Junio de 2006 / Octubre de 2007 “Jubileo Diocesano”

Editorial

Mons. Eichhorn convoca a la celebración del Jubileo Diocesano

Queridos hermanos:
El año 2007 celebraremos el 50º Aniversario del comienzo de nuestro peregrinar como Iglesia diocesana en Morón. Creada por el Papa Pío XII el 11 de febrero de 1957, por la Bula "Quandoquidem Adoranda", empezó su vida como Diócesis al asumir como primer Obispo Monseñor Miguel Raspanti, el 30 de junio del mismo año.

A partir de este momento comienza a desarrollarse una historia rica en acontecimientos, realizaciones y, sobre todo, de personas, laicos, sacerdotes y religiosas, que movidos por el Espíritu Santo y su amor a la Iglesia, entregaron su vida, esfuerzos, ideales, a la construcción de esta Iglesia Particular.

No es este el momento de narrar esta fecunda historia, pero sí el de dejar que nuestro corazón haga suyas las palabras del Salmo: "¡Demos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor" (S. 136,1). Sí: gracias al Señor que manifestó su amor eligiéndonos, llamándonos, haciendo realidad su alianza de amor, estando siempre con nosotros.

A cincuenta años de aquel hecho histórico, hoy nosotros queremos celebrar con alegría y corazón agradecido.

Queremos renovar nuestro amor y fidelidad a este llamado del Señor.

Por esto, invito a todo el pueblo de Dios en esta Iglesia de Morón, a celebrar un Año Jubilar. Este Año Jubilar comenzará el 17 de junio próximo, con la celebración del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo: especialmente invito a participar en este lanzamiento del Año Jubilar a todos los agentes pastorales de la Diócesis. La celebración jubilar culminará el 5 de Octubre de 2007, en la celebración de nuestra fiesta patronal de la Purísima Concepción del Buen Viaje. He solicitado a la Santa Sede las Indulgencias Plenarias para estos dos eventos; si se nos otorga este pedido, podremos alcanzar allí esta gracia del Señor.

¿Cuál es el sentido y el espíritu que debe animar esta celebración?
Recordemos aquellas palabras de Jesús: "Con el mismo amor con que el Padre me amó, así los he amado yo. Permanezcan en mi amor" (Jn. 15, 9); queremos en este Año Jubilar experimentar nuevamente el amor fiel de Dios hacia nosotros, afianzar nuestro amor al Señor, nuestra unión con Él. Queremos vivir esta comunión como Iglesia: somos el Pueblo de Dios que peregrina en Morón, su Cuerpo, su Familia, su Iglesia, y desde esta profunda experiencia de unidad, escuchar con espíritu abierto el encargo del Señor: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación" (Mc. 16, 15).

“Comunión y misión” son las dos ideas centrales con las que inicié mi pastoreo en esta Diócesis y es éste el fruto que deseo para este Jubileo: renovarnos profundamente, en cada una de nuestras comunidades, en el espíritu de una Iglesia fraterna que encarna la comunión haciéndose, así, un signo ante todos los hombres, y anunciando con entusiasmo y renovado ardor, la tarea evangelizadora que el Señor nos encomendó y pide especialmente en estos tiempos por medio de los pastores de la Iglesia. Parroquias, comunidades, escuelas y colegios, grupos, instituciones, movimientos, etc., todos viviendo este espíritu de unidad y asumiendo la misión como tarea prioritaria.
Este Año Jubilar es entonces, primariamente celebrativo, pues nos encontraremos con alegría para expresar nuestras alabanzas y acción de gracias al Señor, renovando nuestro compromiso eclesial.
Es tiempo de hacer memoria, recordando lo que el Señor ha hecho a través de tantos hermanos, sacerdotes, diáconos, religiosas/os, laicos/as, en nuestra tierra moronense.
Pero es también un proceso espiritual, catequístico y misionero. Desde la contemplación del rostro de Cristo, reafirmar nuestra pertenencia a la Iglesia diocesana, profundizando nuestro conocimiento sobre ella y buscando una auténtica renovación en pos de la pastoral orgánica de la Diócesis.
Un Año Jubilar es oportunidad de reconciliación y de encuentro, recordando aquello de San Pablo: "Perdónense si alguien tiene queja contra otro; el Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo" (Col. 3, 13), para que así sea encuentro entre nosotros para afianzar la comunión; con nuestros hermanos de otras iglesias, para rezar juntos y construir la unidad; con las instituciones civiles, en un diálogo fecundo que ayude al bien común de la sociedad; y especialmente con nuestras Diócesis hermanas, que han nacido de la nuestra: Diócesis de San Martín, Diócesis de San Justo y Diócesis de Merlo-Moreno, a las que invitamos a unirse a nuestro festejo.
Quiero que todos en la Diócesis se sientan llamados e involucrados en esta celebración y en este proceso que hemos de desarrollar. En un documento anexo expongo diversas sugerencias pastorales para iniciar y caminar durante este año.
La convocatoria es para todos. En especial invito a los diversos agentes pastorales -catequistas, misioneros, Cáritas, ministros, encargados de liturgia, docentes de escuelas y colegios católicos, etc.- de la diócesis y de cada una de nuestras comunidades, que en cada decanato y parroquia viven con pasión su vida cristiana y eclesial: ellos serán protagonistas fundamentales en todo lo relativo al Año Jubilar.
Llamo también con amor, entusiasmo y una gran esperanza, a todos los jóvenes. Si queremos renovar nuestra Iglesia diocesana, tenemos que hacer un lugar especial a aquellos que son quienes, con el ejemplo de su alegría y generosa entrega, nos darán nuevo empuje y ardor en este Año de Gracias.
En las manos de María Santísima, Nuestra Señora del Buen Viaje, pongo esta celebración jubilar, seguro que Ella nos alcanzará del Señor abundantes bendiciones y gracias, y nos alentará a que nos lancemos hacia el futuro con fe firme, esperanza gozosa y mucho amor.
Que Dios los bendiga.

Luis Guillermo Eichhorn
Obispo de Morón

Nuestra Diócesis

CELEBRACIÓN DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE JESÚS

La Diócesis comenzó a vivir su Fiesta Jubilar

Con motivo del 50º aniversario de creación de la Diócesis de Morón, en junio de 2007, Mons. Luis Guillermo Eichhorn convocó a vivir el Jubileo Diocesano.

El mismo será todo un proceso de catequesis, de espiritualidad, de trabajo en las parroquias, de celebraciones de cada área pastoral, de hacer memoria, de misión, de encuentro y reconciliación.

En este tiempo, los moronenses se disponen con alegría y amor, a dar gracias al Señor por la historia de la vida cristiana en la Diócesis, y a tomar fuerzas para comenzar con más entusiasmo y ardor, la misión de evangelizar.

La Fiesta Jubilar, que comenzó con una multitudinaria celebración de Corpus Christi, el 17 de junio, finalizará el 5 de octubre de 2007, en la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción del Buen Viaje, Patrona de la Diócesis.

Comunión y Misión

Homilía del Sr. Obispo, Mons. Luis Guillermo Eichhorn, durante la celebración diocesana de Corpus Christi.

Celebrando esta Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesús, iniciamos nuestro Año Jubilar, por cumplir nuestra Diócesis, el próximo año, el 50º Aniversario de su creación.

Lo primero es la Eucaristía. El gran don de Dios. Sacramento (signo eficaz) de salvación, misterio de presencia, alianza y comunión. La Eucaristía hace y manifiesta a la Iglesia y hoy, concretamente, a nuestra Iglesia particular de Morón.

Es todo un signo: todas las comunidades, muchísimos fieles en torno al Obispo, sucesor de los Apóstoles, y a su presbiterio, dando gracias al Señor por estar con nosotros y por hacernos Iglesia, familia, pueblo, cuerpo de Cristo, aquí en estas tierras moronenses.

Queremos hoy renovar, como el pueblo Hebreo con Moisés, nuestra Alianza con el Señor. Queremos en verdad ser su Pueblo, queremos ser Iglesia diocesana, casa y escuela de comunión. Y esto lo seremos especialmente participando de este misterio de comunión que es la Eucaristía.

Todo esto significa un pacto de fidelidad. Fiel es Dios que nos ha elegido, nos ama y se entrega por nosotros en esta Cena del Señor; fieles queremos ser nosotros cumpliendo el mandamiento de Cristo: ámense unos a otros, como yo los he amado, y aquel otro: vayan y anuncien el evangelio a todos los hombres, haciéndolos mis discípulos.

Comunión y misión: dos palabras que sintetizan nuestro compromiso, dos palabras que son dos desafíos, dos caminos, que queremos recorrer juntos, desde este compartir el Cuerpo de Cristo en esta fiesta del Corpus Christi.

La Eucaristía es fuente de la vida y de la actividad de la Iglesia. Por esto es que he convocado de manera especial a esta fiesta a los agentes pastorales de nuestras comunidades. Nada podemos hacer sin Jesús, y a Jesús lo encontramos aquí, en esta celebración, en su Palabra y en su Cuerpo y Sangre que se entregan por nosotros. Dios ha hecho su morada entre nosotros, y no en una tienda de campaña, sino en el mismísimo Cuerpo de Cristo, en la Eucaristía, en la Iglesia que es su Cuerpo místico.

Esto nos lleva al primer compromiso: si queremos ser fieles al Señor, debemos asumir con decisión la tarea de cultivar una auténtica espiritualidad de comunión. Es decir, vivir unidos, en comunión con el Padre, por el Hijo en el Espíritu Santo. Comunión entre nosotros muy profunda, enraizada en Dios mismo, que es familia, comunión de amor.
Esto significa asumir el mandamiento del amor mutuo como estilo de vida propio en nuestras comunidades: por lo tanto, respeto por cada uno, atención, fraternidad y amistad compartidas, reconciliación sincera, solidaridad y participación responsables: son metas y frutos propios de la participación en la Eucaristía y de la celebración de un Año Jubilar.

Si no asumimos el esfuerzo concreto de amarnos así, como el Señor lo hizo y hace con nosotros, nunca podremos hablar de una Iglesia casa y escuela de comunión.

Si queremos que esta vida y espiritualidad de comunión no quede en meras palabras, deberemos concretarlas en nuestras prácticas y estructuras pastorales, que nos ayudarán a comunicarnos, a colaborar, a trabajar juntos, siempre en comunión y participación, asumiendo la corresponsabilidad propia de todo bautizado en la vida y actividad de la Iglesia.

Así, nuestra pastoral será expresión orgánica de nuestro ser Iglesia-comunión, que ha asumido con verdadero ardor y pasión la tarea encomendada por Jesús: Vayan, anuncien el Evangelio, hagan que todos sean mis discípulos.
Esta es la otra vertiente que mana de la Eucaristía: la misión.
Una Iglesia comunión para la misión. La tarea más urgente y necesaria hoy es la nueva evangelización, en un mundo en el que se intenta borrar a Dios, prescindir de Él, construir el mundo a espaldas de Él, como aquella vez en Babel.
Llevar la Palabra de Vida a todos los hombres, para que creyendo en Cristo, tengan vida en Él, que es camino, verdad y vida.

Atendiendo especialmente a nuestros hermanos más pobres, los necesitados, marginados, los que sufren cualquier tipo de dolencia. A ellos debemos atender preferencialmente, tender a ellos una mano solidaria, y una Palabra evangelizadora. Hemos de lograr que ellos, los pobres, se sientan en la Iglesia como en su casa, como nos decía Juan Pablo II.

Y llegar a todos. Todo hombre, cualquiera sea su situación, es evangelizable. Empezar ya, con nosotros mismos (evangelizados para evangelizar, como nos decía Pablo VI). Anuncio kerigmático, catequesis de iniciación para adultos, niños y jóvenes, en estilo catecumenal: la Iglesia ya nos ha marcado la ruta; ¡Salgamos a caminar!

Una nueva evangelización, para una Iglesia renovada por la Palabra y por la Eucaristía. Una Iglesia que se siente desde esta celebración, que se continúa y se prolonga en la vida diaria, signo de comunión y constructora de comunión, para que los hombres vivan una sociedad más humana, más fraterna, más unida en pos del bien común.

Comunión y misión:
dos palabra llenas de contenido, que nos llevan a empezar este camino Jubilar, el cual será, si somos fieles, momento de acción de gracias, de recuerdo y memoria, de toma de conciencia de nuestra identidad y pertenencia a la Iglesia diocesana, y sobre todo, de renovación profunda en nuestra vida cristiana y eclesial.

Que Jesús Eucaristía no dé la fuerza para vivir en comunión y asumir la misión. Que María Santísima, nuestra Madre del Buen Viaje nos acompañe en el camino de la escucha de la Palabra, de la fidelidad a ella, de la entrega al Señor sin límites.
Que así sea.

Mayo ~ Junio de 2006