Aniversarios

Cuarenta años de historia de la Parroquia
Santa Magdalena Sofía Barat

Primeros tiempos
El Reverendo Padre Paura fue quien comenzó a dar forma a la que iba a ser la Parroquia y Escuela Santa Magdalena Sofía Barat, que inició sus actividades el 5 de octubre de 1966.
En diciembre de ese año, se anunció el comienzo de la construcción de las instalaciones, y en marzo de 1967, el Obispo de Morón, Monseñor Miguel Raspanti, aprobó por decreto la Parroquia Santa Magdalena Sofía Barat, con sede en terrenos donados por la familia De Filippi, situados en la esquina de Sarmiento y Arrecifes, que abarca la zona comprendida entre la vía del ferrocarril, calles Carlos Casares, Alem, Pergamino, Av. Gaona y Santa Rosa. En el mes de abril, se colocó la piedra fundamental de las obras del Templo y del Colegio.

Durante tres años, los fieles concurrieron a Misa en un garaje prestado por la Familia Garacino. Gracias a concursos y festivales organizados en casa de vecinos, a los terrenos donados, y a las inquietudes del Padre Fernando Mariani, se pudo comenzar algo. Distintos matrimonios se reunían con él, en algunas casas, una de ella la de la familia Pomar, para proponer, sumar ideas y llegar a tener una parroquia en ese lugar. Lo primero que se hizo fue una canchita, donde los chicos podían ir a jugar.

En 1968 se inició el colegio. La bendición del edificio escolar estuvo a cargo del Excelentísimo Sr. Nuncio Apostólico, Monseñor Humberto Monzzoni, y del entonces Obispo de Morón, Monseñor Raspanti.
Desde marzo hasta julio, la escuela estuvo funcionando en la casa de la Sra. Pappalardo de Alessio. Jardín a la mañana, a cargo de la Sra. Angélica Castagnino de Oppenheiner; y primer grado a la tarde, a cargo de la Sra. Viviana Gloria Salinas. Con el Padre Mariani pintaron, pusieron estantes, arreglaron todo para que funcionara una habitación como colegio.

Lo primero que se construyó fueron las aulas que están en el fondo de la Parroquia. Los pisos son los originales, por eso tienen diferentes colores, porque son los saldos que donaban las fábricas de mosaicos. Se hacían quermeses y otras actividades para recaudar fondos, hasta un concurso de carnaval entre los chicos. Colaboró mucho el Sr. Iglesias, un español que vive sobre Pedro Goyena. Estas aulas eran separadas por una puerta plegadiza, en los días domingos allí se celebraba las misas con la ayuda de la Madre Beltran. El P. Mariani era párroco en San Miguel Arcángel y solamente venía a Barat, para celebrar la Misa los fines de semanas.

La pequeña comunidad parroquial
Allí, se reunía la que era entonces “la pequeña comunidad parroquial”. En el verano, se celebraba la Misa en el baldío donde hoy está el Templo.
Paso a paso, se fueron agregando aulas, y en ellas siguió funcionando el Jardín de Infantes, que había estado desarrollando sus actividades en el garaje cedido por la Familia Pappalardo-Alessio, y la escuela primaria, con un total de cien chicos.
Había muy poco construido en ese tiempo. Se podía entrar a la Iglesia por el alambrado, cruzando los terrenos, sin llegar al frente.

El Padre Mariani se fue a Italia, ocupando su lugar el Padre Nazareno Piccioni, quien se hizo cargo del acto de inauguración del Colegio en 1968. El acto fue presidido por el Intendente de Morón, Cnel. Alberto Romero Oneto, y el Director de Cultura, Profesor Daniel Thévenin.
Luego, el P. Nazareno fue trasladado a una parroquia cerca de Liniers.

1975 - Padre Carlos Baccioli
El Padre Baccioli llegó en 1975, joven y con mucha energía, convocaba a mucha gente. Para ese entonces, estaba la estructura de cemento de la Iglesia, luego vino un préstamo de Alemania, y ladrillo a ladrillo se construyó el Templo.
Entre el Padre Mariani y el Padre Baccioli hubo un bache grande. la estructura estaba descuidada, pero el Padre Carlos enseguida activó todo. En esa época, Sarmiento era de tierra, y se asfaltó cuando se empezó a construir la Parroquia, que se terminó rápidamente, tanto la Iglesia como las aulas de atrás. Lo primero que el Padre Baccioli hizo edificar, fue la parte de arriba de las aulas ya construidas, luego compró el terreno donde funciona el secundario y, con dinero que había recibido de Alemania, compró el terreno, en el que se edificó el jardín y la escuela primaria.

Se pusieron dos piedras fundamentales: La primera la colocó Mons. Raspanti, el día que se inauguraron las aulas. Después, Mons. Laguna colocó otra, cuando ya había sido hecha la estructura de cemento del Templo.

El terreno donde está el Jardín se usaba para que los chicos fueran a jugar.
Estaba ya en ese entonces, Hugo de Carlo, que durante muchos años fue el brazo derecho del Padre Baccioli, en todo lo que se refería a liturgia. Muchos niños se bautizaban y tomaban su primera comunión, y la escuela siguió creciendo.
En la época del Padre Mariani había un grupo de jóvenes que se reunían durante la semana en las distintas casas y que el sábado concurrían a la Parroquia. En poco tiempo, se fue organizando y se formó una Comunidad parroquial muy rica y activa.

Familias que se brindaron mucho,
porque sentían realmente la Parroquia
como la casa de todos
Con el P. Baccioli, se volvieron a armar grupos parroquiales animados por distintos laicos, entre ellos: La señora Belloni estaba con los grupos juveniles; Patricia y María Inés daban catequesis; en los grupos matrimoniales estaban Juan Dávila con la señora, Hugo De Carlo, Quique y Clara Casellas y muchos otros. Los Casella ya en 1972 eran activos en Barat, su hija Paula empieza aquí su escuela primaria, en 1975 entra el hijo menor al Jardín, trabajaron con el grupo de docentes, con Mabel Usandivaras y su esposo. Al poco tiempo, surgieron los grupos de reflexión para esposos, de los que participaban los matrimonios Visca, Colombo, Roberto e Inés Isola, los Belloni, los Touris , los Quersia, los Ruiz, los Quequeiro. Cada matrimonio se fue encargando de distintas actividades parroquiales: En liturgia y pastoral sacramental estaban los matrimonios Touris y Marchiori. Se ocupaba del despacho y culto el matrimonio Visca, mientras Pinzetta y Zuccotti, publicaban el Boletín.
En las tareas de construcción y mantenimiento estaban Carlos Jelen, Cesar Belloni. En Cáritas trabajó muy intensamente el Ing. Rossi con los Casella, Álvarez, Puente, Cilenti, Evangelina y Adela Esquerdo, ayudando a las familias necesitadas del Barrio San Pablo.
Coco Marcelini, acompañado por su esposa Haydee, que estaba en el Consejo, se encargaba de la administración de los fondos que se juntaban gracias a las rifas, kermesses y actividades varias. Con la prolijidad y la precisión de buen director de banco presentaba sus rendiciones de cuenta. Él fue, en esa época de construcción, el brazo derecho de Carlos Baccioli. Luego de su fallecimiento, y en reconocimiento de su gran dedicación a Barat, el P. Baccioli le dedicó un aula del Colegio.

Cuando hubo que hacer la vereda, el Ing. Jelen trajo una mezcladora y, en los fines de semana, todos los hombres trabajaban rompiendo cascotes y preparando mezcla. Cesar Belloni, por ejemplo, instaló todo el sistema eléctrico, entre otras cosas. Fueron varias las ocasiones en que los miembros de la comunidad se hicieron cargo de “duros” trabajos manuales.
También, la comunidad fue juntando piezas de bronce para poder hacer las campanas. ¡Se juntaron pilas de llaves! Carlos Longone se hizo cargo de la fundición.

Es importante recordar las actividades parroquiales de esos años, ya que se formó una comunidad muy activa y participativa, no sólo en lo material, sino también en lo espiritual. ¡Los sábados eran tantos los grupos que se reunían que el último que llegaba no tenía lugar! La reuniones de matrimonios antes mencionadas, fueron de mucha ayuda para todos; allí, se meditaba el Evangelio y se compartían los problemas familiares. Funcionaba un hermoso y numeroso grupo juvenil, que se reunía todos los sábados, organizaban charlas, retiros, meditaciones y lecturas. Había curso de Biblia, reuniones para novios, charlas pre- bautismales, y numerosas actividades y eventos culturales: Conciertos, cine-debates, exposición de libros, exposición de pintores de la zona. Pero lo que los "viejos" recuerdan con un cariño particular, son unas cenas comunitarias que se hacían en el patio, de las que participaban las familias. Cada "mamá" traía sus mejores platos y se compartía, se cantaba y se bailaba (¡hasta hacían bailar al P. Carlos!) en un clima de gran alegría y amistad. Al comienzo, era una comunidad chica en la que sus miembros trabajaron juntos , y eso cimentó la amistad.

Con el pasar de los años, la Parroquia fue cada vez más concurrida, la comunidad se agrandó mucho, había domingos en que en las Misas la gente era tanta que llenaba el templo y el patio. Con este crecimiento se fue diluyendo un poco esa relación estrecha de los primeros tiempos; pero, de hecho, la Parroquia siguió y sigue siendo punto de encuentro de los viejos y de los nuevos.

2002 - Padre Martín Bernal
Desde marzo del 2002, la comunidad cuenta con un nuevo Párroco, el P. Martín Bernal, quien, aunque a lo mejor muchos no lo saben, ¡También fue parte de la Parroquia en aquellos años, ya que era uno de los muchos jóvenes del Grupo Juvenil!
Desde que asumió, trabajó con mucho entusiasmo dando un fuerte impulso a la comunidad, renovó el interior del templo, retomó la publicación del boletín parroquial «La Puerta» y, a solo tres años de su llegada, gracias a su don de gente, se ha ganado el cariño de todos.
Así, la historia continúa hoy y continuará mañana, porque la comunidad sigue haciendo su propia historia.

 

Algunas preguntas al P. Baccioli


P. Cuándo te hiciste cargo de la parroquia?
R. En 1975, el P. Mariani se fue a Italia. De allí escribió a Mons. Raspanti para pedirle la perdida del estado clerical. Mons. Raspanti me pidió, entonces, que yo me quedara al frente de la Parroquia. El Superior general de la Congregación de los Oblatos de la Virgen María, a la que yo pertenecía, me dio permiso por tres años. En 1976, ayudados por distintas rifas de coches y, sobre todo, por el arquitecto Tito Gacio y por las familias Franco, Jellen, Belloni, Marcellini, Ondars, Touris, Colombo, Casella, Chirieleison, Gutiérrez y otras, comenzamos la construcción de la Iglesia Parroquial, la cual fue inaugurada por Mons. Raspanti el 9 de diciembre de 1979. En 1980 asumió Mons. Laguna, el cual, en su primer encuentro conmigo, me pidió que me encardinara a la Diócesis de Morón, trámite que él mismo realizó en Roma en junio de ese año.

P. ¿Cómo surgió la idea del fresco de Soldi?
R. En agosto de 1979 me conecté con el pintor Raúl Soldi, que yo había conocido en el año 1970 cuando nos entregaron un diploma, a mí como periodista y a él como pintor, para que pintara el fondo del altar de la iglesia, que todavía estaba en construcción. El 26 de agosto de 1976 Soldi vino a la Parroquia e ideó el dibujo: el homenaje a la juventud representada por unos ángeles que recuerdan a algunos jóvenes, de las familias Franco, Chirieleison, Binello, muertos en distintos accidentes, y la imagen de Sofía Barat con el fondo de su pueblo, Joigny, copiado de una postal. En este trabajo fue muy importante la cooperación de la familia Chirieleison que donó las cerámicas, ayudó al Sr. Soldi, y procesó el dibujo en los hornos de su taller. El dibujo fue inaugurado el 29 de mayo de 1983 con una gran fiesta.

P. ¿Quién era y qué hizo la Madre Beltrán?
R. La Madre Beltrán era una hermana de la Congregación del Sagrado Corazón, cuya fundadora fue justamente Santa Magdalena Sofía Barat, de allí el nombre de la Parroquia; fue desde siempre una gran "hincha" de Barat. En esos primeros años trabajó muchísimo con la comunidad dando catequesis, ayudando a las familias más necesitadas de la parroquia, participando de todas las actividades y brindándose de mil maneras.

P. ¿De qué manera creció el Colegio?
R. En 1981 compramos el terreno de al lado para construir el Secundario. En septiembre del mismo año abrimos la inscripción para el Secundario: dos divisiones en el turno mañana, con 50 chicos (25 varones y 25 mujeres) como máximo para cada división. Al examen de ingreso, en esa fecha se presentaron 64 alumnos de los cuales fueron seleccionados 50. En seguida comenzamos la construcción del edificio, y en marzo de 1982 comenzamos las clases. Unos años después se inauguraron también dos secciones para el turno tarde del secundario. Con la primera promoción de 1986, hicimos el viaje de egresados a Mendoza, y a partir de allí, siempre durante mi gestión al frente de Barat, a Brasil (Florianópolis y Camboriú); primero en micro, y después en avión.

P. ¿Cómo ves la Parroquia hoy?
R. Excelente. El P. Martín, a quien conozco muy bien porque fue alumno mío en cuarto y quinto año del secundario del Colegio San José de Morón, es una persona con muchas cualidades. Quiero simplemente destacar algunas: su capacidad intelectual, su capacidad para conducir, y su capacidad pastoral que se manifiesta, sobre todo, en el buen trato que tiene con la gente. Su gestión al frente de Barat ya es todo un éxito.

 

CELEBRACIÓN CENTRAL POR EL 40º ANIVERSARIO


El mes de diciembre fue un mes dedicado a los festejos por los 40 años de la Parroquia, que está puesta bajo la protección divina de Santa Magdalena Sofía Barat.

La jornada principal tuvo lugar el viernes 8 de diciembre, Fiesta de la Inmaculada Concepción. Por la mañana, en la Plaza de los Inmigrantes, se realizó un evento compartido con la Parroquia San Miguel Arcángel, las segundas comuniones solemnes de los niños y niñas que recibieron la primera comunión en la comunidad, y el cierre de la misión de las Misioneras de la Virgen.

Al anochecer, se llevó a cabo la Misa en conmemoración del 40º Aniversario de la Parroquia, celebrada por el antiguo Párroco, Padre Carlos Baccioli, quien entregó 26 años de su vida al servicio de la comunidad, y el Padre Martín Bernal.

El Padre Martín expresó que “Deseamos honrar con gratitud la vida y ministerio del P. Carlos. Los primeros que se reunían en un garaje junto al P. Mariani, seguramente lo hicieron porque tenían la certeza de que detrás de ellos vendrían quienes continuarían ese sueño, personas como el P. Baccioli.

40 años es toda una vida. Significan para nosotros miles de egresados de la Escuela, más de 7000 bautismos, más de 1500 bodas e innumerables vidas que celebraron la gracia de Dios hecha visible en los sacramentos. Todos hemos sido protagonistas y no como espectadores, todos de algún modo u otro, han hecho algo para consolidar ese sueño, antes mencionado”.

Fue emotiva la participación de los exalumnos de la primera promoción 1986, que egresaron de esta Casa hace ya 20 años, y muchos de las distintas promociones. “Que hoy estemos festejando los 40 años, se lo debemos en gran parte a la generosidad y a la hombría de bien de Carlos Baccioli”, afirmó el Padre Martín.

En su mensaje, el P. Baccioli mencionó tres etapas: La primera escrito por la Hermana Beltrán y el Padre Mariani.
A continuación, la segunda, en la que él fue el protagonista, y en la que se progresó gracias a la abnegación y sacrificio de la feligresía. Puntualizó distintos episodios en los que la providencia y la generosidad de miembros de la comunidad, permitieron continuar con las obras.
“Generosidad de gente que ha puesto su amor y dedicación para que esto fuera una realidad”, dijo el P. Baccioli, compartiendo que el tercer capitulo, lo está escribiendo el P. Martín. Le llamó la atención lo hermoso que acondicionó el Templo, su claridad y profundidad de conocimiento al hablar y, sobre todo, su buen trato con la gente, sin excluir a nadie.
“Hoy cumplo 44 años de mi primera misa, es el mejor regalo que me han dado”, concluyó al referirse al agasajo y convocatoria para presidir la celebración.

El martes 12 de diciembre, los niños y niñas del Jardín y la escuela primaria representaron un pesebre viviente y se realizó el sorteo final del bono contribución.

Y, como cierre de las actividades, el miércoles 13 y el jueves 14 de diciembre, se desarrolló una charla taller: “Comunicación Social y Evangelización de la Cultura”, a cargo del Padre Bernal y el equipo de comunicación social de la Diócesis de Morón.☺

Enero ~ Marzo de 2007