devolvemos la esperanza, la confianza y la fe en Dios. La entrega de esta forma dentro de este mundo conflictivo, lleno de odio, es luz y sal ”.

Mabel Bordón
A través de este medio de comunicación, en el año 2003, Mabel conoció al Instituto y a Marité Rodríguez, primer miembro en la Argentina. A partir de entonces, comenzó a prepararse informalmente. A comienzo de este año, ingresó Laura Correa, proveniente de la comunidad parroquial de Madre de Dios, de Villa Tesei. Y, como se expresa anteriormente, el 23 de noviembre, ingresó ella. Momentos previos, manifestó la expectativa y entrega con la que vivió el acontecimiento. “Siempre me puse en manos de Dios y esta es la consumación, entregarme al Señor y poner mi corazón en sus manos y concederle mi vida en Cáritas Christi, que es lo que deseo, es mi vocación”.

Hoy, Mabel se preocupa para que su trabajo diario, sea una oración. Desarrolla distintas actividades en su Parroquia. Una de las cosas que más le agradan, es el trabajo con jóvenes a través de la Catequesis.

Concluyendo, Guillermina, su Responsable, habló de consolidar a futuro lo que ya está hecho, sobre todo a los asociados, para que no sea sólo un grupo de amigos, si no, un grupo integrado a la Iglesia. Luego de este paso, está planificado con el tiempo y la ayuda del Señor, avanzar hacia otras Diócesis.

Amar y agradar a Dios
“Celebrar un acontecimiento de Dios, debe inspirar respeto”, señaló el Asesor Nacional, Mons. Olivera, quien presidió la celebración, remarcando que “ es a Dios a quien debemos amar sobre todas las cosas”.
Aclaró, que el acontecimiento es un acto de intimidad entre Dios y Mabel, y mencionó algo que toca a todos los bautizados, pero que en el Instituto cobra una identidad mucho más profunda: Vivir bajo la mirada secreta del Padre.
Comunicó que lo conmueve esta certeza, clave para la vida gozosa de los cristianos. “Saberse mirado por quien ama bien, por quien sana, por quien siempre nos está alentando y acompañando. Jesús vivió bajo esta mirada, que en nosotros, se traduce en el querer agradar a Dios en todo, en vivir de tal modo, que sea una respuesta a su amor. La respuesta a un gran amor, es quererlo agradar.

Al finalizar, llamó a no olvidar que una vida de anuncio y entrega, tendrá fruto si está íntimamente en comunión con el Padre que nos ama.☺


Apostolado de la Divina Misericordia

“LOS HE LLAMADO PARA
QUE ME AMEN”

2da. Jornada Parroquial de la Divina Misericordia de la comunidad San José, de Morón Sur

El 11 de noviembre, en las instalaciones de la comunidad educativa Mons. Solari, tuvo lugar la segunda Jornada Parroquial de la Divina Misericordia, organizada por la Parroquia San José, de Morón Sur, que convocó, además, a referentes del Apostolado de la Divina Misericordia de diferentes comunidades de la Diócesis.
Contó con la presencia del Vicario General, Mons. Olivera, quien acompaña a los grupos de oración de la Divina Misericordia; el Párroco de San José, P. Casimiro; del Superior de la comunidad Solari, P. Joaquín Portaña; y el Superior de los Miguelinos, P. Gino, quien disertó sobre el pecado:


PECADO, ARREPENTIMIENTO, MISERICORDIA DE DIOS
Resumen de la alocución del P. Gino Urbanik, de la Congregación de “San Miguel Arcángel”, durante la Jornada.

La peor desgracia del mundo

En el mundo ocurren muchas tragedias que hacen llorar, pero hay un mal, el peor de todos, ante el cual la mayoría, en vez de llorar amargamente, ríe, se alegra y bromea. Como dicen las escrituras, “gozan haciendo el mal y se regocijan en las perversiones de la maldad” (pr 2,14). ¿Y cuáles de las cosas en el mundo son las pésimas? Las peores cosas resultan ser los pecados mortales, con los cuales el hombre se opone al Dios altísimo y a sus mandamientos; y al despreciarlo de esta manera, se ata gustosamente a las cosas del mundo como a su fin último.

Perder la gracia de Dios, es perder un tesoro inagotable.
Si poseemos la gracia divina, no solamente nos hacemos amigos, sino inclusive hijos de Dios (1 J 3, 1); asimismo herederos del Reino celestial. Por la gracia nos hacemos templo de Dios, pues dice el Señor si alguno me ama, guardará mi palabra y mi padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él (J 14, 23).
¡Qué gran honor y felicidad poseer a Dios¡ Pero la transgresión de la ley divina en cosa grave y adrede, es un pecado mortal que nos priva de esta sublime dignidad. En consecuencia; Dios no nos llama amigos, hijos, desposados y siervos, sino que dice francamente “no los conozco” (Mt 25, 12).
El hombre que deliberada y conscientemente comete un pecado mortal no tiene ningún vínculo filial con Dios, está privado de las gracias y se convierte en hijo desheredado. Dios no vive en él.

Es una cosa más que segura que todos los que oran de vez en cuando, ayunan, se esfuerzan, dan limosna, son obedientes a sus padres y mayores, oyen sermones y Misas, confiesan sinceramente sus culpas, comulgan con piedad, se gana la vida eterna.
Los pecadores tienen un motivo justo para llorar, porque cuando cometen un solo pecado mortal pierden la gracia de Dios, la disposición interior y la vida del alma. Embriagados con las pasiones y deseos carnales, ellos mismos se arrancaron del corazón la gracia santificante y las virtudes derramadas en ellos por medio de los santos sacramentos, tan solo por una gota de placer, satisfacción al ver un adversario humillado, vanidad por los aplausos u otros intereses vanos.
¡Hombre! Dios te amó desde la eternidad y se Encarnó hasta la muerte de Cruz. Te santifica y sostiene sin cesar con su providencia, te alimenta y fortalece con su Santísimo Cuerpo en el Sacramento del altar, y te quiere recibir para siempre en su morada como a un hijo amado. Y tú, a este Altísimo Bienhechor y Benevolísimo Padre ¿Le niegas obediencia y servicio a cambio de cosas tan vanas y te entregas al poder de tu mayor enemigo, el diablo? ¡Qué locura!

San Juan de Ávila considera que hay dos grupos de necios. Unos que dicen que no hay Dios, y otros necios que son creyentes pero que viven en el pecado y apartados de Dios. Todos ellos se consideran sabios y prudentes. Estos consideran necios a los santos quienes están sordos a los bienes de este mundo y los desprecian, porque procuran sobre todo, alcanzar la vida eterna, poseer a Dios, quien es el verdadero bien. Llaman necedad al amor, a la mortificación y desprecio, el perdón de las injurias y el sufrir con paciencia, la huida de las dignidades y riquezas, y el gusto por la vida humilde. Tampoco se acuerdan de que Dios llama necedad su sabiduría. “¡Nadie se engañe! Si alguno de entre vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio para llegar a ser sabio; pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios (1 Co 3, 18-19).

¿Y cuál es el remedio?
Se debe eliminar la causa de ese mal, es decir, los pecados, y particularmente los pecados contra el Espíritu Santo. Debe darse regreso universal a la fe verdadera. Que cada uno comience la enmienda de sí mismo llevando una vida según la fe y haciendo penitencia por las culpas que cometió él y los prójimos.

Se cuenta que confesó una vez el demonio, que ningún sermón le es más aborrecible que aquellos en que se exhorta a huir de las malas ocasiones. Y con razón, porque el demonio se ríe de cuantas promesas haga un pecador arrepentido, si no se aparta este de tales ocasiones.☺

Noviembre ~ Diciembre de 2007