“Oh, María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a Ti”

Parroquia Medalla Milagrosa, de Villa Tesei
Fiestas Patronales 2004

¡Una gran noticia!

Creación del Santuario de la Medalla Milagrosa

Es el primer Santuario que se crea en la Diócesis de Morón. Es un reconocimiento a tantas personas que han trabajado a lo largo de los 47 años de vida pastoral de la Parroquia.

Mientras en las localidades vecinas llovía, Hurlingham tuvo una providencial tarde de sol, que acompañó uno de los últimos gestos de Monseñor Justo Oscar Laguna como Obispo de Morón. Fue su inspiración y voluntad, apoyado por el Vicario General, Mons. Santiago Olivera y otros que fueron consultados. El acto tuvo lugar el 27 de noviembre, día en que la comunidad de la Medalla Milagrosa, de Villa Tesei, celebró sus Fiestas Patronales.

Luego de haber estudiado minuciosamente la historia de la comunidad y su misión permanente, motivó esta decisión la afluencia de fieles que acuden diariamente a visitar a la Virgen de la Medalla Milagrosa; el número creciente de personas, que por diversas razones pasan por allí; el fácil acceso de peregrinos de toda la Diócesis a la Iglesia Parroquial, y el que su presencia pueda enriquecer y dinamizar la religiosidad de los fieles, aumentando la devoción mariana.

El Párroco, P. José Luis Guglielmo, ha sido designado como su Rector. El Sr. Obispo destacó de él su trabajo y el entusiasmo al enterarse de la decisión.

Un Santuario es un lugar sagrado, donde se rinde culto a Dios y se atienden las necesidades espirituales de los peregrinos. La característica específica de los Santuarios, es que acuden a ellos los fieles cristianos en peregrinación, atraídos por un motivo concreto de piedad. Sólo la autoridad competente, en este caso el Obispo, aprueba y concede el reconocimiento de cada Santuario, si nada obsta la fe y la vida de la misma Iglesia.

“Es mi intención que este santuario llegue a ser un lugar para que los fieles profundicen su fe y brinde oportunidades para una nueva evangelización, y que contribuya para promover 1a religiosidad popular, rica en valores, llevándola a una conciencia de fe más madura.

Pido con fuerza a su Rector, que desarrolle una adecuada catequesis a los fieles que peregrinan a él, solicitando la colaboración ministerial de Sacerdotes, religiosos y laicos, principalmente de catequistas, para llevar a cabo tan importante tarea”, subrayó el Sr. Obispo en el Decreto de Creación.

La lectura elegida para la Solemne Eucaristía, a la que asistieron numerosos sacerdotes, Religiosos, Diáconos, autoridades y fieles de toda la Diócesis, fue “Las Bodas de Caná”, en la que la fe de María hace que Jesús realice el primer milagro, para aumentar la fe de los discípulos.

“Hoy oficializamos la creación del Santuario, pero en realidad éste ya existía. El antiguo Párroco comentaba que todos los días, durante el horario en que la Iglesia Parroquial está abierta, acuden feligreses y devotos de la Medalla Milagrosa” , aclaró Mons. Laguna, y relató la historia de la aparición, describiendo las condiciones de Santa Catalina Labouré: “Un día como hoy en el año 1830 -también en víspera del primer domingo de adviento- la Virgen se apareció a Santa Catalina, en París. Ella era la hija novena de un matrimonio de campesinos. Su hermana mayor entró al Convento de las Vicentinas, y Catalina, que tenía gran habilidad para los oficios del campo, también pidió entrar, pero el padre se lo impidió, porque no quería perderla. Recién en la tercera oportunidad y pasados varios años, le dio la autorización.

Quedó huérfana de madre a los 8 años y era semianalfabeta. Nunca fue al colegio. De ella decía su maestra de novicias, que tenía buena voluntad y era muy trabajadora, pero que no hay ningún elemento para discernir en ella nada extraordinario. Dios elige lo común . Él sabe lo que hace. No siempre estuvo en el Convento, la envían a la Rue du Bac, una Capilla de las más vulgares. Hoy, en su altar, está la Medalla Milagrosa y la imagen de la Virgen. También está María Luisa de Marillach, quien fundó La Compañía de las Religiosas de las Hijas de le Caridad, y al otro lado está el corazón incorrupto de San Vicente de Paúl. También está el sillón donde se sentó María en una de las apariciones: La noche del 18 de julio de 1830, Santa Catalina oyó que la llamaban: "Sor Labouré, sor Labouré!, Despertó y miró hacia e1 lado de donde venía la voz, vio a un niño vestido de blanco de unos 5 años que le decía: "Venga a la Capilla". Se levantó y lo siguió: Sentada en un sillón, junto al altar estaba la Virgen. Catalina, en su primera reacción, dudó que fuera Ella; pero e1 niño dijo: "Esta es la Santa Virgen". Las luces estaban prendidas y el Templo resplandecía. Entonces la observó mejor y dio un salto hacia Ella, arrodillándose a sus pies y poniendo las manos sobre sus rodillas. Al tiempo, cuando le dieron a cada Religiosa un pedazo de un roquete de San Vicente de Paúl, ella comió una parte, implorando ver a María una vez más.

Entonces tuvo lugar la aparición más famosa, la del 27 de noviembre de 1830. Estando por la noche en la Capilla, de pronto vio que la Santísima Virgen se le apareció totalmente resplandeciente, derramando de sus manos, hermosos rayos de luz hacia la tierra. Le encomendó que hiciera una imagen de Ella así como se le había aparecido y que mandara a hacer una medalla que tuviera las iniciales de la Virgen María, y una cruz, con esta frase "Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti" . Además, les prometió ayudas muy especiales para quienes lleven esta medalla y recen esa oración.

A pedido de la Virgen, Catalina le contó sólo a su confesor, e1 Padre Aladel, que con gran prudencia supo aconsejarla y guiarla. Cuando el caso llegó al Arzobispo de París, este le dio permiso para que hiciera las medallas, entonces empezaron los milagros.

En 1842, el rico judío Alfonso de Ratisbona, fue hospedado muy amablemente por una familia católica en Roma, la cual como único pago de sus muchas atenciones, le pidió que llevara por un tiempo al cuello la medalla de la Virgen Milagrosa. Él aceptó esto como un detalle de cariño hacia sus amigos, fue a visitar como turista el Templo, y allí, de pronto, frente a un altar de Nuestra Señora, vio que se le aparecía la Virgen Santísima y le sonreía. Con esto le bastó para convertirse al catolicismo y dedicar todo el resto de su vida a propagar la religión católica y la devoción a la Madre de Dios, entre los judíos, junto con su hermano. Esta admirable conversión fue conocida y admirada en todo el mundo, y sirvió para que esta devoción mariana se extendiera por todo el mundo.

En 1947, el Santo Padre Pío XII declaró Santa a Catalina Lebouré, y con esa declaración quedó también confirmado lo que ella contó acerca de las apariciones de la Virgen”.

En la oración colecta se oró por Mons. Laguna, para que el Señor premie sus años de servicio en Morón; y por el nuevo Obispo, para que Dios le dé toda la fuerza y la gracia para conducir la Diócesis.

Al altar se llevó un Rosario, símbolo de los misioneros, flores y estampas con la imagen de la Medalla Milagrosa.

Posteriormente, mientras se entonaba el Ave María, Monseñor descubrió una placa conmemorativa e ingresó al Nuevo Santuario para venerar la Imagen de la Medalla Milagrosa.

Finalmente, la jornada concluyó con distintos actos y números artísticos.?

Colaboró: Alicia J. Miszczuk

 

Noviembre ~ Diciembre de 2004