ENCUENTRO DEL PUEBLO DE DIOS 2006

La Diócesis hizo memoria, celebró y agradeció

En el marco del Año Jubilar Diocesano, más de 700 agentes pastorales se dieron cita junto a sus Pastores y al Obispo, Luis Guillermo Eichhorn, en las instalaciones del Colegio Marista San José, de Morón, para dialogar y contribuir a la celebración de la memoria de la Iglesia Diocesana, y acordar acciones que los renueven pastoralmente en la comunión y Misión.

El Encuentro, cuya organización estuvo a cargo del Delegado para la Educación, Pbro. José Antonio Demaría, se realizó el 21 de agosto, y contó con el aporte del Padre Eduardo González, de la Diócesis hermana de San Martín, del Pbro. Ariel Cónsoli, Delegado para la Historia Diocesana y del P. Juan José Cencig. El P. Osvaldo Nápoli, la Hermana Genoveva, la Hermana Nieves Mealla, del Instituto Sagrada Familia, junto a un grupo de laicos, compartieron distintos recuerdos y vivencias, que los han marcado en el corazón, en estos 50 años.

“La experiencia básica de este encuentro, es: la alegría porque el Señor está cerca, en nuestro corazón, en nuestros hermanos, en la comunidad parroquial y en la diocesana. Él nos habla por medio de su Palabra y quiere despertar en nosotros sentimientos de bondad y fidelidad hacia Él, a través de nuestro compromiso en la Iglesia y de nuestra actitud de caridad”, expresó Mons. Eichhorn al dar la bienvenida, preparando a la Asamblea para renovar sus promesas bautismales, su vocación de miembros de la Iglesia.

Hacer memoria; observar la realidad; un proyecto

Fue la propuesta del Padre Eduardo González, Delegado de Pastoral Social de la Diócesis de San Martín, quien siendo seminarista tuvo ocasión de presenciar cómo nacía la Diócesis y de conocer muy directamente a Mons. Raspanti.

El Sacerdote, que a lo largo de su ministerio siguió muy de cerca la historia de la Diócesis, sus actividades y procesos catequísticos, expresó:
“Se evangeliza desde la realidad. No se puede inventar una realidad linda, para que sea sencillo evangelizar. En la época de los primeros cristianos, todo era mucho más difícil. Hoy, por ejemplo, contamos con un sustrato de bautizados, que ellos no tenían.

Explicar el pasado, nos sirve para ver en qué línea nos estamos moviendo: Junto a la conquista por parte de los españoles, con sus luces y con sus sombras, llega el anuncio del Evangelio. Morón perteneció a la Arquidiócesis de Lima, antes del 1500; luego a la Diócesis de Chuquisaca; más tarde, hace 400 años, a la Diócesis de Buenos Aires; al comienzo del siglo XX, a la Arquidiócesis de la Plata. En el siglo XX, al separarse la Capital Federal del resto, los católicos del conurbano comienzan a identificarse con el Obispo de la Plata, realidad difícil, dado que sus límites llegaban hasta la Patagonia.
La Diócesis nace en 1957, pero en los barrios no pensamos mucho en la Diócesis, sino en la Parroquia o en la Capilla. Cada una tiene su historia.
Los primeros cristianos comenzaron a organizarse a partir del siglo III, por sectores denominados ‘Diócesis’. Estas son, entonces, las primeras formas de organización grande que tiene la Iglesia en el mundo. En cada una de ellas, un Papa (padre), que así se llamaba al Obispo, hasta el año 1000. Hoy término reservado al Obispo de Roma.
Con el correr del tiempo, surgen distintos pueblos dentro cada Diócesis y al verse la necesidad de espacios para celebrar la fe dentro de cada uno de ellos, se crearon las Parroquias. Como demostración de que dichas Parroquias estaban unidas a la Diócesis, cuando el Obispo partía el pan, un ministro tomaba un pedacito y lo llevaba hasta la Parroquia que celebraba más tarde, y lo entregaba de parte del Obispo, para que el Sacerdote lo colocara en el Cáliz.
Estamos celebrando las Bodas de Oro de la Diócesis, 50 años de cómo se organizo la Iglesia para anunciar a Jesús.

La realidad, la disgregación:

Morón tiene un pasado: los gobernadores, los procesos militares, la democracia, la creación de la Universidad....
Le toca celebrar sus 50 años después del 2000, luego de la gran crisis que vivió el país.
Todo el conurbano tiene realidades muy similares, lo primero que se advierte es una realidad de disgregación, de vínculos que se rompen.
Hace 20 años atrás, muy difícilmente se hablaba de que el vecino le robara la ropa, hoy la casa hay que cuidarla no sólo de los extraños, sino de los que están al lado. Para los que trabajábamos en barrios muy carenciados, era normal salir de ellos con toda naturalidad a las 9 de la noche, hoy hay que hacerlo a las 5 o 6 de la tarde, etc.. Todo esto genera división, que se nota en las Instituciones, como los partidos políticos, sindicatos, que se separan constantemente, en el centro de jubilados ...
Cuesta mucho el desarrollar vínculos y, si esto ocurre en los barrios, también va a ocurrir necesariamente, en la Diócesis.

Hacer vitrales con los vidrios rotos
La dificultad es la disgregación.
La idea del vitral: Hasta el 2000, teníamos una vidriera con vidrios de colores, vino la crisis y al pasar los que saqueaban los negocios, las rompen dejando vidrios rotos.
Soy muy amigo de dos vitralistas que me invitaron en una oportunidad a buscar vidrios a una demolición, porque allí, encontrarían trozos de vidrios de colores para sus vitrales. Yo no le di importancia a un redondel bordó, pero ellos sí, se alegraron porque les serviría si alguien les pedía un vitral del Sagrado Corazón.
En la demolición, era un vidrio roto, en el vitral sirve para el Sagrado Corazón. Si de los vidrios rotos hacemos vitrales, le damos a los trozos de vidrio, la posibilidad de lucirse.

¿Qué proceso debe realizar el trozo de vidrio para poder lucirse? Debe pertenecer al vitral, debe integrarse a él.
Al vitral se lo puede observar desde el interior del templo o desde afuera. Cuando se lo hace desde afuera, por ejemplo el rosetón del frente de la Basílica de Luján, se ve opaco, pero al entrar se observan las imágenes y sus colores.

Para poder ver lo hermoso del vitral, hay que estar adentro. Sea el vidrio, o sea el que mira, tienen que pertenecer, tienen que tener pertenencia, deben formar parte. El vitral forma parte en el conjunto; la persona forma parte para verlo, entrando.
Por lo tanto, si la realidad nos dice que los vínculos están rotos, el proyecto de Jesús nos dice: Pertenecer.

¿Qué es la pertenencia a la Diócesis?
Primer punto: Para pertenecer se necesita lo que se denomina Pastoral Orgánica, que quiere funcionar como un único órgano. Como el cuerpo humano, cuyos órganos están tan conectados, que funcionan constantemente durante todo el día, y basta que uno tenga dificultades, para que afecte a todo el resto.
La pastoral orgánica supone que hay una realidad que hace que el cuerpo que llamamos Diócesis tenga vida. La tiene por el Espíritu Santo. El objeto de nuestra Fe es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Todo lo demás es consecuencia. “Creo en el Espíritu Santo que se hace presente en la Iglesia”, decía Santo Tomás. Si hoy festejamos estos 50 años, es porque festejamos los miles de años que el Espíritu Santo está presente, esta es la clave.
Segundo: El Espíritu Santo nos llama a ser bautizados, hijos de Dios. Dios es nuestro Padre, nosotros sus hijos, por lo tanto hermanos entre nosotros y hermanos de Jesús. Esta pertenencia la vivimos en comunidades. Festejamos que hace cincuenta años, un sector del Pueblo de Dios, se constituyó con un Papa (Padre Obispo), y que él es la garantía de que aquello que recibieron los apóstoles en aquel entonces, llegue hasta hoy.
Que el Obispo sea sucesor de los Apóstoles, no es que sea santo o no se pueda equivocar, sino que hay una realidad que va más allá de lo que vemos en él. Debe ser garantía del proyecto de Jesús: Que todos vivamos como hijos e hijas de Dios en el lugar que nos toca.

El proyecto, la evangelización
La Evangelización se tiene que hacer presente en todos los ambientes donde nos toca vivir. La mayoría de los laicos están llamados a hacer presente el Evangelio en lo cotidiano, algunos, llamados agentes pastorales, están llamados a organizar las comunidades.
El proyecto de acá a 50 años para la Diócesis de Morón va a ser: Que la cultura que nace en el conurbano, con sus realidades buenas y dolorosas, reciba el mensaje de Jesús.
Hacer memoria de estos últimos cincuenta años y del tiempo de Jesús hasta hoy, es también hacer realidad en este mundo Diocesano, que no solamente pertenecemos a la Diócesis, sino también al Reino de Dios. Dios es nuestro Padre.

 

¿Por qué conocer la historia de alguien o de alguna institución, comunidad?


Por la tarde, el P. Ariel Cónsoli compartió algunos hechos de la Historia de la Iglesia Diocesana, que muestran la fidelidad de Dios, su amor por las personas concretas que forman la Iglesia en Morón, y de todos aquellos que están llamados a que la integren:


¿La Iglesia tiene historia?
“Sí, ya que “El Verbo de Dios, que estaba junto al Padre, y es Dios, se hizo carne y plantó su Carpa del Encuentro entre nosotros” (Cfr. Jn I, 1 y ss).
Dios se hizo historia, se encarnó y comparte nuestra historia, por tanto su Iglesia tiene historia, vive en el ‘mar de la historia’, y nosotros somos, junto con Cristo, los protagonistas de esta historia de la Iglesia Diocesana, siempre y cuando nos encarnemos en la realidad concreta de la gente que vive en los barrios y Ciudades, que constituyen nuestra Diócesis. Es necesario encarnarnos cada uno, cada comunidad, parroquia, capilla, orden o congregación religiosa, instituciones, asociaciones de fieles laicos, en la Diócesis, para poder escribir con Cristo la historia que Él quiere para esta, su Iglesia en Morón”.

La zona oeste antes de 1580, era habitada por aborígenes nómades que recorrían la zona.
Cerca de 1580, va surgiendo un caserío, gracias a un puesto de guardia o fortín para proteger a la Ciudad de La Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Los Buenos Aires (la actual Capital Federal o Ciudad autónoma de Bs. As.).
Lo que hoy se conoce por Av. Gaona, en aquel tiempo se convirtió en el camino real, y lo que actualmente es la Catedral, la plaza San Martín y la Intendencia, era una posta, por ser el terreno más alto de toda la zona. Aquí, los españoles levantan una Capilla en honor de la Inmaculada. Por la devoción de los viajeros que pasan por la posta de Morón, a la Madre de Dios la llaman: ‘La Inmaculada del Buen Viaje’ (advocación original de Morón).
En 1730 fue creada la Parroquia de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje. Sus límites se extendían desde el barrio de Caballito, hasta el río Salado.
El cura párroco de Morón y los parroquianos ayudan a expulsar a los ingleses que invadieron en 1806 y 1807. El templo sirvió como hospital y de refugio para el Obispo.
El actual Templo Parroquial se inauguró el 21 de abril de 1871 y el 14 de agosto de 1945, se lo dedicó, o consagró.
El 8 de diciembre de 1947, fue coronada la Santa Imagen de la Virgen del Buen Viaje (la coronación episcopal) y se restituye la devoción original a la Inmaculada del Pueblo de Morón: La Señora del Buen Viaje.

La Diócesis de Morón
11 de febrero de 1957, junto a otras Diócesis, es creada por el Papa Pío XII, la Iglesia particular Diócesis de Morón.
Su primer Obispo, un Sacerdote Salesiano, Mons. Miguel Raspanti, llegó a la Diócesis y entró a su Catedral, el 30 de junio del mismo año.
Su escudo episcopal muestra un plan pastoral que cumple con lo que necesita la nueva Iglesia Particular: Hay que responder a dos grandes necesidades del grueso del pueblo de la extensa Diócesis, por eso se identifica con un breve lema de total vigencia hoy día: PAN Y CATECISMO, que pone en práctica: Creación de la Casa de la Catequesis y de la Casa de la Caridad.
Morón llega a ser Iglesia pionera en la Catequesis de todo el País, que además, gracias a la Hna. Gabriela, la Hna. Genoveva, y laicos, también es pionera en la Catequesis de los entonces llamados Chicos diferenciados o con cierta discapacidad mental.

Morón, Iglesia en estado de Misión: distintas misiones barriales. Se destaca la Gran Misión de 1960.
Misiones en Villas de emer-gencia. Urge formar comunidades para que se multipliquen las capillas, para que se acreciente la presencia de la Iglesia.
Es un tiempo de creación de Parroquias, fundación de Capillas y Centros Catequísticos, para que la gente los tenga cerca.
La Acción Social comienza a organizarse, desde CÁRITAS.
Se observa un gran problema: Faltan sacerdotes.

Un nuevo Obispo
En 1980, el 22 de marzo, asume el gobierno y la responsabilidad pastoral, el nuevo y segundo Obispo de Morón: Mons. Justo Oscar Laguna, Sacerdote del Clero Secular. Su ministerio sacerdotal se inició en la Arquidiócesis de Buenos Aires. Luego ayudó en la organización en los tiempos fundacionales de la Diócesis de San Isidro, Iglesia hermana, ya que fue creada el 11 de febrero de 1957. Ya tenía algunos años de Obispo, ya que fue Auxiliar del primer Obispo de San Isidro.

Su escudo de Obispo también deja ver un proyecto pastoral y un estilo, que marcan continuidad y novedad, como es lógico. El color rojo: la caridad; está presente María; el color negro: la red, hay que pescar y salvar hombres, evangelizarlos.

Continuidad: Multiplicar la presencia de la Iglesia, gran devoción a la Virgen, difundir la devoción a la Virgen Fundadora de la Iglesia de Morón, desde tanto tiempo (desde el 1640 aproximadamente), la Inmaculada concepción del Buen Viaje.

Novedoso para el Pueblo de Dios en Morón:
El intento y esfuerzo de la evangelización y la pastoral por sectores, por realidades específicas: Crea Las Vicarías Episcopales.
Un estilo, el diálogo; por eso se abre al diálogo con todos y alienta las Misiones en toda la Diócesis.
El diálogo se da, sobre todo, con lo hermanos de otras Iglesias Cristianas y con nuestros hermanos mayores: Los Judíos. Morón vive el dar pasos importantes en encuentros ecuménicos, interreligiosos, REZAR, NO SÓLO JUNTOS, lo que es más importante: BUSCANDO LO QUE NOS UNE (Comunión).

Prioridad de prioridades: El Seminario, como anunció ni bien llegó. El grueso del Pueblo de Dios tiene falta de Sacerdotes. Hay que ayudar a todo el Pueblo de Dios, a tomar conciencia que el Seminario es el Corazón de la Diócesis, y las vocaciones sacerdotales son la respuesta a una Iglesia que ora, a comunidades orantes. Se lanza la campaña de oración por las Vocaciones, se inicia con el compromiso del rezo de un Rosario por día, rogando porque Dios nos bendiga con todas las Vocaciones que esta Iglesia necesita. Se crea el Instituto de Teología, en el Seminario.

Abre las puertas a un método catequístico poco conocido en nuestra Diócesis: ‘La Catequesis Familiar’.

Morón se suma al Proyecto Compartir, aunque la Iglesia en Morón se adelantó y, en alguna medida, es pionera de tan buena iniciativa de nuestros Obispos. Años antes que se presentara este proyecto, Mons. Justo Oscar aprueba la propuesta de uno de los sacerdotes de nuestra Diócesis: ‘La Colecta CALDIM’, el más por menos diocesano, para que todas las comunidades compartan. La Diócesis en y desde la realidad de todas sus comunidades: parroquias, capillas, escuelas, profesorados, vicarías, casas religiosas... quiere compartir para que, al igual que la primera comunidad cristiana, nadie sufra necesidad. Lo nuestro, lo de los discípulos de Cristo, es compartir, no competir.

Continúa una realidad que Mons. Raspanti inicia pocos meses antes de terminar su servicio en Morón: El Diaconado Permanente, a lo que hay que sumar, una Iglesia servicial, ministerial: Crea la Escuela de Ministerios para que no falte la formación necesaria para servir mejor desde las comunidades.

A Mons. Raspanti le quedó un sueño por cumplir: ‘La Misión del Santo Rosario’, que Mons. Laguna, como obsequio para el primer Obispo Moronense, realizó en 1982.

Conclusión
Si se desea apreciar la síntesis perfecta de la historia de la Iglesia de Morón, hay que observar el frente de la Catedral. Allí, hay un frontis triangular. en el medio, la Virgen del Buen Viaje; a sus pies, el Obispo que le presenta la Catedral (antes de ayer, Raspanti; ayer, Laguna; hoy, Eichhorn). Le presenta su Iglesia Diocesana a la Madre que la Fundó (Ella es la fundadora de Morón, decía el P. Juan Presas). Se representa toda la realidad de Morón (no están los shopings) las fábricas, los obreros, los sacerdotes, las religiosas, los laicos, las espigas de trigo y los paisanos arrodillados (a Cristo por María)”.

 

El alma de la Iglesia de Morón canta llena de alegría, porque el Señor ha hecho y hace maravillas

Mensaje de Mons. Luis Guillermo Eichhorn, durante la Misa de clausura:

“He gozado este día junto con ustedes sintiendo esto que acontece entre nosotros, somos ‘Iglesia’ que hace memoria, celebra y agradece. Hemos hecho memoria de cómo el Señor ha hecho maravillas en nosotros. Recordar, significa volver a traer al corazón y reconocer con agradecimiento todas esas manifestaciones de un amor del Padre que, a través de tantas acciones apostólicas, de Obispos, Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y laicos, se ha ido manifestando. Esto es hermoso, siento emoción por esto. Estamos reviviendo lo que San Pablo les dice a los cristianos de Corinto, es como si se dijera: La Carta de San Pablo a los cristianos de Morón:
‘Llegue a ustedes la gracia y la paz que procede de Dios nuestro Padre, el Señor Jesucristo. No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que Él les ha concedido en Cristo Jesús, han sido colmados con toda clase de riquezas: las de la Palabra, las del conocimiento...’.

La gracia de Dios se ha hecho presente en esta Iglesia, que en su historia porque es humana, también es pecadora. Una historia con luces y sombras, pero que, sin embargo, con alegría reconoce esta presencia de Dios, esta acción de Dios. Cómo el Señor ha ido tocando corazones, moviendo voluntades, iluminando, santificando”, señaló el Sr. Obispo, y mirando los testimonios de cómo empezaron la Capillita, la Parroquia, le dijo: “¡Cuántas horas de entrega, de amor, cuánta vivencia y presencia de Jesús, cuánta acción del Espíritu, a través de cosas tan sencillas, tan cotidianas! ¡Es para dar gracias! Por eso, nosotros recordamos todo lo vivido por la Diócesis y queremos celebrarlo. Lo que significa mirar con alegría esta presencia tan especial del Señor con nosotros. No podemos ser una Iglesia triste, pesimista, tenemos que ser una Iglesia llena de alegría, que se siente elegida por Dios, que se siente llena de gracia, bendecida, favorecida por el Señor, que se siente enviada por Él.

Por eso, recordamos, celebramos y, en esta Eucaristía, queremos agradecer al Señor. Darle gracias como lo hizo María, y con su canto de alabanza: ‘Mi alma canta la grandeza del Señor porque hizo en mí maravillas’; cómo no poder decir nosotros lo mismo. El alma de la Iglesia de Morón canta llena de alegría, porque el Señor ha hecho y hace maravillas”.

El Obispo de Morón animó a su grey a que “llenos de gozo y amor, celebremos esta Eucaristía, para que este Año Jubilar que estamos celebrando, nos renueve en nuestra vida de fe; nos llene de vida nueva, que se expresa en comunión y misión, que nos impulse a dar testimonio de un Dios que es amor, a anunciar a un Jesús que está con nosotros y que sigue entrando en nuestros corazones, sigue salvando, sanando; Iglesia en la cual el Espíritu Santo está soplando fuerte.
Que el Espíritu mueva nuestros corazones, nos empuje y llene de entusiasmo para comenzar un trabajo evangelizador, catequístico, misionero, para que lleguemos a todos los hombres llevándoles el mensaje del Evangelio”.

Mons. Luis Guillermo pidió a Dios que derrame su Espíritu en los corazones de los moronenses, para que los impulse con mayor fidelidad a la misión que el Señor les encomienda: “Para realizar con ¡más ganas! nuestra labor apostólica, unidos con los demás, como tomándonos de la mano todos juntos y, cuando alguien se queda, ayudarnos a caminar. ¡Ahora es el momento de tomarnos de la mano y comenzar a caminar todos juntos! sabiendo que en la marcha hubo muchos pisotones, nos tropezamos, nos salieron ampollas en los pies, pero qué lindo cuando llegamos... nos olvidamos de esos dolores, porque estamos junto al Señor”.

Concluyendo expresó: “En todo este camino nos acompaña la Madre del Buen Viaje, Ella nunca nos dejó y siempre está con nosotros. Nos dice: ‘Fuerza, no se desanimen, hay que llegar’. Que Ella nos ayude a vivir el Año Jubilar, con el espíritu de ronovarnos, para trabajar con mayor entusiasmo, porque el Señor está con nosotros”.☺

Julio ~ Agosto de 2006


70 NMR:
Estamos llamados a trabajar con tenacidad, en nuestra Diócesis de para que el único programa del Evangelio y del proyecto de Dios, sean el centro de la vida de la comunidad eclesial. El centro del proyecto es evangelizar y extender el Reino. Hacer presente el Reino de Dios, en el mundo en que nos toca vivir.