Jubileo Salesiano y Marista

Comunidad educativa María Auxiliadora, de Morón Centro

«1882 - 2007» 125 Años “Formando buenos
cristianos y honestos ciudadanos”


Fue entronizada en la Catedral de Morón, la imagen de María Auxiliadora

Continuando con las celebraciones por los 125 años de la Institución, y por iniciativa del Párroco, Mons. Raúl Trotz, el 24 de mayo, durante la Fiesta de María Auxiliadora, se entronizó su imagen en la Iglesia Catedral, ante la presencia de toda la comunidad educativa, Religiosos y Religiosas Salesianos, Autoridades de Educación, miembros de Instituciones vecinas y fieles de distintos puntos de la Diócesis, que se acercaron para homenajear a la Santísima Virgen María.

María Auxiliadora: “Un verdadero auxilio y una verdadera ayuda para conservar firme nuestra fe; fuerte, nuestra esperanza; y con un corazón grande, nuestro amor”, subrayó el P. Alberto Calle, quien presidió la ceremonia, al tiempo que dirigió unas palabras a los alumnos, a sus padres, y un mensaje especial, para las religiosas Hijas de María Auxiliadora.

“Compartiendo un retiro espiritual con jóvenes, en uno de los momentos, los muchachos deben bordar una figura, utilizando cuatro colores de hilo, entre ellos el negro, para las adversidades y momentos de dolor que han ocurrido a lo largo de sus vida.

Un de los jóvenes no lo usó, argumentando que no lo tiene en cuenta en su vida. Que cosas como la muerte de un ser querido por una enfermedad como el cáncer o un accidente, es algo normal, que le ocurre a muchas personas.
-Y entonces, ¿Qué sería para vos lo más grave que le puede ocurrir a una persona o una comunidad? ~Le preguntó el P. Alberto~
Respuesta textual: -Quedarse sin Dios, no tener a Dios, dejar de lado a Dios.
Lo más importante es que no nos falte Dios. Si ustedes tienen a Dios, todos estos niños crecerán como hombres y mujeres de fe”, afirmó el Sacerdote, orando a Maria Auxiliadora para que nunca en la vida se pierda la fe en Dios.



Que la Virgen los cubra con su manto

Dirigiéndose a los chicos les contó que “estando Don Bosco muy viejito y con problemas en la vista, en los oídos y en su brazo, lo llevaban a recorrer las distintas Parroquias, donde lo aguardaban numerosos feligreses que deseaban oírlo hablar. En una ocasión, le piden que hable, pero como no tenía voz y en aquella época no había micrófono, el Sacerdote del lugar se ofreció para repetir en voz alta, lo que le dijera:
- ‘Dígale a la gente que en este momento, yo veo que a todos los que están reunidos en el Templo, la Virgen Auxiliadora los está cubriendo con su manto’.
El cura no repitió dichas palabras, por lo que Don Bosco lo reprendió. Él estaba mirando con los ojos del corazón y del alma. Los ojos de fe que tenía Don Bosco, le permitían ver una gran realidad: La Virgen acompaña a cada uno de ustedes.

Ojalá entiendan que si llamamos a María Auxiliadora, estamos hablando de auxilio. Cuando necesito algo, puedo recurrir a Ella que me protege, me cuida, me conserva con cierta inocencia, capacidad de alegrarme con las cosas buenas y entristecerse con las malas, y no al revés”.

Finalizando, pidió un fuerte aplauso para las Hermanas. “No se cansen de seguir convirtiendo el agua en vino, que tengan la misma fuerza de las hermanas de hace 125 años atrás, que apostaron por la gente, instalando a Dios y a María Santísima en los corazones. Continúen con la obra”, les dijo.☺

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Comunidad Educativa San José, de Morón Centro

115 años del Instituto San José
90 años de presencia de los Hermanos
Maristas en Morón


Educar es amar


El miércoles 6 de junio, conmemorando la Festividad de San Marcelino Champagnat, la comunidad educativa del Instituto San José, de Morón Centro, realizó la acción de gracias al Señor, en la Iglesia Catedral, por los 115 años del Colegio y los 90 años de presencia de los Hermanos Maristas en la Diócesis.

La celebración principal fue ocasión para un emotivo reencuentro de Hermanos Maristas que trabajaron pastoralmente durante muchos años en Morón. Contó con la presencia de Autoridades diocesanas y de la provincia en el orden de la educación, y fue presidida por Mons. Luis Guillermo Eichhorn, quien resaltó la frase junto a la imagen de San Marcelino en la cartelera: “Educar es Amar”. A su término, el Sr. Obispo bendijo la escultura de San Champagnat, que fue entronizada en el ala izquierda del Templo.

Dios es amor y nos ama
Esta verdad tan sencilla de decir, es la gran fuerza interior que movió a San Marcelino a esa entrega total al Señor. Es fundamental, y no siempre se comprende la fuerza que tiene para los creyentes. “Cada uno de nosotros es fruto del amor de Dios, es un proyecto de Él desde la eternidad. Dios nos ha pensado y nos ha dado la vida por amor.
La vida es un don de Dios, es un regalo. En este instante nos movemos, respiramos, sentimos... porque Dios nos mantiene en la existencia. El Evangelio dice: ‘No teman, hasta sus cabellos han sido contados’, lo que significa que toda nuestra vida está delante de Dios. Todos dependemos de Él, nos ama y nos ha dado la vida para que seamos felices y vivamos la plenitud del amor, cuando todos nos reunamos en su Casa, en la Eternidad.

Esta verdad es el gran fundamento de toda nuestra existencia, y de una manera especial, de la tarea educativa.
EDUCAR ES AMAR. Es lo que Dios hace con nosotros, nos ama, nos da la vida y nos educa enseñándonos a amar. Porque toda la Revelación de Dios, toda la enseñanza de Jesús, es precisamente enseñarnos a amar a Dios y a responderle con esa entrega total, como la de Jesús. Toda la vida de Cristo se puede resumir en el amor a Dios y en el amor a cada uno de nosotros, hasta entregar la vida en la cruz. Es el camino que Dios tiene para nosotros, que se realiza en el amor”, manifestó Mons. Eichhorn.

La clave de la tarea educativa
“Educación significa, primero, tomar conciencia y reconocer que, esta persona a quien tengo que amar, es hijo de Dios, amado por Dios, cuidado por Dios y depositado en mis manos (siendo mi responsabilidad), para que yo en nombre de Él, lo eduque y lo instruya para ser un hombre que ame como Jesús ha enseñado.

Educar es mucho más que enseñar cosas, es formar una persona, ayudar a desarrollar una personalidad de acuerdo al proyecto de Dios.
La tarea educativa es ponerse al servicio de Dios, amando a aquellos que son sus hijos para conducirlos a la plenitud de la vida en el amor”, explicó el Sr. Obispo, dando el ejemplo de San Marcelino, que fue movilizado por el amor a construir la imagen de Jesús en el corazón de cada uno de sus alumnos, amándolos profundamente para que ellos descubran el amor de Dios y el camino de la felicidad.

“Qué hermoso que cada docente al cruzar el umbral del colegio, recuerde ‘educar es amar’; que cada uno de los alumnos cuando cruce dicho umbral, recuerde que está en un lugar en el que se le enseña a amar a Jesús, a seguir a Jesús. Qué hermoso que la comunidad educativa sea una comunidad de amor, como dice el Libro de los Hechos, reunidos en la presencia de Jesús, en el amor de Dios, en la oración, viviendo siempre el don del Espíritu que es el don del amor de Dios, que se derrama en nuestros corazones”, concluyó el Obispo, agradeciendo la labor educativa de los hermanos maristas y lo que ha significado el colegio San José, para toda la ciudad y la Diócesis.

El regalo de Marcelino
Mensaje del Hermano Germán, en representación de los Hermanos Maristas.
“Desde el 18 de abril de 1999, Marcelino no solamente es un regalo para la congregación Marista, sino para toda la Iglesia. Este Marcelino entronizado aquí, es un modelo de santidad para todos los hombres de buena voluntad, que quieran conocer su vida y descubrir cómo él se enamoró de Jesús y de su Madre, la Santísima Virgen María. Su mensaje, lo que él quiere transmitirles, es que Jesús y María los quieren mucho a cada uno de ustedes. Que los llevemos profundamente en nuestro corazón, es lo que nos quiere regalar Marcelino”.

Educar es amar. El gran bien que nos han hecho en nuestra vida es cuando nos hemos sentido profundamente amados. Dios nos invita a sentir esa presencia del amor en nuestra vida y en la vida de nuestros destinatarios que son los chicos y los jóvenes.

Este año, el Colegio está cumpliendo 115 años de vida. Al término de la ceremonia, se recordó a los fundadores que fueron visionarios, el Maestro Vergara, el Circulo de Católico de Obreros que, finalmente, llamaron a los Hermanos Maristas, quienes desde hace 90 años, acompañan esta labor educativa en Morón.☺

Aniversarios

40º aniversario del Taller Protegido
Eduardo Horacio Álvarez

El Taller Protegido Eduardo Horacio Álvarez celebró -en el marco del Año Jubilar Diocesano- el 40º aniversario de su creación. Los actos celebratorios comenzaron con la Eucaristía presidida por el Párroco, Pbro. Osvaldo César Napoli, en el Templo parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, de Haedo.

Posteriormente, se inauguró un monumento recordatorio, obra del artista Danilo Bambú. En las palabras de dedicación y bendición se destacó la memoria agradecida por estos 40 años de trabajo y de integración laboral, y especialmente a su fundador, el Primer Obispo de Morón, Mons. Miguel Raspanti.
Toda la comunidad laboral, integrada por jóvenes y adultos con algún tipo de discapacidad, familiares y amigos, participaron jubilosos de la inauguración de este monumento y del posterior almuerzo, en un restaurante de Haedo.
Como en toda fiesta, también se compartieron los sueños y los proyectos para el futuro.☺

Aniversarios

“Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador”

Bodas de Plata de Vida Consagrada
Hermana Ercilia Rojas


El Hospital Municipal de Morón y su Escuela de Enfermería, se vistieron de fiesta, para homenajear y celebrar la vida entregada de Ercilia Rojas, religiosa del Instituto Sagrada Familia de Nazaret, que el sábado 2 de junio celebró sus Bodas de Plata de Vida Consagrada.

La ceremonia fue presidida por el P. Juan Bravo, Capellán del Hospital. Concelebraron con él numerosos Sacerdotes, entre quienes se encontraba el P. Germán Meling, Párroco de María Reina, de Morón, comunidad de la que depende la Capilla del mencionado nosocomio. Además del personal, alumnos y ex-alumnos de la Escuela de Enfermería y fieles llegados de diferentes comunidades de la Diócesis, Ercilia contó con la presencia de sus hermanas de Congregación, que viajaron desde distintos puntos del país.

Oraron para que el Señor fortalezca en ella el Espíritu de Caridad, para poder servir siempre con mayor fervor, para gloria de Dios y salvación de los hombres.

Dice el Evangelio: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos, por mí y la Buena Noticia, desde ahora y en este mundo, recibirá el ciento por uno, en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones, en el futuro recibirá la vida eterna”.
“En esta celebración tan emotiva, la Hermana Ercilia testimonia que, lo imposible para nosotros, es posible para Dios”, afirmó el P. Bravo, aclarando que “lo imposible se hace posible en nosotros, si le abrimos el corazón a Dios”.

Vivir para el Señor
“Un gran fracaso para el ser humano es la soledad. Estamos llamados cada uno de nosotros a la comunión, a la vida. Celebramos la respuesta de la Hermana que está viva, y vivir para nosotros los creyentes, es vivir, amanecer, trabajar, sufrir y morir por alguien.
Nosotros ¿Para quién vivimos, por quién amanecemos y nos desgastamos?”, interpeló el Capellán, subrayando que la Hermana Ercilia, con sus 25 años de vida consagrada, manifiesta que vive para Dios y para los hermanos. “Ella hace presente la vida de Dios cada día en el hospital, podemos palparla”.

El Señor es el principal protagonista, que entró un día en la vida de Ercilia. “Él es fiel a su amor, nunca te abandonará ~expresó el P. Juan a Ercilia~ La presencia de tantos hermanos aquí reunidos, es muestra de eso, Él es fiel y va a completar su obra de amor en vos”.

El misterio de la vocación religiosa
Juan Pablo II decía que la vida consagrada, es la respuesta a la oración del pueblo.
Es un misterio sobre el cual, el Cardenal Pironio expresaba: ‘Es Dios que entra en nuestra vida... Y, aunque humanamente muchas veces parezca que entra para complicárnosla, lo hace para simplificarla”.

El P. Bravo rescató la importancia de la libertad para la respuesta, remarcando que, en definitiva, “es Dios que entra en nuestras vidas, porque quiere y nos ha elegido. Por tal motivo, hoy celebramos a Dios que entró en la vida de la Hermana Ercilia, y que ella, le dijo que ‘sí’. Damos gracias a Dios que la ha llamado, y a ella que nos enseña su presencia en medio nuestro. La Hermana Ercilia da testimonio de lo imposible que se hace posible. Gracias por su sí generoso’, concluyó.

Palabras y testimonio de la Hermana Ercilia:
“En este momento de tanta alegría, pareciera que mi alma se quiere escapar al Cielo”, expresó la Religiosa, pronunciando las palabras de Jesús: ‘No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien los ha elegido’ (Juan 15, 16)”.
“Qué hermoso y magnífico es meditar, celebrar y dar gracia por estos años de vida consagrada”, continuó, expresando un gran asombro por las maravillas que hace el Señor, “un Dios amor que ha mirado con amor a nuestro querido Instituto y a nuestra Iglesia particular.
‘El Señor es mi fuerza’ (Heb. 10, 7). Ser religiosa tiene en sí mismo algo de cruz. Sobre ella, hay que morir a sí mismo, Sin esto, no hay plenitud de vida religiosa. Tomar sobre sí la cruz no es facil, aunque sea de oro o esté cuajada de piedras preciosas. Para un consagrado es escencial el testimonio que se dé de la verdad. Esto exige fortaleza y fe en el poder del Maestro. La falta de fe en Él, despierta un miedo que oprime el corazón”.

Recordó que al comienzo de su vida religiosa, el Señor le pidió, a través de sus Superiores, venir a este hospital, a desempeñar su servicio y entregarse en manos Cristo. “Aquí, en el hospital de Morón, es donde realmente me hice humana, cerca de la cama del paciente, cerca de los que sufren.
Lo importante para el conocimiento recíproco, no es tanto los encuentros ocasionales, sino un auténtico interés por lo que sucede dentro de los corazones humanos, independientemente de la edad, del estado social, o la nacionalidad de cada uno. Esto lo aprendí en la escuela de enfermería, con dada alumno, con cada docente”.

Cada hombre es una persona individual, por eso no se puede programar con anterioridad una relación que valga para todos. Una poesía le sirvió mucho en su vida:

“Te estoy aprendiendo hombre,
te aprendo despacio, despacio.
De este difícil estudio,
goza y sufre el corazón”.


Para realizar este apostolado, Ercilia afirmó que le ha gustado siempre pensar en San José, en el contexto de la Sagrada Familia de Nazaret. “Invoco constantemente la ayuda de la Sagrada Familia en muchos de mis asuntos, comprendo la unidad y el amor que sentía la Sagrada familia, tres corazones y un amor. Vamos confiados en Cristo, Él será quien nos acompaña en el camino hasta la meta, que sólo Él conoce”.

Al concluir, rememoró a los fundadores del Instituto, Fray Marcolino C. Benavente y la Madre Teresa Sánchez de Agüero; a cada una de las religiosas que compartieron con ella y están en el Cielo; a su querida madre, que ya ha llegado a su plenitud. “Han sido trasplantados al jardín del Cielo, desde donde estoy segura, seguirán generando aún más que antes los frutos de la verdad, del amor y de la belleza, los frutos de la unidad”.☺


 

Junio ~ Agosto de 2007