Aniversarios

Ayer, hoy y siempre, junto a María y Jesús ”

Bodas de Oro de la Parroquia y Santuario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Con alegría, la comunidad de la Parroquia y Santuario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de Villa Tesei, vivió, el 27 de noviembre, los festejos por el 50º Aniversario de su creación.

Peregrinos de distintos puntos de la Diócesis se acercaron para homenajear a María, en su advocación de la Medalla Milagrosa, en las celebraciones de la Eucaristía que presidieron el Párroco, Pbro. José Luis Guglielmo, a las 9 horas; el Vicario General, Mons. Santiago Olivera, a las 11; y el Obispo, Mons. Luis Guillermo Eichhorn, a las 19.
El Sr. Obispo bendijo durante el oficio religioso que presidió, la corona que la comunidad colocó a la Santísima Virgen. A su término, hubo un espectáculo de fuegos artificiales.

¡Feliz Cumpleaños!
Una emotiva tradición tiene lugar entre el anochecer del día 26 y la madrugada del 27, cuando vecinos de Villa Tesei y de otras ciudades que conforman el Obispado, llevan en procesión la imagen de la Medalla Milagrosa por el centro de Tesei y, al regreso en el Santuario, entonan el feliz cumpleaños, al tiempo que repican las campanas.

Con motivo del Aniversario, este año participaron diferentes instituciones, y las Parroquias que surgieron del Santuario, las que recientemente han cumplido 30 años. Recibieron un presente, una estrella con la imagen de la Santísima Virgen y el texto del Apocalipsis, que habla de que apareció en el Cielo una señal grandiosa, una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas. El mismo fue otorgado para ser puesto en un lugar visible como recordatorio de que en Villa Tesei hace 50 años, se reconoce a María como Soberana de la ciudad.

¡Cuántas cosas han pasado en estos 50 años! reflexionó el P. José Luis, reconociendo el trabajo pastoral de tantos años, recordando de manera especial a los Padres valencianos. Remarcó el compromiso, la entrega, el servicio, la formación y la misión, que como frutos visibles han dado la actual Capilla Santo Tomás y cuatro Parroquias hijas: Madre de Dios, Cristo Obrero, San Martín de Porres y Nuestra Señora del Camino.

El P. Ariel Cónsoli, de la comunidad de Santiago Apóstol y San Carlos Borromeo, que peregrinó junto a algunos de sus feligreses para participar del festejo, comentó a los asistentes que siempre tiene presente al P. José Luis y a la comunidad del Santuario en sus oraciones. Trajo a la memoria los primeros años, cuando el P. Juan Antonio Presas llegaba en bicicleta para hacer bautismos y celebrar Misa. “¡Qué bueno que el camino que une a los pagos de Tesei con la ciudad mariana de Morón, esté bendecido por la presencia de la Virgen, en la advocación de la Medalla Milagrosa!”, enfatizó. Y, como María reveló que los rayos que surgen de sus manos son los favores que su Hijo concede, y como quien llevaba con devoción la medalla, era curado de su enfermedad, invitó a rezar no sólo por los enfermos, sino por el sentir y el pensar de todo el pueblo argentino”.☺

Ecumenismo

Católicos y Judíos:
¡Ahora nos entendemos!

Luego de distintas exposiciones en las ciudades de Miami y Nueva York, tuvo lugar en Buenos Aires la presentación de la nueva edición del libro del Obispo Justo Oscar Laguna y el Rabino Mario Rojzman: “Todos los caminos conducen a Jerusalén… y también a Roma”, cuyo nuevo título es: “Católicos y Judíos, ahora nos entendemos”.


Se realizó en el edificio del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC) Bartolomé Mitre 1869, el 20 de noviembre, y estuvo a cargo del periodista, Dr. Bartolomé de Vedia.
Se recuerda que Mons. Laguna ha sido nombrado por el Cardenal Bergoglio, Encargado de las Relaciones con los Judíos de la Arquidiócesis de Buenos Aires, además de ser miembro de la Comisión Episcopal de Ecumenismo y Diálogo con el Judaísmo, el Islam y las otras Religiones.



Católicos y Judíos, ahora nos entendemos

Todo comenzó hace diez años, como un viaje de amigos entre el Obispo Mons. Justo Oscar Laguna y el Rabino Mario Rojzman. El libro es fruto del entendimiento interreligioso nacido como consecuencia de dicha experiencia en Jerusalén y Roma. Cada uno de los sitios históricos que visitaron, inspiraron diálogos y reflexiones que se comparten en este trabajo, agregándose a esta nueva edición, el encuentro que mantuvieron con el Papa, Benedicto XVI, y los nuevos diálogos que surgieron de este último itinerario.
En la ciudad de Miami, las audiencias se llevaron a cabo del 7 al 10 de octubre, en la Parroquia Santa Marta y en el Centro Universitario Jesús Maestro; en la Sinagoga Beth Torah; y en la Universidad Internacional de Florida. En Nueva York, la cita fue en el Consulado.
Allí, se presentó el libro en su versión en inglés y en castellano, siendo un importante acontecimiento de unidad y cercanía con los hermanos judíos. En Miami, la gran cantidad de católicos y judíos, tanto en la Parroquia como en la Sinagoga, representó una experiencia novedosa y de mucha riqueza, en la que se valoró la cercanía, la actitud de corazón, el respeto, la apertura, el diálogo, la fraternidad.
En el Consulado de Nueva York, el acto tuvo lugar el 11 de octubre, ante una nutrida concurrencia. El Cónsul argentino, Héctor Timerman, apreció la presencia de los religiosos y rescató el trabajo por la unidad y los derechos humanos de tanto tiempo de Mons. Laguna, quien le manifestó su cariño y cercanía por ser muy amigo de su padre, el conocido periodista, Jacobo Timerman.
Fueron significativas las presencias del Obispo Auxiliar de Brooklyn, Mons. Octavio Cisneros, y del P. Carlos Mulins, de la Diócesis 9 de Julio, que hace 30 años reside en Nueva York, y que colaboró tanto con Mons. Vetrano en la Revista Actualidad Pastoral.
En Buenos Aires, el Dr. Bartolomé de Vedia manifestó que el Obispo Laguna y el Rabino Rojzman, no sólo peregrinaron y recorrieron los lugares sagrados, también lo hicieron por el tiempo. En el análisis de las grandes verdades de la vida espiritual, retomaron un viejo discurso y, viajando hacia el interior de ellos mismos, avanzaron hacia la apertura de nuevos caminos e instancias en el uso de la herramienta fundamental del diálogo interreligioso.

Como fruto, quedó plasmado un libro apasionante, demostrando todo lo que puede hacerse cuando dos espíritus fértiles y profundos, apelan al diálogo como vía para transmitirse el uno al otro las grandes verdades a las que han consagrado sus vidas.

La nueva versión incluye temas específicos que van surgiendo a medida que el Rabino y Laguna se internan en episodios muy concretos del tiempo actual, resultados del último encuentro entre el Obispo y el Rabino.

Tiene un contenido nuevo en muchos aspectos, que se suma a los brillantes diálogos de la primera edición. Sobresale un análisis de lo que significó el legado de Juan Pablo II, y de los primeros tramos del pontificado de Benedicto XVI. Surgen comparaciones altamente interesantes entre el espíritu que prevalecía en el Vaticano en relación al Judaísmo en otros tiempos, por ejemplo a comienzo del siglo XX, con el Papa Pío X, y el rumbo inequívoco que el Papa Juan Pablo II logró imprimirle años después al diálogo entre Judíos y Católicos.
Se valora positivamente la visita del Papa Juan Pablo II a la sinagoga de Roma en 1986, que fue el punto de arranque de una política de acercamiento, que logró modificar radicalmente el escenario de la relación entre católicos y judíos. Síntesis elocuente de esa evolución, fue la expresión que Juan Pablo II impuso para referirse a los miembros de la comunidad Judía: “Nuestros hermanos mayores en la fe”.

El Dr. de Vedia concluyó con un comentario sobre las interesantes revelaciones que se incluyen en el nuevo trabajo, sobre temas tan trascendentes como la pena de muerte, la eutanasia, y la relación insólita que domina parte de las tensiones de cada día, a partir de la convocatoria de ciertos organismos internacionales a “matar en nombre de Dios”.

Precisamente, matar en nombre de Dios, fue el disparador de estos diálogos, que se materializan en el nuevo libro, destacó Rojzman, trayendo a la memoria el momento en que El Obispo Laguna en 1998, en la Catedral de Morón, proclamó que si los cristianos, siendo más sensibles, hubiesen subido a los techos de sus casas para gritarle al mundo lo que estaba pasando, no hubiera sucedido el Holocausto. También, compartió que el ver llorar a Laguna frente al monumento a un millón y medio de niños judíos muertos en los campos de concentración, le hacía decirle silenciosamente a Hitler: “Vos creés que venciste pero no es así, no pudiste separarnos”.

Rojzman señaló que estos hechos, sumados a la actitud del Vaticano, de la mano de Juan Pablo II, de reconocer el Estado de Israel, y el pedido de perdón y la visita a Jerusalén, del mismo Papa, dan origen al título “Católicos y Judíos, ahora nos entendemos”.
Agregó, según su criterio, que “Dios no terminó de hablar al mundo por la vía de los judíos, sino que comenzó con nosotros, pero siguió con la cristiandad. Cuando mis hermanos judíos terminen de comprender esto, las relaciones serán mucho más profundas”.

Mons. Laguna ejemplificó cómo puede la relación humana establecer vínculos más allá de lo intelectual.
Se crió entre judíos en el Barrio del Once, de allí su amistad y afecto al pueblo judío, que se consolidaron tras el compartir con el Rabino Rojzman.
Habló del muro que construyeron los judíos para impedir los ataques terroristas; del pedido de Juan Pablo II, de que se construyan puentes y no muros; y la problemática de Israel para hacer esto último, dadas las características de los grupos fundamentalistas, que habitan en sus países limítrofes.

Monseñor hizo un llamado a los católicos de que traten de conocer a los judíos, un pueblo extraordinario, no sólo en lo intelectual.
Tomando la palabra, Rojzman indicó que Jesús fue judío y su legado está íntimamente ligado al judaísmo, “No hay forma de ser un genuino y leal católico, siendo un desconocedor del judaísmo. Para conocer y entender, la única manera es conocer el tronco”, enfatizó.
Laguna, por su parte, aclaró que quien dijo que los cristianos son el olivo silvestre plantado en el viejo tronco, fue San Pablo. “Yo no me puedo concebir católico, sin mi raíz judía”, concluyó el Obispo Emérito, agradeciendo al auditorio.☺

Noviembre ~ Diciembre de 2007